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Agricultura y clima

Agricultura regenerativa: cuando cuidar el suelo es adaptarse y mitigar a la vez

Durante décadas, producir y cuidar el medio parecieron cosas opuestas. La agricultura que regenera el suelo demuestra que, frente al clima, pueden ser la misma tarea.

8 minutos de lectura · Julio 2026 · Por Santiago David López
≈12%
de las emisiones de España vienen del sector agrario
63%
del metano y óxido nitroso nacional, de origen agrario
3,6 M ha
bajo agricultura de conservación en España
21%
de la superficie cultivable del país
01 — Empecemos por lo incómodo

La agricultura también calienta el planeta

Casi todo lo que se escribe sobre agricultura y clima la presenta como víctima: la sequía, el calor, el pedrisco. Es verdad, pero es media verdad. La otra mitad es que el propio sector agrario genera en torno al 12% de las emisiones de gases de efecto invernadero de España y es responsable de más del 63% del metano y del óxido nitroso del país, según el inventario del MITECO. Detrás de esas cifras están los fertilizantes nitrogenados, la ganadería y la gestión de residuos. La agricultura, en resumen, sufre el cambio climático y a la vez contribuye a él.

Reconocerlo no es un ejercicio de autoflagelación: es la puerta de entrada a la parte interesante. Porque si el suelo agrícola es una fuente de emisiones, también puede convertirse en lo contrario —un sumidero— cuando se maneja de otra manera. Ahí es donde entra la agricultura regenerativa.

02 — Qué es exactamente

Regenerar el suelo, no solo no dañarlo

La agricultura regenerativa no es una etiqueta cerrada ni una certificación, sino un enfoque: producir mejorando activamente la salud del suelo en lugar de degradarlo. Su idea central es que un suelo vivo —lleno de materia orgánica, raíces y microbiología— retiene más agua, resiste mejor la sequía, necesita menos fertilizante y, de paso, almacena carbono que de otro modo estaría en la atmósfera. Bajo ese paraguas caben prácticas muy concretas, muchas de ellas englobadas en lo que en España se conoce como agricultura de conservación.

🚜

Siembra directa

Sembrar sin arar, dejando los restos de la cosecha anterior. Conserva humedad y estructura del suelo. En España cubre unas 845.000 hectáreas.

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Cubiertas vegetales

Mantener el suelo cubierto entre calles de olivar, viñedo o frutales. Ya ocupan alrededor de 1,35 millones de hectáreas de cultivos leñosos.

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Rotación y leguminosas

Alternar cultivos e incorporar legumbres que fijan nitrógeno de forma natural, reduciendo la necesidad de fertilizante de síntesis.

🐄

Pastoreo bien gestionado

Integrar el ganado de forma que fertilice y estimule el rebrote sin degradar el pasto ni el suelo.

03 — Por qué encaja tan bien en España

Un país que ya lidera en Europa

Lo llamativo es que España no parte de cero: es uno de los países con mayor implantación de agricultura de conservación de toda Europa. En conjunto, las técnicas conservacionistas cubren ya unos 3,6 millones de hectáreas —cerca del 21% de la superficie cultivable—, según los datos de la encuesta ESYRCE. En el olivar, la cubierta vegetal espontánea supera las 780.000 hectáreas; en el cereal, la siembra directa se acerca a las 750.000. No es una moda importada: es una práctica que en el clima seco español tiene todo el sentido, porque cada gramo de materia orgánica que gana el suelo es un poco más de agua retenida frente a la próxima sequía.

La doble ganancia

Un suelo regenerado retiene más agua —lo que ayuda a adaptarse a la sequía— y almacena más carbono —lo que ayuda a mitigar el cambio climático—. Por primera vez, la respuesta al problema y la reducción de sus causas apuntan en la misma dirección.

04 — Ni milagro ni humo

Lo que la agricultura regenerativa puede y no puede hacer

Conviene mantener los pies en la tierra, nunca mejor dicho. La capacidad de los suelos agrícolas para capturar carbono es real pero limitada y reversible: si se vuelve a arar, buena parte de ese carbono regresa a la atmósfera. Tampoco todas las prácticas dan resultado en todos los suelos ni de la noche a la mañana; la mejora del suelo se mide en años, no en campañas. Y hay un riesgo real de «greenwashing», con la etiqueta «regenerativo» usada más como argumento de marketing que como cambio de fondo.

Dicho esto, el valor de este enfoque no depende solo del carbono que secuestre. Aunque el efecto de mitigación fuera modesto, un suelo más vivo es un suelo más resistente a la sequía, menos dependiente de insumos caros y menos expuesto a la erosión que amenaza con desertificar buena parte del país. Es, sobre todo, una estrategia de resiliencia.

05 — El cambio de mentalidad

De la guerra contra la naturaleza a la alianza con ella

Durante buena parte del siglo XX, la agricultura moderna se entendió como una forma de dominar la naturaleza: más arado, más química, más control. La agricultura regenerativa propone algo casi opuesto: trabajar con los procesos naturales del suelo en lugar de contra ellos. En un país tan expuesto a la sequía y la desertificación como España, y con la Política Agraria Común empujando cada vez más hacia los ecoesquemas y las prácticas que capturan carbono, ese cambio de mentalidad ha dejado de ser cosa de idealistas para convertirse en una de las apuestas más sensatas —y más rentables a medio plazo— que puede hacer el campo.

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Los datos detrás de este artículo

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la agricultura regenerativa?

Es un enfoque agrícola que busca producir mejorando activamente la salud del suelo, en lugar de degradarlo. Incluye prácticas como la siembra directa, las cubiertas vegetales, la rotación de cultivos con leguminosas y el pastoreo bien gestionado. Un suelo vivo retiene más agua, necesita menos fertilizante y almacena carbono.

¿Cuánto emite la agricultura en España?

El sector agrario genera alrededor del 12% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país y más del 63% de su metano y óxido nitroso, sobre todo por los fertilizantes nitrogenados y la ganadería, según el inventario del MITECO.

¿Está extendida en España?

Bastante. España es uno de los países con mayor implantación de agricultura de conservación de Europa: unos 3,6 millones de hectáreas, cerca del 21% de la superficie cultivable, según ESYRCE.

¿Sirve de verdad contra el cambio climático?

Ayuda por partida doble: adapta el campo a la sequía (más agua retenida) y mitiga emisiones (carbono almacenado en el suelo). Su capacidad de captura es real pero limitada y reversible, así que funciona mejor como estrategia de resiliencia que como solución milagrosa.

Fuentes y referencias: Datos de superficie según ESYRCE (2024). Emisiones según el inventario nacional del MITECO.
Etiquetas: agricultura regenerativa · agricultura de conservación · siembra directa · suelo · carbono · agricultura y cambio climático

Amante de la naturaleza, en lucha contra el cambio climático y el calentamiento global desde la convicción que cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena.

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