sábado, agosto 15

El deshielo de los polos, en tiempo real

Observatorio climático · en directo

El deshielo de los polos, en tiempo real

Dos termómetros del planeta helado en una sola página: cuánta banquisa hay hoy en el Ártico y la Antártida frente a lo normal para esta fecha —con su anomalía y el gráfico del año en curso— y cuánto hielo pierden cada año los grandes mantos de Groenlandia y la Antártida, los que de verdad hacen subir el mar. Datos diarios del NSIDC (NASA/NOAA) y balance de masa de la NASA. Sin alarmismo: solo lo que miden los satélites.

Extensión del hielo marino del NSIDC (NASA/NOAA), actualizada a diario · Abrir a pantalla completa

Los dos deshielos: por qué no son lo mismo

Cuando hablamos del «deshielo de los polos» mezclamos, en realidad, dos fenómenos muy distintos, con consecuencias muy distintas. Esta herramienta los separa y los mide por separado, porque confundirlos es la mayor fuente de malentendidos sobre el hielo del planeta.

Hielo marino
La banquisa que flota
Agua de mar congelada que cubre el océano. Crece en invierno y se derrite en verano. Al fundirse no sube el nivel del mar —ya está dentro del agua—, pero al retroceder deja mar oscuro que absorbe más calor.
Mantos de hielo
El hielo sobre tierra firme
Hielo acumulado durante milenios en Groenlandia y la Antártida. Cuando se derrite, ese agua sí llega al océano y lo hace subir. Es el deshielo que preocupa para las costas.

Dicho de otro modo: el hielo marino es como un cubito en un vaso lleno —al fundirse no lo desborda—, mientras que los mantos de hielo son como añadir un cubito nuevo desde fuera. Por eso el deshielo del Ártico, siendo un aviso enorme sobre el estado del clima, no sube el mar; y el de Groenlandia, aunque más lento de ver, sí.

Qué está pasando en el Ártico

El hielo marino del Ártico lleva décadas encogiendo de forma inequívoca. Los diecinueve últimos veranos son los diecinueve con menos hielo de todo el registro satelital, que arrancó en 1979, y el récord absoluto se marcó en septiembre de 2012, con solo 3,39 millones de km². Un océano Ártico que se queda sin su tapa blanca en verano absorbe más calor, altera la corriente en chorro y se relaciona con inviernos más extremos en latitudes medias. Es, probablemente, la señal más visible del calentamiento global en el planeta.

El vuelco de la Antártida

Durante años, la Antártida fue la excepción que muchos esgrimían: su hielo marino se mantenía estable e incluso crecía un poco. Eso se rompió en 2023, cuando la banquisa antártica se desplomó hasta un mínimo nunca visto de 1,79 millones de km² y marcó también el techo invernal más bajo del registro, 16,96 millones. Desde entonces no se ha recuperado. Sumando los dos hemisferios, el hielo marino global del planeta ha tocado mínimos históricos en 2023 y 2025. La Antártida es, además, una de las regiones que más rápido se calientan: puedes seguir su clima en directo en el tiempo en la Antártida.

El deshielo que sí sube el mar: Groenlandia y la Antártida

Aquí está la parte que importa para las costas. Las misiones GRACE y GRACE-FO de la NASA —dos satélites gemelos que pesan la Tierra detectando cambios diminutos en su gravedad— llevan desde 2002 midiendo cuánto hielo pierden los mantos. Groenlandia se deja unas 267 gigatoneladas al año (una gigatonelada es mil millones de toneladas) y la Antártida unas 136: juntas, cerca de 420 gigatoneladas anuales, responsables de en torno a un tercio de toda la subida del nivel del mar. Ese es el hilo que conecta el hielo polar con España: lo que se derrite en Groenlandia acaba, centímetro a centímetro, en el nivel del mar de nuestras costas y en el mapa de inundación costera.

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Cómo se miden estos datos

La extensión del hielo marino es la superficie de océano cubierta por al menos un 15% de hielo, medida por los sensores de microondas de los satélites del National Snow and Ice Data Center (NSIDC), con datos de la NASA y la NOAA actualizados a diario. El dato relevante no es el valor absoluto —que sube y baja con las estaciones— sino la anomalía: cuánto se aleja la extensión de hoy de la media del periodo de referencia 1981–2010 para esa misma fecha. El balance de masa de los mantos procede de GRACE/GRACE-FO. Todo son fuentes públicas y científicas, las mismas que usan el estado de los glaciares y el resto del observatorio.

Preguntas frecuentes sobre el deshielo de los polos

¿Se están derritiendo los polos?

Sí, aunque de forma distinta en cada uno. El hielo marino del Ártico lleva décadas encogiendo con claridad. La Antártida parecía estable hasta 2016, pero desde 2023 encadena las extensiones más bajas jamás medidas. Y los mantos de hielo sobre tierra —Groenlandia y la Antártida— pierden juntos unas 420.000 millones de toneladas de hielo al año, que van directas al mar.

¿Por qué el deshielo del Ártico no sube el nivel del mar pero el de Groenlandia sí?

El hielo marino del Ártico ya flota sobre el océano, así que al derretirse no añade volumen, igual que un cubito que se funde en un vaso lleno. El hielo de Groenlandia y de la Antártida está sobre tierra firme: cuando se derrite, ese agua nueva llega al mar y lo hace subir. Por eso los mantos de hielo son los que importan para las costas.

¿Cuánta extensión de hielo marino hay ahora mismo en los polos?

En la herramienta de arriba tienes el dato diario más reciente del Ártico y la Antártida, con su anomalía respecto a la media 1981–2010. Como referencia, el Ártico oscila entre unos 15 millones de km² en marzo y unos 4,5 en septiembre; la Antártida, entre unos 3 millones en febrero y unos 18 en septiembre.

¿Cuánto hielo pierden Groenlandia y la Antártida cada año?

Según las misiones GRACE y GRACE-FO de la NASA, Groenlandia pierde unas 267 gigatoneladas de hielo al año y la Antártida unas 136: juntas, cerca de 420 gigatoneladas anuales. Ese deshielo aporta alrededor de un tercio de la subida actual del nivel del mar.

¿Qué es una gigatonelada de hielo?

Mil millones de toneladas. Una gigatonelada de hielo equivale, más o menos, a un cubo de hielo de un kilómetro de lado. Ayuda a hacerse una idea de la escala: 420 gigatoneladas al año es como si desaparecieran cada año 420 de esos cubos gigantes.

¿El hielo marino de la Antártida no estaba creciendo?

Lo estuvo, ligeramente, hasta 2016. Desde entonces la tendencia se ha invertido de forma brusca: en 2023 la banquisa antártica marcó su mínimo histórico y su máximo invernal más bajo, y sigue por debajo de lo normal. Es uno de los cambios más vigilados por la comunidad científica en los últimos años.

¿De dónde salen estos datos y cada cuánto se actualizan?

La extensión del hielo marino procede del Sea Ice Index del NSIDC (NASA/NOAA) y se actualiza a diario. El balance de masa de los mantos procede de las misiones GRACE y GRACE-FO de la NASA. El contador de toneladas de la herramienta es una estimación al ritmo medio observado por satélite, no una medición instantánea.

Fuentes: Extensión del hielo marino — NSIDC Sea Ice Index (NASA/NOAA), datos diarios · Balance de masa de los mantos de hielo — NASA GRACE / GRACE-FO · Actualización diaria automática · Observatorio Climático de calentamientoglobal.es