miércoles, junio 17

Presupuesto de carbono

Presupuesto de carbono: cuánto CO₂ nos queda por emitir | CalentamientoGlobal.es
📊 Definición climática

Presupuesto de carbono

Imagina que el planeta tiene una cuenta bancaria de CO₂. Cada tonelada que emitimos la descuenta. Cuando llegue a cero, el calentamiento supera 1,5 °C. Al ritmo actual, esa cuenta se vacía en menos de seis años.

Actualizado junio 2026 · 7 min de lectura
Definición

El presupuesto de carbono (o carbon budget) es la cantidad total acumulada de CO₂ que puede emitirse a la atmósfera para mantener el calentamiento global por debajo de un umbral de temperatura determinado, con una probabilidad dada. Es, en esencia, el límite físico de lo que el sistema climático puede absorber antes de cruzar los umbrales del cambio climático más peligroso. El IPCC lo actualiza en cada informe de evaluación, y su cálculo incluye tanto el CO₂ ya emitido desde la era preindustrial como el que queda disponible en el futuro.

~250 Gt
de CO₂ restantes para 1,5 °C con 50% de probabilidad (estimación 2023)
~37 Gt
de CO₂ que emite el mundo cada año. La cuenta mengua rápido
<7 años
de presupuesto restante al ritmo actual de emisiones globales

El reloj más importante del cambio climático

Hay muchos indicadores del estado del planeta: la concentración de CO₂ en la atmósfera, la temperatura media global, la extensión del hielo ártico. Todos son importantes. Pero el presupuesto de carbono es distinto porque no describe el estado actual sino el margen futuro. Cuánto queda. Cuánto tiempo. A qué ritmo se consume.

La idea es conceptualmente sencilla: la temperatura global responde de forma aproximadamente proporcional al CO₂ acumulado en la atmósfera desde la era preindustrial. No importa en qué año se emitió ese CO₂ ni qué país lo emitió: lo que cuenta es el total acumulado. Y existe un total acumulado máximo compatible con cada nivel de calentamiento. Ese máximo es el presupuesto de carbono.

📊

Relación entre emisiones acumuladas de CO₂ y calentamiento global. Cada barra representa el presupuesto restante para distintos umbrales. Fuente: imagen ilustrativa.

Cuánto presupuesto queda y para qué umbral

El presupuesto no es un número fijo. Varía según el umbral de temperatura que se quiera respetar y según la probabilidad con la que se quiere respetar ese umbral. No es lo mismo tener un 50% de probabilidades de no superar 1,5 °C que tener un 83%. Para cada combinación existe un presupuesto distinto, y todos se están reduciendo cada año.

Umbral de temperatura
Probabilidad
CO₂ restante
Años al ritmo actual
1,5 °C
50%
~250 Gt CO₂
~6 años
1,5 °C
67%
~150 Gt CO₂
~4 años
2 °C
50%
~1.150 Gt CO₂
~31 años
2 °C
67%
~900 Gt CO₂
~24 años

Estimaciones basadas en el Informe de Síntesis del IPCC AR6 (2023) y datos del Global Carbon Project. Las cifras se actualizan anualmente.

CO₂ histórico ya emitido (desde 1850) ~2.400 Gt

De los ~2.650 Gt totales compatibles con 1,5 °C, ya hemos emitido más del 90%.

Por qué este concepto cambió la negociación climática

Antes de que el presupuesto de carbono entrara en el vocabulario científico y político, la discusión climática giraba en torno a tasas de emisión: cuánto emitimos por año, cuánto debemos reducir por década. Era una conversación útil, pero dejaba en la sombra algo fundamental: que el problema no es la tasa anual, sino el acumulado. Un país que reduce sus emisiones un 2% al año sigue agotando el presupuesto, solo que más despacio.

El concepto de presupuesto de carbono transformó esa conversación porque hizo explícita la finitud del margen disponible. De repente, había una cifra concreta, un contador en marcha. El Acuerdo de París de 2015 no usa la expresión literalmente, pero toda su arquitectura —los objetivos de 1,5 °C y 2 °C— se apoya implícitamente en este marco conceptual. Si no hay presupuesto, no hay límite. Si hay límite, hay urgencia.

El presupuesto de carbono no distingue entre sectores ni entre países. Una tonelada de CO₂ emitida por un avión de negocios en Madrid tiene exactamente el mismo peso sobre el presupuesto que una tonelada emitida por una central de carbón en Indonesia. El clima no lleva contabilidad de origen. Solo suma.

El reparto justo: quién tiene derecho a qué parte

Si el presupuesto global es finito, surge inevitablemente una pregunta de justicia: ¿cómo se reparte? No todos los países han emitido lo mismo históricamente. Estados Unidos y Europa han consumido ya una parte desproporcionada del presupuesto histórico. Los países en desarrollo, que han emitido mucho menos, argumentan que tienen derecho a una porción mayor del presupuesto restante para financiar su propio desarrollo.

España, con una cuota de emisiones históricas modesta respecto a las grandes potencias industriales del siglo XX pero con un nivel de vida muy por encima de la media global, ocupa una posición intermedia en este debate. Su huella acumulada es significativa, y los escenarios de reparto equitativo del presupuesto restante suelen implicar reducciones de emisiones más ambiciosas para los países europeos de lo que sus propios objetivos climáticos nacionales contemplaban hasta hace pocos años.

El efecto de las retroalimentaciones sobre el presupuesto

Una complicación importante: el presupuesto de carbono calculado por el IPCC asume ciertos niveles de retroalimentación climática. Pero si las retroalimentaciones positivas resultan más intensas de lo esperado —si el permafrost libera más metano, si el efecto albedo se acelera antes de lo previsto— el presupuesto efectivo se reduce. En términos prácticos, esto significa que los presupuestos publicados son estimaciones con márgenes de incertidumbre, y que la dirección del error más probable es que el presupuesto real sea menor, no mayor.

Es otro motivo por el que los científicos insisten en que cada tonelada de CO₂ que se evita tiene un valor real. No porque una sola tonelada cambie el resultado, sino porque el presupuesto es tan pequeño, y la incertidumbre sobre las retroalimentaciones tan relevante, que el margen para la complacencia es prácticamente inexistente.

📉 El presupuesto se actualiza cada año

El Global Carbon Project publica anualmente una actualización del presupuesto de carbono restante. En 2023, las emisiones globales alcanzaron un nuevo máximo histórico de 36,8 Gt de CO₂. Cada año sin reducciones significativas recorta el presupuesto disponible para todos los demás años. No existe la posibilidad de «ahorrar» para más adelante: el presupuesto solo va en una dirección.

Qué implica el presupuesto de carbono para la política en España

España aprobó en 2021 la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, que fija objetivos de reducción de emisiones alineados con los compromisos europeos. El marco europeo —neutralidad climática en 2050 y reducción del 55% de emisiones netas para 2030 respecto a 1990— es uno de los más ambiciosos del mundo. Pero incluso si Europa cumple esos objetivos, el presupuesto global de carbono para 1,5 °C se agotaría igualmente si el resto del mundo no actúa con la misma velocidad.

Eso no convierte los esfuerzos de España o Europa en inútiles: la acción climática tiene efectos tecnológicos, económicos y diplomáticos que van más allá de las toneladas directamente evitadas. Pero sí sitúa el presupuesto de carbono como el argumento más honesto para explicar por qué la urgencia no es retórica. No se trata de que el clima esté cambiando de forma gradual. Se trata de que hay una cantidad concreta de CO₂ que, una vez emitida, cierra una puerta que no volverá a abrirse.