sábado, agosto 15
Agricultura y cambio climático

El campo español, en la primera línea del clima que cambia

España construyó su agricultura aprendiendo a convivir con un clima difícil. El problema es que ese clima se mueve ahora más rápido que la capacidad de adaptarse a él. Aquí seguimos, con datos y sin dramatismo, cómo el calentamiento reescribe lo que se cultiva, cuándo se cosecha y cuánta agua queda para hacerlo.

74%
del territorio, en riesgo de desertificación (MITECO)
≈80%
del agua consumida en España va al regadío (MAPA)
804 M€
de siniestralidad agraria en 2025 (Agroseguro)
más rápido se calienta el Mediterráneo (IPCC)

Hay una palabra que en el campo se pronuncia a partes iguales con resignación y superstición: sequía. No es nueva. La agricultura de secano —el cereal, el olivo, la almendra, la vid— nació precisamente de la costumbre ibérica de esperar poco de la lluvia y organizarse alrededor de esa escasez. Lo que está cambiando no es que llueva poco, sino que las reglas que sostenían ese equilibrio se están rompiendo: primaveras sin agua, olas de calor que llegan en mayo, veranos que se estiran hasta octubre y un Mediterráneo recalentado que altera todo lo que toca.

La campaña 2022-2023 fue el aviso más claro. La producción española de aceite de oliva se desplomó un 55% hasta las 666.000 toneladas —según datos del Ministerio de Agricultura— y el precio llegó a superar los 10 euros por litro en el lineal. El mismo año, la sequía dejó pérdidas de entre el 50% y el 90% en cereales, almendra y aceituna en amplias zonas del interior. No fue una anomalía puntual: fue una muestra de hacia dónde empuja el cambio climático a la agricultura de un país mediterráneo.

Esta sección reúne dos cosas que rara vez van juntas: el análisis en profundidad de cómo afecta el clima a cada cultivo, y las herramientas de datos en tiempo real —embalses, lluvia, estrés hídrico, proyecciones a 2050— que permiten verlo con cifras y no con impresiones.

El impacto, cultivo a cultivo

El calentamiento no golpea igual a todos. Cada cultivo tiene su propio talón de Aquiles climático. Estos son los análisis en profundidad de la sección.

Cómo afecta el cambio climático a la agricultura en España

España es la segunda potencia agrícola de la Unión Europea y el octavo mayor exportador de alimentos del mundo, pero también uno de los territorios más expuestos de Europa al calentamiento. La cuenca mediterránea se calienta al doble de la media global, según el IPCC, y eso se traduce en tres presiones simultáneas sobre el campo: menos agua disponible, más calor en los momentos delicados del cultivo y fenómenos extremos —pedrisco, DANA, heladas fuera de tiempo— cada vez más frecuentes.

El dato que mejor resume la vulnerabilidad estructural es el de la desertificación. Según el Atlas Nacional de Desertificación del MITECO, el 74% del territorio español se clasifica como árido, semiárido o subhúmedo seco, y más del 43% del suelo presenta algún grado de degradación. En comunidades como Murcia, la práctica totalidad del territorio está en riesgo. No es un desierto de dunas: es tierra de cultivo perdiendo poco a poco su capacidad de producir.

El agua es el factor limitante

La agricultura de regadío consume cerca del 80% del agua de España y de ella depende el 65% de la producción agraria, según el Ministerio de Agricultura. Con 3,85 millones de hectáreas regadas —la mayor superficie de la Unión Europea— el país ha apostado por una agricultura intensiva y exportadora justo donde el recurso escasea. La buena noticia es que la eficiencia ha mejorado mucho: el riego localizado ya cubre el 56% de la superficie y los sistemas eficientes llegan al 79%. La mala es que la demanda no deja de crecer mientras las reservas se tensan campaña tras campaña.

El calor cambia el calendario agrícola

El adelanto de la vendimia es el ejemplo más visible. Donde hace tres décadas se cosechaba a mediados de octubre, hoy se hace en la primera quincena de septiembre: los expertos calculan que por cada grado de aumento de la temperatura media, la vendimia se adelanta aproximadamente una semana. El calor acelera la maduración y desacompasa azúcares y acidez, la base del equilibrio de un buen vino. Por eso muchas bodegas buscan altura, donde las noches siguen siendo frescas.

La agricultura no solo sufre el clima: también lo alimenta

Conviene no contar solo media historia. El sector agrario español genera en torno al 12% de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero y es responsable de más del 63% del metano y del óxido nitroso del país, según datos del inventario del MITECO. Fertilizantes nitrogenados, ganadería y gestión de residuos están detrás de esas cifras. Es una condición doble incómoda pero real: la agricultura es a la vez víctima y parte del problema, y cualquier estrategia climática seria tiene que abordar las dos caras.

Ahí es donde la adaptación y la mitigación empiezan a coincidir. Las cubiertas vegetales, la agricultura de conservación, la reducción de fertilizantes de síntesis o la incorporación de leguminosas mejoran la resistencia del suelo a la sequía al tiempo que capturan carbono y recortan emisiones. Lo que durante años se presentó como un dilema —producir o cuidar— empieza a entenderse como una misma tarea.

Lo que ya está costando: la factura del clima extremo

Si alguien duda de que el cambio climático haya llegado ya al campo, el balance del seguro agrario lo despeja. En 2025, la siniestralidad gestionada por Agroseguro alcanzó los 804 millones de euros, un 15% más que el año anterior y la segunda cifra más alta en 45 años de historia del sistema, solo superada por la sequía excepcional de 2023. Por primera vez se superó el millón de hectáreas siniestradas. El pedrisco y dos DANA concentraron buena parte del daño, con los frutales como sector más golpeado. Es la contabilidad, en euros y hectáreas, de un clima que ya no es el de siempre.

Preguntas frecuentes

¿Cómo afecta el cambio climático a la agricultura española?

Principalmente por tres vías: menos agua disponible por la reducción de precipitaciones y el aumento de la evaporación, más estrés térmico en fases críticas del cultivo como la floración, y mayor frecuencia de fenómenos extremos (sequías, pedrisco, DANA, heladas tardías). El Mediterráneo se calienta al doble de la media global, lo que sitúa a España entre los países europeos más expuestos.

¿Qué cultivos españoles están más amenazados por el clima?

El olivar, el viñedo, el cereal de secano y la almendra son especialmente sensibles por depender de la lluvia y del ritmo estacional. La campaña 2022-2023 dejó caídas de producción del 55% en aceite de oliva y de hasta el 90% en cereal de secano en algunas zonas del interior por la sequía.

¿Cuánta agua consume el regadío en España?

El regadío absorbe cerca del 80% del consumo total de agua del país y de él depende el 65% de la producción agraria, según el Ministerio de Agricultura. España es el país con mayor superficie de regadío de la Unión Europea, con 3,85 millones de hectáreas.

¿Es la agricultura responsable del cambio climático?

En parte. El sector agrario genera alrededor del 12% de las emisiones de gases de efecto invernadero de España y más del 63% de su metano y óxido nitroso. Es a la vez víctima del cambio climático y una de sus causas, sobre todo por los fertilizantes nitrogenados y la ganadería.

¿Se puede adaptar el campo español al cambio climático?

Se está haciendo, aunque con desigualdad. La modernización del regadío (el riego localizado ya cubre el 56% de la superficie), el viñedo de altitud, las variedades más resistentes al calor y las prácticas de agricultura regenerativa son respuestas reales en marcha. La cuestión no es si es posible adaptarse, sino a qué velocidad frente a un clima que se mueve muy rápido.

Fuentes y referencias:
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) · MITECO — Lucha contra la desertificación · Agroseguro · IPCC — Sexto Informe de Evaluación (AR6) · AEMET

Datos actualizados a julio de 2026. Cifras de siniestralidad correspondientes al ejercicio 2025 y de producción a la campaña 2022-2023.