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Agricultura y clima

La dehesa se queda sin pasto: ganadería extensiva frente al calor, la sequía y la muerte de las encinas

Tres millones de hectáreas de encinas y pasto sostienen el cerdo ibérico, el vacuno de carne y buena parte del ovino español. Es el paisaje más resistente que tenemos, y también el que más lentamente se recupera cuando el clima falla.

8 minutos de lectura · Agosto 2026 · Por Santiago David López
≈3,5 M ha
de dehesa en la península, 1,4 millones en Extremadura
598.090
cerdos ibéricos de bellota en la montanera 2025/26
26%
de la lluvia normal cayó en julio de 2026, el más seco desde 1961
73 t C/ha
almacena el suelo de una dehesa
01 — Un bosque que no es un bosque

El paisaje que inventó la ganadería

La dehesa no existe en la naturaleza. Es un bosque mediterráneo aclarado a mano durante siglos —encinas y alcornoques separados, pasto entre ellos, ganado debajo— hasta convertirse en el sistema agrosilvopastoral más extenso de Europa. Ocupa unos 3,5 millones de hectáreas entre España y Portugal según el Atlas de la Desertificación; solo Extremadura suma en torno a 1,4 millones y Andalucía alrededor de un millón, repartido en más de 14.000 explotaciones con una cabaña superior a los tres millones de cabezas. El Ministerio de Cultura la protege como paisaje cultural.

Su economía es sencilla de explicar y difícil de sostener: en otoño e invierno el ganado come pasto y bellota; en verano, cuando todo se seca, vive de las reservas que dejó la primavera y de lo que el ganadero le compra. El equilibrio depende de que llueva en otoño y de que la encina siga dando bellota. El cambio climático ataca las dos cosas.

02 — Sin lluvia no hay hierba

El seguro que mide el pasto desde el espacio

El primer golpe es el más directo. Una dehesa sin lluvia de otoño no produce hierba, y el ganadero se ve obligado a comprar pienso y forraje para animales que, en teoría, deberían alimentarse solos. En la sequía de 2022 los ganaderos de Los Pedroches calculaban que suplementar el ganado encarecía sus costes en torno a un 30%. Aquel año Agroseguro no reconoció sequía «indemnizable» en 57 comarcas andaluzas pese a que no había llovido, porque el seguro de pastos no mide la lluvia sino el verdor de la hierba visto desde satélite —el índice NDVI—, y esa discrepancia entre lo que dice el sensor y lo que ve el ganadero es una fuente de conflicto permanente. En julio de 2026 el Tribunal Supremo confirmó una condena a Agroseguro por la sequía de 2019 en Extremadura, en un pleito de más de 200 ganaderos.

El año 2023 marcó el récord absoluto del seguro agrario español, 1.241 millones de euros, con unos 461 millones atribuibles a la sequía en cultivos herbáceos, y 2025 volvió a cerrar con 804 millones, la segunda cifra más alta en 45 años. El verano de 2026 ha añadido su propio capítulo: julio fue el más seco de la serie desde 1961, con solo el 26% de la precipitación normal, y en agosto las organizaciones agrarias alertaban de una crisis forrajera en el extensivo del norte, con la paja un 32% más cara en dos meses.

03 — El árbol que tarda cuarenta años en dar de comer

La seca: cuando la encina muere de pie

El segundo golpe es más lento y más grave, porque afecta al elemento que no se puede reponer en una vida humana. Desde los años ochenta la dehesa sufre lo que el campo llama «la seca»: encinas y alcornoques que amarillean y mueren en pocos meses. Detrás hay un hongo del suelo, Phytophthora cinnamomi, presente en cerca del 80% de los focos analizados en Andalucía, que pudre las raíces finas. El árbol enfermo sobrevive mientras hay agua; cuando llega una sequía prolongada o un verano de calor extremo, se derrumba.

Las cifras que han ido saliendo son difíciles de asimilar. En Extremadura, investigadores del CICYTEX y de la Universidad de Extremadura estimaban ya en 2016 unas 75.000 hectáreas afectadas, en torno al 5% de la dehesa regional; los focos detectados pasaron de 450 en el año 2000 a más de 5.000 en 2017. En la provincia de Huelva, ASAJA contabilizó a partir de las solicitudes de corta 457.556 encinas y alcornoques muertos en diez años, más de 10.000 hectáreas perdidas. Y el problema de fondo es que apenas nacen árboles nuevos: la Junta de Andalucía describe dehesas con «ausencia completa de regeneración», y el Museo Nacional de Ciencias Naturales advierte de que el calor y la fragmentación rompen la dispersión de las bellotas y convierten estos paisajes en «bosques fósiles». Una encina tarda entre 30 y 40 años en producir bellota. Cada árbol que muere hoy es una montanera menos durante décadas.

Dos relojes distintos

El pasto se recupera en un año bueno; la encina, en una generación. Por eso la sequía en la dehesa no se mide solo en la factura del pienso: cada verano extremo acelera la seca y resta arbolado a un sistema que ya no se regenera. El daño de la lluvia que no cae es reversible. El del árbol que muere, no.

04 — El ganado bajo el sol

Menos ovejas, menos vacas, más calor

A los animales el calor les pasa factura directa. Un informe conjunto de la FAO y la Organización Meteorológica Mundial resumido en mayo de 2026 sitúa el umbral de estrés térmico de los rumiantes en 25 °C: por encima de 30 °C comen entre un 3 y un 5% menos por cada grado adicional, producen menos leche y las ovejas pueden llegar a beber hasta once veces más agua. Tras la ola de calor de junio de 2026, Unión de Uniones estimaba caídas del 20 al 25% en la producción de leche.

El resultado acumulado se ve en los censos. En noviembre de 2022 el ovino español bajó por primera vez de los 15 millones de cabezas, y desde entonces ha seguido cayendo con fuerza: los datos provisionales del Ministerio para 2025 apuntaban a menos de 11 millones, aunque la cifra está siendo revisada. Entre enero de 2024 y enero de 2025 el país perdió 121.000 bovinos, 95.000 de ellos vacas nodrizas, las del extensivo, con la sequía de 2021-2023 y las enfermedades transmitidas por mosquitos —que también avanzan con el calor— entre las causas citadas.

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El ibérico de bellota

598.090 cerdos en la montanera 2025/26, un 3% más gracias a un otoño lluvioso: Andalucía 48%, Extremadura 37%. La bellota es el producto más dependiente del clima de toda la dehesa.

🐄

Vacuno de carne

Unos 6,5 millones de bovinos en España. Las vacas nodrizas del extensivo son las que más censo pierden cuando encadenan años secos.

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Ovino

De 24 millones de ovejas en el año 2000 a menos de 15 millones en 2022 y en caída desde entonces. Precio bajo, falta de relevo y sequía se suman.

🌡️

Estrés térmico

Por encima de 30 °C el rumiante come un 3-5% menos por cada grado. En junio de 2026 la leche cayó un 20-25% durante la ola de calor.

05 — Lo que la dehesa hace por el clima

El sumidero del que nadie habla

Conviene darle la vuelta al enfoque. La dehesa no es solo una víctima del cambio climático: es una de las pocas superficies agrarias del país con balance de carbono favorable. Según un estudio de la Junta de Extremadura y la Universidad de Extremadura, el suelo de una dehesa almacena unas 73 toneladas de carbono por hectárea y sigue secuestrando cerca de 0,87 toneladas al año; el arbolado añade otras siete. Con esos números, la explotación de cerdo ibérico en extensivo arroja un balance neto negativo de unos 1.452 kilos de CO₂ equivalente por hectárea y año: retira más de lo que emite. Cada hectárea de dehesa que se abandona o se degrada es un sumidero que se apaga.

Ahí está la paradoja que define a este paisaje en 2026. La montanera 2025/26 ha sido buena porque llovió; el verano de 2026 ha sido de los más secos de la serie; y entre un dato y otro las encinas siguen muriendo sin relevo. La dehesa aguanta las oscilaciones del año a año mejor que casi cualquier cultivo, y precisamente por eso su declive es fácil de ignorar: no se hunde en una campaña, se va apagando árbol a árbol. Mantenerla —con ganaderos que puedan vivir de ella, con regeneración del arbolado y con un seguro que mida lo que de verdad pasa en el campo— es una de las políticas climáticas más baratas que tiene España a su alcance.

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Los datos detrás de este artículo

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la dehesa y cuánta hay en España?

Es un bosque mediterráneo aclarado por el ser humano, con encinas o alcornoques dispersos, pasto y ganado, que forma el sistema agrosilvopastoral más extenso de Europa. Ocupa unos 3,5 millones de hectáreas entre España y Portugal; en torno a 1,4 millones están en Extremadura y alrededor de un millón en Andalucía.

¿Qué es la seca de la encina?

Un síndrome de decaimiento y muerte de encinas y alcornoques asociado sobre todo al hongo del suelo Phytophthora cinnamomi, que pudre las raíces. Los árboles enfermos se derrumban cuando llega una sequía o un calor extremo. En Extremadura se estimaban 75.000 hectáreas afectadas y en Huelva se han contabilizado más de 457.000 árboles muertos en diez años.

¿Cómo afecta el calor al ganado?

Por encima de 25 °C los rumiantes entran en estrés térmico; por encima de 30 °C comen un 3-5% menos por cada grado, producen menos leche y necesitan mucha más agua, según un informe de la FAO y la Organización Meteorológica Mundial. En la ola de calor de junio de 2026 se estimaron caídas del 20-25% en la producción de leche.

¿La dehesa ayuda contra el cambio climático?

Sí. Su suelo almacena unas 73 toneladas de carbono por hectárea y sigue capturando cerca de 0,87 toneladas al año. Una explotación de cerdo ibérico en extensivo tiene balance neto negativo, unos 1.452 kilos de CO₂ equivalente por hectárea y año, según la Junta y la Universidad de Extremadura.

Etiquetas: dehesa · ganadería extensiva · cerdo ibérico · seca de la encina · sequía · estrés térmico · agricultura y cambio climático

Amante de la naturaleza, en lucha contra el cambio climático y el calentamiento global desde la convicción que cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena.

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