viernes, octubre 16
Reloj climático · en directo

Reloj climático: cuánto tiempo queda para los 1,5 °C

En la fachada de un edificio de Nueva York hay un contador de cifras rojas que no avanza: retrocede. Es el reloj climático, y lo que descuenta no son segundos hasta un evento, sino el tiempo que le queda al mundo para agotar el CO₂ que aún puede emitir sin renunciar al objetivo de 1,5 °C. En septiembre de 2026 marca menos de tres años.

Contador en vivo · sincronizado a diario con Climate Clock
22 jul 2029
fecha límite que marca hoy el reloj climático
400 Gt
de CO₂ desde 2020: el presupuesto para 1,5 °C con un 67 % de probabilidad
42 Gt
de CO₂ emitidas en el mundo en 2025, un récord histórico
+1,5 °C
media de 2023-2025, el primer trienio por encima del umbral

El reloj climático hoy

  • 22 de julio de 2029 fecha en que se agota el presupuesto de 1,5 °C
  • 2 años y 280 días tiempo que queda
  • 1.011 días totales hasta esa fecha
  • 400 Gt CO₂ presupuesto de partida desde 2020 (67 % de probabilidad)
  • 15,8 % energía mundial procedente de renovables
  • 17,3 % superficie terrestre y marina protegida (meta: 30 % en 2030)

A 15 de octubre de 2026, el reloj climático marca 2 años y 280 días (1.011 días en total) hasta el 22 de julio de 2029, fecha en la que, al ritmo actual de emisiones, se agota el presupuesto de carbono con un 67 % de probabilidad de limitar el calentamiento a 1,5 °C, según el proyecto Climate Clock a partir del IPCC y el MCC de Berlín.

Fuente: Climate Clock, a partir del IPCC (AR6) y el MCC de Berlín · Actualizado el 15 de octubre de 2026 · Cálculo propio reutilizable con CC BY 4.0 citando a CalentamientoGlobal.es; los datos de origen conservan la licencia de su organismo.

Las cifras de este bloque se recalculan cada mañana con la API pública de Climate Clock; el contador avanza segundo a segundo en tu navegador con la misma fórmula que el reloj físico. Si buscabas el reloj climático de hoy, en vivo o en directo, esto es lo que marca ahora mismo.
Definición

Qué es el reloj climático

El reloj climático (en inglés, Climate Clock) es una cuenta atrás que muestra cuánto tiempo queda para agotar el presupuesto de carbono compatible con limitar el calentamiento global a 1,5 °C respecto a la era preindustrial, el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París. No cuenta hacia una catástrofe ni hacia un día concreto en que el clima se rompa: cuenta hacia el momento en que ese objetivo deja de ser alcanzable si las emisiones siguen al ritmo actual. En español se le llama también reloj del clima, reloj del cambio climático o reloj del calentamiento global, y casi siempre se refiere al mismo contador: el que se ve en Nueva York y el que reproduce esta página.

La idea es sencilla y por eso funciona. La ciencia del clima habla de gigatoneladas, probabilidades y horizontes a 2100, cifras que casi nadie visualiza. El reloj traduce todo eso a un formato que cualquiera entiende: años, días, horas, minutos y segundos que se van. Detrás hay un cálculo publicado y revisable que explicamos más abajo, y que se apoya en los informes del IPCC y del Mercator Research Institute (MCC) de Berlín.

En términos sencillos

Imagina que la atmósfera es un depósito con una capacidad fija de CO₂ antes de que la temperatura media del planeta suba 1,5 °C. Cada año echamos dentro unos 42.000 millones de toneladas. El reloj climático no mide la temperatura: mide cuánto espacio queda en el depósito y, al ritmo al que lo llenamos, en qué fecha se desborda. Si emitimos más deprisa, la fecha se adelanta; si emitimos menos, se retrasa.

Qué marca

La cuenta atrás y las líneas de vida

El reloj climático tiene dos caras. La más famosa es la roja, la fecha límite: en septiembre de 2026 apunta al 22 de julio de 2029, poco menos de tres años. Pero al lado, en verde, muestra una serie de indicadores que el proyecto llama lifelines o líneas de vida, y que miden lo contrario: hasta dónde ha llegado la respuesta. Son la parte del reloj que puede acelerar en la dirección correcta.

Lo que muestra el reloj climático en 2026
Fecha límiteTiempo hasta agotar el presupuesto de carbono de 1,5 °C con un 67 % de probabilidad
22 de julio de 2029
Energía renovablePorcentaje de la energía mundial que procede de fuentes renovables
≈ 15,7 %
Protección 30×30Superficie terrestre y marina protegida, con la meta del 30 % en 2030
17,3 %
Financiación climáticaDeuda climática de los países ricos del G20 con los países vulnerables
≈ 37 billones $
Subsidios fósilesDinero público que el G20 destina cada año a carbón, petróleo y gas
440.000 M$
Tierras indígenasSuperficie gestionada por pueblos indígenas y comunidades locales
43,5 M km²
OtrasDesinversión fósil, agricultura regenerativa, paridad de género en parlamentos
varios contadores

La cifra de la fecha límite se recalcula cada tres meses con los datos de emisiones más recientes. Por eso, si buscas el reloj climático en noticias de 2020, verás que entonces marcaba «siete años», y en artículos de 2021, «algo más de siete». La fecha no ha sido siempre la misma: el cálculo se actualizó tras el Sexto Informe del IPCC de 2021 y se ha ido corrigiendo desde entonces conforme las emisiones han seguido creciendo en vez de bajar.

El cálculo

Cómo se calcula el reloj climático

El reloj hace una división. En el numerador está el presupuesto de carbono restante; en el denominador, las emisiones anuales. El resultado es la fecha en que el presupuesto se agota:

1

El presupuesto. Climate Clock parte de los 400.000 millones de toneladas de CO₂ (400 Gt) que el IPCC estimaba a comienzos de 2020 como margen para tener un 67 % de probabilidades de no rebasar 1,5 °C.

2

Las emisiones. Se descuenta lo emitido desde entonces a un ritmo de unos 42 Gt al año. Es el número del Global Carbon Budget 2025: 38,1 Gt de CO₂ fósil, un récord, más 4,1 Gt por cambios de uso del suelo.

3

La fecha. Presupuesto restante entre emisiones anuales da los años que quedan; el reloj los convierte en días, horas, minutos y segundos y los descuenta en tiempo real.

4

La revisión. Cada trimestre se vuelve a calcular con los datos nuevos. Si las emisiones bajan, la fecha se aleja; si suben, como ha ocurrido hasta ahora, se acerca.

Presupuestos de carbono restantes desde enero de 2026
1,5 °C con un 50 % · unos 130 Gt CO₂Tres o cuatro años al ritmo actual; agotado hacia 2029. Indicators of Global Climate Change 2025.
1,5 °C con un 83 % · unos 30 Gt CO₂Menos de un año: se agota en 2026. Indicators of Global Climate Change 2025.
1,7 °C con un 50 % · 525 Gt CO₂Unos 12 años al ritmo de 2025. Global Carbon Budget 2025.
2 °C con un 50 % · 1.055 Gt CO₂Unos 25 años al ritmo de 2025. Global Carbon Budget 2025.

Fíjate en las dos primeras filas: el reloj de Union Square usa el umbral del 67 %, mientras que el Global Carbon Budget describe el presupuesto de 1,5 °C como «prácticamente agotado» y estima que, con un 50 % de probabilidad, cuatro años más de emisiones al ritmo de 2025 bastan para llegar a ese calentamiento. Las fechas cuadran entre sí, en torno a 2029, porque parten de la misma física. Lo que cambia es cuánta incertidumbre está dispuesto a asumir cada cálculo.

El otro reloj climático: el que mide la temperatura

Existe un segundo enfoque que también se llama reloj climático y conviene no confundirlos. En 2015, el climatólogo Damon Matthews y el músico David Usher pusieron en marcha en la Universidad Concordia de Montreal un reloj que no cuenta el presupuesto de carbono, sino que proyecta en qué fecha la temperatura media alcanzará 1,5 °C a partir de la tendencia observada. Como la temperatura responde con retraso a las emisiones, ese reloj suele dar unos años más de margen que el de Nueva York. Los dos son correctos: uno responde a «cuándo dejamos de poder evitarlo» y el otro a «cuándo lo veremos en el termómetro».

Historia

De un prototipo portátil al Metronome de Nueva York

El reloj climático como objeto físico nació en 2019, cuando los activistas y artistas Gan Golan y Andrew Boyd construyeron un primer prototipo portátil a partir de los datos del reloj de carbono del MCC de Berlín, un contador web que ese instituto mantiene desde 2016 con los presupuestos del IPCC. El salto a la fama llegó el 19 de septiembre de 2020, cuando reprogramaron el Metronome, la enorme instalación de dígitos de la fachada de Union Square, en Manhattan, para que en lugar de la hora mostrase la cuenta atrás. Entonces marcaba algo más de siete años. Aquella semana se celebraba la Semana del Clima y la imagen dio la vuelta al mundo.

Desde entonces el proyecto ha crecido hasta más de un centenar de relojes en ciudades como Roma, Londres, Seúl, Tokio, Berlín o Glasgow, donde se instaló uno durante la COP26. Hay versiones monumentales, relojes portátiles que se venden en kit para montar en casa o en un aula, y una versión digital gratuita que puede incrustarse en cualquier web. El proyecto lo sostiene un equipo internacional de científicos, artistas y educadores bajo el paraguas de la organización Beautiful Trouble, y su lema resume la intención: «Later is too late», después es demasiado tarde.

⏱️ El dato que lo explica todo. Cuando el reloj se encendió en Union Square, en 2020, quedaban siete años. Seis años después no quedan uno, sino menos de tres. La cuenta no ha bajado más despacio porque hayamos reducido emisiones: ha bajado más deprisa porque en 2025 el CO₂ fósil volvió a marcar un récord histórico. El reloj climático es, sobre todo, un espejo de lo que hacemos.
Cuando llegue a cero

Qué pasa cuando el reloj climático llegue a cero

Es la pregunta que más se repite y la respuesta decepciona a quien espera un estallido: ese día no pasará nada visible. La temperatura del planeta no da un salto el 22 de julio de 2029. Lo que ocurre es contable, no meteorológico: se habrá emitido todo el CO₂ compatible con el objetivo de 1,5 °C, y a partir de ahí superarlo dejará de ser una posibilidad para convertirse en una cuestión de tiempo. El proyecto Climate Clock ya ha anunciado qué hará entonces: una campaña sobre lo que significa cruzar ese umbral y, después, reajustar el contador hacia el siguiente, los 2 °C.

Termómetro

2024: 1,60 °C

El año más cálido registrado, según Copernicus. 2025 quedó en 1,47 °C.

Media de tres años

2023-2025: más de 1,5 °C

El primer trienio de la historia cuya media supera el umbral de París.

Lo que cuenta

Media de 20 años

El límite de 1,5 °C del Acuerdo de París se refiere al calentamiento a largo plazo, no a un año suelto.

Es decir, mientras el reloj de Union Square descuenta lo que queda de presupuesto, los datos de observación indican que el calentamiento a largo plazo rondará ese umbral hacia el final de esta década. Puedes seguir la evolución en nuestro observatorio climático.

Por qué 1,5 °C y no otro número

Medio grado parece poco, pero el informe especial del IPCC de 2018 mostró que la diferencia entre 1,5 y 2 °C es la diferencia entre perder el 70 % de los arrecifes de coral o perderlos casi todos, entre un Ártico sin hielo en verano una vez por siglo o una vez por década, y entre decenas o cientos de millones de personas más expuestas a calor extremo, sequías y escasez de agua. Para España, que se calienta a un ritmo superior a la media global, cada décima se nota en las temperaturas medias, en las noches tropicales y en la duración de los veranos.

El debate

Herramienta de comunicación o alarmismo

El reloj climático tiene críticos, y no todos niegan el cambio climático. Una objeción habitual es que una cuenta atrás con segundos transmite una precisión que la ciencia no tiene: el presupuesto de carbono lleva una incertidumbre de decenas de gigatoneladas, y la fecha exacta depende de la probabilidad elegida. Otra es que fijar una «fecha límite» invita a pensar que después de ella ya no merece la pena actuar, cuando ocurre lo contrario: cada décima de grado evitada por encima de 1,5 °C sigue reduciendo daños.

Sus defensores responden que ninguna de esas críticas afecta al fondo. El cálculo es público, cita sus fuentes y se corrige cada trimestre; las líneas de vida están ahí precisamente para mostrar que el reloj puede frenarse; y, si se le compara con un indicador tan aceptado como el Reloj del Juicio Final del Boletín de Científicos Atómicos, que en 2026 marca 85 segundos para la medianoche, el reloj climático es bastante menos metafórico: está atado a toneladas de CO₂ medidas. Como toda medida de comunicación, no reduce ni una tonelada por sí mismo. Pero convierte la emergencia climática en algo que se puede leer al pasar por una plaza, y eso es exactamente para lo que se diseñó.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta sobre el reloj climático

¿Qué es el reloj climático?

Es una cuenta atrás que muestra el tiempo que queda para agotar el presupuesto de carbono compatible con limitar el calentamiento global a 1,5 °C. No cuenta hacia el fin del mundo, sino hacia el momento en que ese objetivo del Acuerdo de París deja de ser alcanzable si las emisiones siguen al ritmo actual. El más conocido está instalado en Union Square, Nueva York, desde septiembre de 2020.

¿Cuánto tiempo queda en el reloj climático?

En septiembre de 2026 marca poco menos de tres años: su fecha límite es el 22 de julio de 2029, 1.048 días. La cifra se recalcula cada tres meses con los datos de emisiones más recientes, así que puede adelantarse si las emisiones suben o retrasarse si bajan. El contador de esta página se sincroniza cada mañana con esa cifra.

¿Cómo se calcula el reloj climático?

Se divide el presupuesto de carbono restante entre las emisiones anuales. El reloj parte de los 400.000 millones de toneladas de CO₂ que el IPCC estimaba en 2020 para tener un 67 % de probabilidades de no superar 1,5 °C y resta las emisiones globales, unos 42.000 millones de toneladas al año según el Global Carbon Budget. El resultado es la fecha en que el presupuesto se agota.

¿Qué pasa cuando el reloj climático llegue a cero?

No ocurre nada instantáneo: la temperatura no da un salto ese día. Significa que se habrá emitido todo el CO₂ compatible con el objetivo de 1,5 °C y que ese umbral, entendido como media de 20 años, dejará de ser evitable. El proyecto Climate Clock ha anunciado que cuando el contador llegue a cero pasará a contar hacia el siguiente umbral, los 2 °C.

¿Es lo mismo el reloj climático que el Reloj del Juicio Final?

No. El Reloj del Juicio Final (Doomsday Clock) lo fija cada enero el Boletín de Científicos Atómicos y es una metáfora del riesgo global: en 2026 marca 85 segundos para la medianoche. El reloj climático es un cálculo aritmético a partir del presupuesto de carbono y las emisiones reales, con una fecha concreta que cambia con los datos.

¿Dónde puedo ver el reloj climático?

El más grande ocupa la fachada del Metronome, en Union Square (Nueva York). Hay más de un centenar de relojes en ciudades como Roma, Londres, Seúl, Tokio o Berlín, el proyecto ofrece una versión digital gratuita para webs y móviles y relojes portátiles en kit, y en esta página tienes el mismo contador en tiempo real.

Fuentes y referencias. Climate Clock: Our deadline, Lifelines, preguntas frecuentes y API pública (climateclock.world, consultado en septiembre de 2026) · Mercator Research Institute on Global Commons and Climate Change (MCC): reloj de carbono · IPCC: informe especial Global Warming of 1.5 °C (2018) y Sexto Informe de Evaluación, Grupo I (2021) · Friedlingstein et al., Global Carbon Budget 2025, Earth System Science Data (2026) · Forster et al., Indicators of Global Climate Change 2025, Earth System Science Data (2026) · Copernicus Climate Change Service, Global Climate Highlights 2025 · Matthews y Usher, Climate Clock de la Universidad Concordia (2015); The Conversation (2021) · Bulletin of the Atomic Scientists, 2026 Doomsday Clock Statement.
Texto: Santiago David López · Septiembre de 2026 · Última revisión de las cifras: 8 de septiembre de 2026.