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☀️ Clima en datosEl sol y la temperatura global: el divorcio que empezó hace sesenta años
De todas las explicaciones alternativas al calentamiento global, la del sol es la más razonable: es la fuente de casi toda la energía del planeta. Precisamente por eso llevamos casi cincuenta años midiéndola con satélites. Y el resultado es incómodo para la hipótesis: el sol lleva décadas prácticamente plano, con una ligera tendencia a la baja, mientras la temperatura se dispara.
La hipótesis solar merece ser tomada en serio antes de descartarla. El sol aporta prácticamente toda la energía que mueve el clima terrestre: unos 1.361 vatios por metro cuadrado en el borde de la atmósfera. Si esa cifra cambiara lo suficiente, cambiaría el clima. No es una idea absurda, es una idea comprobable. Y se ha comprobado.
Hasta 1978 la actividad solar solo podía estimarse de forma indirecta, contando manchas solares o midiendo isótopos cosmogénicos en anillos de árboles y en hielo. Desde ese año, una sucesión de instrumentos en órbita —Nimbus-7, ACRIM, VIRGO en el SOHO, TIM en el SORCE y hoy el TSIS-1 en la Estación Espacial Internacional— mide directamente la energía que llega del sol, por encima de la atmósfera, sin que las nubes ni el aire interfieran. Es la variable independiente más limpia que tiene la ciencia del clima.
Y aquí está el problema de la hipótesis solar. Desde el inicio de la medición por satélite, la irradiancia no ha subido: ha bajado un poco. Los compuestos habituales sitúan el descenso en torno a 0,07 W/m² por década, y un análisis publicado en PNAS en 2025 lo eleva hasta 0,15 W/m² por década, una cifra que sus propios autores señalan como mayor que la de la mayoría de las estimaciones. El rango importa menos que el signo: durante las cuatro décadas más cálidas del registro instrumental, el sol ha estado enfriando ligeramente el planeta.
El sol apenas se mueve; la temperatura se dispara
Eje horizontal: años, de 1880 a 2025. Eje vertical izquierdo (naranja): anomalía de temperatura global en °C respecto a 1951-1980. Eje vertical derecho (azul): irradiancia solar total en W/m². La línea azul discontinua es reconstrucción; la continua, medición por satélite.
Aviso sobre las escalas, porque aquí importa: el eje del sol abarca solo 0,8 W/m² sobre un total de 1.361, un 0,06 %. Está ampliado a propósito para que la forma de la curva sea visible, y eso hace que la variación solar parezca mucho mayor de lo que es. Para calibrar: el ciclo solar de once años oscila por sí solo alrededor de 1 W/m², más que toda la tendencia de cuatro décadas; la serie está suavizada con una media móvil de once años precisamente para eliminar ese vaivén. Lo único que hay que leer en la línea azul es su dirección, nunca su amplitud.
Y sobre la mitad izquierda: antes de 1978 no hay medición directa, solo reconstrucción a partir de manchas solares e isótopos, y es el tramo donde más discrepan los distintos métodos. Aparece con línea discontinua por ese motivo. Las reconstrucciones sí coinciden en la meseta alta de 1940 a 2002, el Máximo Grande Moderno, pero la magnitud de la subida anterior está revisada a la baja. El argumento de este artículo no se apoya en ese tramo.
¿Qué debería estar pasando si el sol fuera el responsable?
Un forzamiento solar no deja las mismas marcas que un forzamiento por gases de efecto invernadero. Son mecanismos físicamente distintos y por tanto tienen consecuencias distintas y medibles. Ninguna de las tres se observa.
La temperatura seguiría el ciclo de once años
El ciclo solar imprime en la temperatura global un rizado real, pero de apenas una décima de grado. Ese rizado existe y se mide. Lo que no existe es una tendencia solar de fondo a la que la temperatura pueda estar respondiendo.
Señal presente, tendencia ausenteSe calentarían más los días que las noches
Más radiación entrante calienta cuando hay sol. Lo que se observa es lo contrario: las temperaturas mínimas nocturnas suben más rápido que las máximas diurnas, que es lo que hace una manta, no un foco.
Asimetría invertidaSe calentaría la estratosfera
La estratosfera recibe la radiación solar antes que la superficie y allí el ozono absorbe el ultravioleta. Con un sol más intenso se calentaría. Se está enfriando desde 1979, como muestra la huella de la troposfera y la estratosfera.
Contradicción directaCómo funciona: para comparar causas hay que traducirlas a la misma unidad, el forzamiento radiativo efectivo, que mide cuánta energía extra queda atrapada en el sistema por metro cuadrado. El sexto informe del IPCC cifra la contribución solar desde 1750 en +0,01 W/m², con un rango que va de −0,06 a +0,08. El CO₂ aporta 2,16 W/m², y el conjunto de la actividad humana unos 2,7 W/m². No es que el sol influya poco: es que influye unas doscientas veces menos, y su intervalo de incertidumbre incluye el cero. Con los mejores datos disponibles, la contribución solar es indistinguible de nada.
¿Qué hay que mirar exactamente en estas dos curvas?
El gráfico tiene tres momentos, y el primero es el que más credibilidad da al resto, porque concede terreno a la hipótesis solar.
Hasta 1950 sí se acompañaban
Entre 1900 y 1950 la actividad solar creció de forma moderada y la temperatura con ella. Parte de aquel calentamiento tuvo componente solar, y negarlo sería tan tramposo como negar lo que viene después.
Concesión honestaDesde 1960 se separan
El sol alcanza una meseta y empieza a bajar. La temperatura, en lugar de seguirlo, acelera. Sesenta y cinco años de divergencia sostenida entre la supuesta causa y su supuesto efecto.
El punto de rupturaEl mínimo de 2008 fue un experimento
El mínimo solar de 2008-2009 fue el más profundo en un siglo y el ciclo 24 el más débil en cien años. La década que los siguió fue la más cálida registrada. Cuando la causa candidata cae a su mínimo y el efecto marca su récord, la hipótesis no se sostiene.
Falsación limpia¿Cuánta energía aporta cada causa?
Comparar el sol con el CO₂ en la misma unidad es lo que convierte una discusión en una resta.
Forzamiento solar
+0,01 W/m²
desde 1750, con rango de −0,06 a +0,08
Es la estimación del sexto informe del IPCC, que revisó a la baja la del informe anterior. El intervalo cruza el cero: con los datos actuales no puede descartarse que la contribución solar neta sea nula, ni incluso ligeramente negativa.
Forzamiento del CO₂
2,16 W/m²
solo del dióxido de carbono, en 2019
Unas doscientas veces la mejor estimación solar. Sumando el resto de gases de efecto invernadero y descontando el efecto refrescante de los aerosoles, el forzamiento humano total ronda los 2,7 W/m².
Matiz importante: decir que el sol no explica el calentamiento actual no equivale a decir que el sol no gobierne el clima. En escalas de decenas de miles de años, los cambios en la órbita y en la inclinación del eje terrestre —los ciclos de Milankovitch— marcan el ritmo de las glaciaciones. Y en escalas de siglos, episodios como el Mínimo de Maunder del siglo XVII coincidieron con la Pequeña Edad de Hielo. El sol importa. Lo que no hace es explicar lo que ha pasado desde 1960, porque durante ese periodo va en la dirección contraria.
¿Dónde se descargan estos datos para comprobarlos?
Las dos series proceden de comunidades científicas distintas que no comparten instrumentos ni métodos. Se pueden descargar y superponer en una hoja de cálculo en un cuarto de hora.
Irradiancia solar total
PMOD, SORCE/TIM y TSIS-1 (NASA y LASP)
Temperatura global
NASA GISTEMP, con Copernicus, NOAA y Met Office
Este gráfico es la segunda pieza de una serie sobre huellas digitales del clima. La primera muestra el patrón vertical que ninguna causa natural puede imitar: la troposfera se calienta mientras la estratosfera se enfría. La tercera identifica el origen del carbono añadido: la firma isotópica del CO₂. Y para el cruce clásico entre concentración y temperatura, tienes CO₂ y temperatura global y el panel de emisiones de CO₂ por país.
Dudas sobre el sol y el calentamiento global
¿Es el sol la causa del calentamiento global?
No, y lo dicen las mediciones del propio sol. Desde 1978 la irradiancia solar total se mide de forma continua por satélite, y su tendencia en ese periodo es descendente: los compuestos habituales sitúan la caída en torno a 0,07 W/m² por década, y un análisis publicado en PNAS en 2025 la eleva hasta 0,15 W/m² por década, un valor que sus propios autores reconocen como mayor que la mayoría de las estimaciones. En ese mismo periodo la temperatura media global ha subido unos 0,8 °C. Las dos series van en direcciones opuestas, de modo que el sol no solo no explica el calentamiento reciente: su contribución neta a las últimas cuatro décadas es ligeramente refrescante.
¿Cómo puede el sol bajar tanto en solo cuarenta años?
No baja tanto: lo que engaña es la escala del gráfico. La caída de la era satelital es de unas tres décimas de W/m² sobre un total de 1.361, es decir, un 0,02 %. El eje está ampliado más de mil veces para que la forma de la curva sea visible. Como referencia, el propio ciclo solar de once años oscila alrededor de 1 W/m² entre su máximo y su mínimo: el sol se mueve más en cinco años que en las cuatro décadas completas de la tendencia. Ese vaivén no aparece en el gráfico porque la serie está suavizada precisamente para eliminarlo.
¿Qué ha pasado exactamente con el sol desde 1980?
Cuatro ciclos solares consecutivos cada vez más débiles. El ciclo 21, con máximo en 1979, y el 22, con máximo en 1989, fueron fuertes. El ciclo 23, con máximo en 2001, fue más flojo. Y el ciclo 24, con máximo en 2014, fue el más débil en aproximadamente un siglo, precedido además por el mínimo de 2008-2009, el más profundo y prolongado en cien años. Eso es todo: un descenso desde un máximo secular hasta un ciclo flojo, algo que el sol hace de forma recurrente en escalas de ochenta a cien años. El ciclo 25, con máximo en torno a 2024-2025, ha venido más fuerte que el 24, así que la tendencia descendente ya se está aplanando.
¿Cuánta energía nos llega del sol y cuánto varía?
La Tierra recibe una media de unos 1.361 W/m² en la parte superior de la atmósfera, la magnitud que se llama irradiancia solar total. A lo largo del ciclo de once años esa cifra oscila alrededor de 1 W/m², es decir, apenas un 0,07 %. Traducido a forzamiento radiativo efectivo, el sexto informe del IPCC cifra la contribución solar desde 1750 en +0,01 W/m², con un rango que va de −0,06 a +0,08. El CO₂, en el mismo informe, aporta 2,16 W/m². La diferencia es de unas doscientas veces, y el rango de incertidumbre del sol incluye el cero.
Si el sol no es la causa, ¿por qué se calentó el planeta a principios del siglo XX?
Porque entonces sí había una contribución solar apreciable, y decirlo es parte de la honestidad del análisis. Entre 1900 y 1950 la actividad solar aumentó de forma moderada y coincidió con un aumento de temperatura, junto a una baja actividad volcánica y a las primeras emisiones industriales. Lo interesante es lo que ocurre después: desde mediados del siglo XX la actividad solar se estanca en una meseta y luego cae, mientras la temperatura acelera. La causa que funcionaba antes deja de funcionar justo cuando el calentamiento se dispara.
¿Es fiable la parte del gráfico anterior a 1978?
Es la parte menos fiable, y por eso aparece con línea discontinua. Antes de 1978 no hay medición directa: la irradiancia se reconstruye a partir de recuentos históricos de manchas solares y de isótopos cosmogénicos en anillos de árboles y en hielo. Las reconstrucciones coinciden en que hubo un periodo de irradiancia alta y sostenida entre 1940 y 2002, el llamado Máximo Grande Moderno, pero discrepan sobre la magnitud de la subida previa. La revisión del registro de manchas solares apenas cambia nada después de 1885, aunque sugiere que muchos ciclos de los siglos XVIII y XIX pudieron tener amplitudes parecidas a las modernas, lo que apunta a una subida secular más moderada de lo que se pensaba. El argumento del gráfico no depende de ese tramo: se apoya en la parte medida por satélite.
¿No hay científicos que dicen que el sol sí influye más?
Hubo un debate real, y conviene conocerlo. Durante años dos reconstrucciones de la serie satelital discrepaban: el compuesto ACRIM sugería un ligero aumento de irradiancia entre 1980 y 2000, mientras que el compuesto PMOD mostraba un descenso. La diferencia venía de cómo se empalmaban satélites distintos, sobre todo alrededor de un hueco de datos de 1989. Trabajos posteriores han reconciliado proxies y mediciones y confirman el signo descendente para el conjunto del periodo satelital, aunque la magnitud exacta sigue discutiéndose.
¿Puede el sol enfriar el planeta y compensar el calentamiento?
No en la magnitud necesaria. Se ha estudiado qué pasaría si el sol entrara en un mínimo prolongado similar al Mínimo de Maunder del siglo XVII: la estimación habitual es una reducción de temperatura global de entre 0,1 y 0,3 °C, repartida a lo largo de varias décadas. Es una fracción pequeña del calentamiento ya acumulado y muy inferior al que añadirían las emisiones en ese mismo plazo. Un gran mínimo solar retrasaría el reloj unos años, no lo pararía.
¿Entonces el sol no importa para el clima?
Importa enormemente, y ahí está la paradoja: el sol es el motor de todo el sistema climático, porque prácticamente toda la energía disponible viene de él. Lo que dice el gráfico es otra cosa mucho más concreta: los cambios en la cantidad de energía que envía no explican el calentamiento observado desde 1960. En escalas de decenas de miles de años, en cambio, la geometría de la órbita terrestre —los ciclos de Milankovitch— sí gobierna la sucesión de glaciaciones. Escalas distintas, protagonistas distintos.
Fuentes: IPCC — Sexto Informe, Capítulo 7 (forzamiento radiativo efectivo) · PNAS (2025) — Tendencia negativa de la irradiancia solar total en la era satelital · Carbon Brief — Por qué el sol no es responsable del cambio climático reciente · Kopp et al. — Impacto del registro revisado de manchas solares en las reconstrucciones de irradiancia · PMOD/WRC — Reconstrucción del forzamiento solar · NASA GISS — Serie de temperatura global GISTEMP
