Energía · Fusión nuclear · Transición energética
En un valle de la Provenza francesa se monta, pieza a pieza, la máquina más compleja jamás construida: 23.000 toneladas de acero e imanes para encerrar un gas a 150 millones de grados. Su objetivo no es dar luz a nadie —el ITER no producirá ni un vatio de electricidad—, sino responder a una pregunta abierta desde hace setenta años: si la energía que alimenta al Sol puede sostenerse en la Tierra.
Cifras oficiales de la Organización ITER (páginas Facts & Figures y Commissioning) y del calendario aprobado en julio de 2024, ratificado sin cambios por el Consejo ITER de junio de 2026.
01 — Qué es
Un experimento de física, no una central eléctrica
ITER son las siglas de International Thermonuclear Experimental Reactor —Reactor Termonuclear Experimental Internacional— y también, no por casualidad, la palabra latina que significa «camino». Es el mayor experimento científico en marcha del planeta y se construye en Cadarache, en el término de Saint-Paul-lez-Durance, a unos sesenta kilómetros al norte de Marsella, sobre una plataforma de 42 hectáreas.
Lo financian siete miembros que representan a 34 países: la Unión Europea, China, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos. Entre todos suman más de la mitad de la población mundial. Europa aporta el 45,5 % de la construcción —de ese porcentaje, el 80 % sale del presupuesto de la UE y el 20 % de Francia como país anfitrión— y cada uno de los otros seis socios, en torno al 9,1 %.
El detalle que cambia por completo cómo hay que leer el proyecto es este: el ITER no tiene turbinas ni generador. No está diseñado para producir electricidad y no la producirá nunca. Su función es demostrar que una reacción de fusión puede mantenerse de forma controlada y sostenida a escala industrial, y ensayar las tecnologías que necesitaría una central real. La propia organización lo explica sin rodeos: añadir los sistemas para convertir el calor de fusión en vapor y mover un alternador «no habría sido rentable» en una máquina experimental.
No confundir: tres cosas se llaman «ITER» en España
Si buscas «ITER» en internet desde España te encontrarás con tres realidades distintas. Esta página trata del reactor de fusión nuclear de Cadarache. Existe también el ITER de Tenerife, el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables del Cabildo, dedicado a solar y eólica; y el iter criminis, un término del derecho penal que describe las fases de un delito. No tienen ninguna relación entre sí.
02 — El mecanismo
Cómo funciona la fusión nuclear, y en qué se diferencia de la fisión
Las centrales nucleares que existen hoy funcionan por fisión: rompen núcleos pesados de uranio en fragmentos más ligeros y aprovechan la energía que se libera. La fusión hace lo contrario: une núcleos ligeros para formar uno más pesado. Es la reacción que mantiene encendidas a las estrellas.
La receta que persigue el ITER combina dos isótopos del hidrógeno. El deuterio, que se extrae del agua de mar —hay un átomo de deuterio por cada 6.700 de hidrógeno ordinario—, y el tritio, radiactivo, con una vida media de doce años, prácticamente inexistente en la naturaleza y que hay que fabricar. Al fusionarse, un núcleo de deuterio y uno de tritio producen un núcleo de helio y un neutrón muy energético. Ese neutrón se lleva el 80 % de la energía liberada, escapa del campo magnético y calienta las paredes: ahí, en una central futura, estaría el calor aprovechable.
El problema es que dos núcleos con carga positiva se repelen con fuerza. Para vencer esa repulsión hay que llevar el gas a 150 millones de grados, unas diez veces la temperatura del núcleo del Sol. A esa temperatura la materia deja de ser gas y se convierte en plasma: un fluido de núcleos y electrones sueltos que ningún material sólido puede tocar.
Del agua de mar al calor: la cadena de la fusión
El tokamak: una jaula magnética con forma de rosquilla
La solución la inventaron físicos soviéticos en los años cincuenta y su nombre es un acrónimo ruso: tokamak, «cámara toroidal con bobinas magnéticas». La idea consiste en encerrar el plasma dentro de un campo magnético con forma de anillo, de modo que las partículas cargadas giren en espiral siguiendo las líneas de campo sin llegar a rozar la pared.
El del ITER es el mayor jamás construido. Dieciocho bobinas de campo toroidal en forma de D, de unas 330 toneladas y 17 metros de alto cada una, rodean una cámara de vacío de 830 metros cúbicos; en el eje, un solenoide central de mil toneladas induce una corriente de 15 millones de amperios en el propio plasma. Todo ello envuelto por un criostato que mantiene los imanes de niobio-estaño a 269 grados bajo cero. En el mismo aparato conviven, separados por unos pocos metros, el punto más caliente y uno de los más fríos del sistema solar conocido.
03 — El calendario
Cuándo estará listo el ITER: las fechas reales, no las de 2016
Este es el punto donde casi toda la información disponible en español está desfasada. Buena parte de las páginas que aparecen al buscar siguen anunciando un «primer plasma» en 2025 que no llegó a existir, porque el calendario se reescribió por completo hace dos años.
En julio de 2024, el director general Pietro Barabaschi presentó un nuevo calendario de referencia —el baseline 2024— que el Consejo ITER respaldó en noviembre de ese año. El cambio no fue solo un retraso: se eliminó el hito aislado de «primer plasma», que consistía en encender un plasma breve en una máquina todavía incompleta, y se sustituyó por un arranque con el reactor mucho más terminado. También se cambió el material de la primera pared, de berilio a wolframio, y se reforzaron los sistemas de calentamiento.
| Hito | Plan de 2016 | Plan vigente (2024) |
|---|---|---|
| Primer plasma | Diciembre de 2025 | Hito eliminado |
| Puesta en marcha integrada | — | 2033-2034 |
| Inicio de la operación científica (SRO) | — | 2034 |
| Operación con deuterio-deuterio | — | 2035 |
| Energía magnética plena | 2033 | 2036 |
| Inicio de la fase deuterio-tritio | 2035 | 2039 |
Fuente: resumen oficial de la rueda de prensa de la Organización ITER del 3 de julio de 2024 y página Commissioning de iter.org, consultada el 28 de agosto de 2026.
Qué hay construido a día de hoy
La contrapartida de tantos titulares de retraso es que, desde que se aprobó el calendario de 2024, el proyecto está cumpliéndolo. En el Consejo ITER de noviembre de 2025 se hizo público que los índices de rendimiento de plazo y coste llevaban dos años por encima de 1,0: el proyecto avanza algo por delante de lo previsto y gastando algo menos. El Consejo de junio de 2026 confirmó la ejecución sin modificar ninguna fecha.
- Abril de 2025Se completa la fabricación de todos los componentes del sistema de imanes pulsados, repartida entre seis de los siete socios.
- Mayo de 2026La nueva instalación de ensayos en frío enfría su primera bobina de campo toroidal —330 toneladas— hasta 4 kelvin en doce días.
- Junio de 2026Se instala el sexto y último módulo del solenoide central: la pila de mil toneladas queda completa.
- Julio de 2026El sexto de los nueve módulos sectoriales desciende al pozo del tokamak en una maniobra de 1.400 toneladas y unas treinta horas. Dos tercios del núcleo están colocados.
- Previsto para 2026Instalación del séptimo módulo sectorial. Quedarán dos.
Un dato que conviene no citar
Es habitual leer que el ITER «está completado en un X por ciento». La organización dejó de publicar ese porcentaje tras el cambio de calendario de 2024, porque el hito de referencia contra el que se medía dejó de existir. Cualquier cifra de avance global que circule hoy carece de respaldo oficial. La única cuantificación vigente es cualitativa: dos tercios del núcleo del tokamak instalados, a julio de 2026.
04 — El coste
Cuánto cuesta el ITER, y por qué nadie se pone de acuerdo
No existe una cifra oficial única y actualizada, y esa es exactamente la razón por la que circulan números tan dispares. La estimación original, del año 2001, era de unos 5.900 millones de euros. El plan de 2016 la elevó al entorno de los 19.000-20.000 millones —la cifra que todavía repiten muchos medios como si fuera la actual—. Y el calendario de 2024 añadió, según las fuentes especializadas que cubrieron la rueda de prensa, unos 5.000 millones más. Frente a eso, el Departamento de Energía de Estados Unidos maneja una estimación de hasta 65.000 millones de dólares.
La diferencia no es un escándalo contable, sino un problema de método: el 90 % de las aportaciones al ITER no son dinero, sino componentes fabricados en casa por cada socio, valorados en unas «unidades de valor ITER» acordadas en 2001. Estados Unidos añade además cerca de un 50 % de contingencia a su parte, y los costes laborales entre socios son incomparables.
05 — Los matices
Lo que el ITER no va a hacer
No producirá diez veces la energía que consume
Es el error más repetido de toda la cobertura sobre fusión, y merece la pena desmontarlo con calma. El objetivo del ITER se expresa como Q ≥ 10, pero ese factor Q es el Q del plasma: el cociente entre los 500 megavatios de potencia térmica de fusión generados y los 50 megavatios de potencia térmica inyectada para calentar ese plasma. Nada más.
No es el balance de la instalación. El ITER consumirá 110 megavatios eléctricos de forma permanente, con picos de hasta 620 megavatios durante los treinta segundos de operación del plasma, alimentados desde la red francesa de 400 kilovoltios. El 80 % de ese consumo permanente se lo llevan la refrigeración y la criogenia. Y, como no hay turbinas, la máquina no devuelve nada a la red.
Los 500 megavatios se refieren a potencia de fusión —contenida en neutrones y partículas alfa—, que no tiene nada que ver con potencia eléctrica. Daniel Jassby, físico jubilado del Princeton Plasma Physics Laboratory, en Bulletin of the Atomic Scientists (2018)
No fabricará su propio combustible
Aquí está el riesgo técnico menos comentado y probablemente el más serio de toda la vía deuterio-tritio. El tritio prácticamente no existe en la naturaleza: las existencias mundiales rondan los 20 kilogramos, subproducto de un puñado de reactores de fisión canadienses. Suficiente para los quince años de operación previstos del ITER, pero una central comercial necesitaría del orden de 70 kilogramos por gigavatio térmico y año.
La solución teórica es que el propio reactor críe su tritio bombardeando litio con los neutrones de la reacción. El ITER va a ensayar ese concepto —instalará cuatro diseños distintos de módulos de manto en dos puertos ecuatoriales—, pero no lo va a aplicar. Ningún dispositivo de fusión ha demostrado nunca la autosuficiencia de tritio. Es un salto tecnológico entero que sigue pendiente.
Es un proyecto con un historial accidentado
Conviene no idealizarlo. Entre 2022 y 2023 se detectaron escudos térmicos corroídos, sectores de cámara de vacío fuera de la tolerancia submilimétrica exigida —lo que obligó a detener el montaje—, una paralización ordenada por el regulador nuclear francés y, en marzo de 2023, credenciales falsificadas de soldadores. En el lado contrario de la balanza hay un hecho notable: el ITER es una de las poquísimas colaboraciones científicas entre Rusia y Occidente que ha sobrevivido intacta a la guerra de Ucrania. Rusia sigue siendo miembro de pleno derecho en 2026 y ha entregado físicamente sus componentes.
06 — España
Qué pinta España en el ITER (más de lo que parece)
La historia española del ITER empieza con una derrota. El 26 de noviembre de 2003, los ministros de investigación de la Unión Europea eligieron por unanimidad Cadarache frente a Vandellòs (Tarragona) como candidatura europea para albergar el reactor. Lo que casi nunca se cuenta es la segunda mitad de aquella decisión: en la misma sesión, el Consejo acordó situar en España la entidad jurídica europea del proyecto. Es lo que hoy es Fusion for Energy, con sede en Barcelona, la agencia que gestiona toda la contribución europea.
Y luego está la industria. España es la tercera contratista europea del ITER, por detrás de Francia e Italia y por delante de Alemania, con más de 350 contratos y 1.200 millones de euros acumulados hasta 2020 —la última cifra oficial publicada, que a estas alturas se queda corta—. Ferrovial es el mayor contratista de obra civil del proyecto, con más de mil millones desde 2013; la cántabra ENSA fabrica y ensambla segmentos de la cámara de vacío, e IDOM lidera un contrato de unos cien millones para los lanzadores de microondas del sistema de calentamiento.
IFMIF-DONES: la pieza que se construye en Granada
En Escúzar, a veinte kilómetros de Granada, se levanta desde mayo de 2025 la mayor instalación científica de España: un acelerador lineal superconductor de 5 MW que lanzará un chorro de neutrones contra un blanco de litio líquido para cualificar los materiales que deberán aguantar dentro de un reactor comercial. No es un reactor de fusión: es el banco de pruebas sin el cual el paso siguiente al ITER no puede darse. Cuesta 700 millones de euros de construcción, España financia el 50 %, la fase de obra se extiende hasta 2034 y la operación está prevista para treinta años.
A eso se suma el TJ-II del Laboratorio Nacional de Fusión del CIEMAT, en Madrid: un stellarator —una geometría alternativa al tokamak— operativo desde 1997 y el segundo mayor de Europa, que arrancó una nueva campaña experimental en mayo de 2026.
07 — La pregunta que importa
¿Llegará la fusión a tiempo para el cambio climático?
Aquí es donde este medio tiene que ser especialmente claro, porque la respuesta honesta incomoda a los dos bandos habituales.
La fusión no figura en las sendas de descarbonización que manejan los organismos de referencia. La hoja de ruta de la Agencia Internacional de la Energía hacia el cero neto en 2050 no la menciona. El capítulo sobre sistemas energéticos del último informe del IPCC —que cubre solar, eólica, hidráulica, geotermia, bioenergía, fisión nuclear y captura de carbono— tampoco. No es un olvido: es que ninguna evaluación seria le asigna un papel en el horizonte que decide el clima del siglo.
La propia hoja de ruta europea sitúa la electricidad de fusión en la red «en la segunda mitad del siglo». El Parlamento Europeo, en un informe de mayo de 2026, mantiene que la reacción sostenida necesaria para producir energía «todavía no se ha dominado por completo». Y el ITER, recordemos, no hará su primera reacción deuterio-tritio hasta 2039.
Podemos afirmar con seguridad que no veremos fusión económicamente competitiva en la red antes de 2050. John Holdren, físico y exasesor científico de la Casa Blanca, Harvard Kennedy School (2024)
Holdren añade una advertencia que va dirigida precisamente a quienes divulgamos esto: el entusiasmo prematuro con la fusión «alimenta la creencia del público en milagros tecnológicos que nos salvarán». Y esa creencia tiene un coste medible, porque desplaza atención y capital de lo que ya funciona hoy. La descarbonización de 2030 y 2040 se juega con solar, eólica, redes, almacenamiento y eficiencia —tecnologías cuyo despliegue ya está en marcha—, no con máquinas que empezarán a experimentar la década que viene.
Mientras tanto, la carrera se ha acelerado
Eso no significa que no esté pasando nada. Al contrario: los últimos tres años han sido los más productivos de la historia de la fusión.
- El JET británico batió el récord mundial de energía de fusión el 3 de octubre de 2023 —69 megajulios con 0,2 miligramos de combustible— y cerró tres meses después, tras cuarenta años.
- El NIF de Lawrence Livermore, que usa láseres en lugar de imanes, logró la primera ignición en diciembre de 2022 y en abril de 2025 alcanzó 8,6 megajulios a partir de 2,08 de láser. Con un matiz imprescindible: esa ganancia se mide frente a la energía del láser sobre el blanco, no frente a la que la instalación toma de la red.
- Los tokamaks EAST y WEST, chino y francés, encadenaron a principios de 2025 plasmas de 1.066 y 1.337 segundos: el reto ya no es solo alcanzar la temperatura, sino sostenerla.
- China construye BEST, en Hefei, con la intención declarada de demostrar un plasma deuterio-tritio en combustión a finales de 2027, doce años antes que el ITER. Es una declaración oficial sin verificación independiente, pero el contraste es difícil de ignorar.
- El sector privado ha captado 14.240 millones de dólares acumulados. Ninguna de esas 56 empresas ha demostrado todavía electricidad neta de fusión.
Conclusión
Un camino largo que sigue mereciendo la pena
El ITER es fácil de atacar. Lleva casi dos décadas de retraso sobre su plan original, su coste real es opaco, no producirá electricidad y no resolverá el problema climático de esta generación ni de la siguiente. Todo eso es cierto y hay que decirlo.
Pero juzgarlo como si fuera una central es un error de categoría. El ITER es un experimento de física de plasmas a escala industrial, financiado por siete potencias que no se ponen de acuerdo en casi nada más, para responder a una pregunta que ningún país podría permitirse en solitario. Si funciona, no habrá resuelto el cambio climático: habrá demostrado que existe una fuente de energía prácticamente inagotable para el mundo que venga después de que hayamos resuelto el cambio climático con lo que ya tenemos. Esas dos cosas no compiten; el error es confundirlas.
Preguntas frecuentes
Lo que más se pregunta sobre el ITER
¿Qué es el ITER exactamente?
Es el Reactor Termonuclear Experimental Internacional, el mayor experimento de fusión nuclear del mundo, en construcción en Cadarache (Francia). Lo financian siete miembros que representan a 34 países: la UE, China, India, Japón, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos. Su objetivo es demostrar que una reacción de fusión puede sostenerse de forma controlada a escala industrial, generando 500 MW de potencia térmica de fusión a partir de 50 MW inyectados en el plasma. No es una central eléctrica y no producirá electricidad.
¿Cuándo estará listo el ITER?
Según el calendario aprobado en julio de 2024 y ratificado por el Consejo ITER en junio de 2026, la operación científica comenzará en 2034 y la primera fase con deuterio y tritio —la que persigue los 500 MW— en 2039. Las fechas que siguen circulando de un «primer plasma en 2025» corresponden al plan anterior, de 2016, y ese hito fue eliminado: se sustituyó por un arranque con la máquina mucho más completa.
¿El ITER va a producir electricidad?
No, ni un vatio. El ITER no tiene turbinas ni generador. Su objetivo Q≥10 significa que el plasma liberará diez veces más energía térmica de fusión que la que se le inyecta directamente para calentarlo, no que la instalación produzca diez veces lo que consume. De hecho el ITER consumirá 110 MW eléctricos de forma permanente, con picos de hasta 620 MW. El primer dispositivo previsto para verter electricidad de fusión a la red es DEMO, el sucesor europeo del ITER, y su calendario no está cerrado.
¿Cuánto cuesta el ITER?
No hay una cifra oficial única y actualizada. La estimación de 2001 era de unos 5.900 millones de euros; el plan de 2016 la situó en torno a los 20.000 millones; y el calendario de 2024 añadió unos 5.000 millones más según las fuentes que cubrieron su presentación. El Departamento de Energía de Estados Unidos maneja una estimación de hasta 65.000 millones de dólares. La discrepancia se explica porque el 90 % de las aportaciones son componentes fabricados por cada socio, no dinero, y se valoran con unidades de cuenta acordadas en 2001.
¿Qué diferencia hay entre fusión y fisión nuclear?
La fisión, que es la que usan todas las centrales nucleares actuales, rompe núcleos pesados de uranio o plutonio. La fusión une núcleos ligeros de hidrógeno para formar helio, que es lo que hacen las estrellas. La fusión no puede sufrir una reacción en cadena descontrolada —cualquier fallo apaga el plasma en segundos— y no genera residuos de alta actividad de vida larga, aunque sí activa los materiales de la estructura por bombardeo neutrónico. A cambio, es enormemente más difícil de conseguir.
¿Qué papel tiene España en el ITER?
España es la tercera contratista europea del proyecto, tras Francia e Italia, con más de 350 contratos y 1.200 millones de euros acumulados hasta 2020, la última cifra oficial. Ferrovial es el mayor contratista de obra civil; ENSA fabrica y ensambla segmentos de la cámara de vacío e IDOM lidera un contrato de unos cien millones para el sistema de calentamiento. Además, Barcelona alberga Fusion for Energy, la agencia que gestiona toda la contribución europea, decisión tomada en 2003 como contrapartida a que Cadarache ganara a Vandellòs. Y en Escúzar (Granada) se construye IFMIF-DONES, la mayor instalación científica de España.
¿Es peligroso el ITER? ¿Genera residuos radiactivos?
No puede sufrir un accidente tipo Chernóbil o Fukushima: no hay reacción en cadena y en la cámara hay menos de un gramo de combustible en cualquier momento, de modo que cualquier perturbación apaga el plasma. Sí maneja tritio, que es radiactivo, y sí genera residuos: los neutrones activan los materiales de la estructura. El físico crítico Daniel Jassby estimó unas 30.000 toneladas de material activado, de las cuales unas 6.000 seguirían siendo peligrosas a cien años; es una estimación externa que la organización disputa. En cualquier caso, no hay residuos de alta actividad y vida larga como los del combustible gastado de fisión.
¿Puede la fusión nuclear frenar el cambio climático?
No en el plazo que importa. La fusión no aparece en la hoja de ruta de la Agencia Internacional de la Energía hacia el cero neto en 2050 ni en el capítulo sobre sistemas energéticos del último informe del IPCC. La hoja de ruta europea sitúa la electricidad de fusión en la red en la segunda mitad del siglo, y el ITER no hará su primera reacción deuterio-tritio hasta 2039. La mitigación de las próximas dos décadas depende de solar, eólica, almacenamiento, redes y eficiencia.
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Fuentes y referencias
De dónde salen los datos de este artículo
- ITER Organization. «Facts & Figures», «Magnets», «Power Supply» y «FAQs». Consultadas el 28 de agosto de 2026. Fuente principal de las cifras técnicas, de consumo y de reparto entre socios.
- ITER Organization (3 de julio de 2024). Resumen de la rueda de prensa sobre el nuevo calendario de referencia (PDF). Origen de las fechas de 2034 y 2039.
- ITER Organization. «Commissioning» y «Tokamak Assembly». Estado del montaje a agosto de 2026.
- ITER Organization (6 de julio de 2026). Conclusiones del 38.º Consejo ITER, y nota de prensa del 37.º Consejo (PDF, noviembre de 2025).
- ITER Organization. «The Tao of Q» y «Tritium Breeding». Definición oficial del factor Q y del ensayo de cría de tritio.
- Parlamento Europeo (2023). «ITER: The International Thermonuclear Experimental Reactor» (PDF), y EPRS (18 de mayo de 2026), «Nuclear fusion: State of play».
- Comisión Europea. «Fusion energy and ITER». Aportación europea y horizonte de conexión a red.
- Jassby, D. (2018). «ITER is a showcase… for the drawbacks of fusion energy». Bulletin of the Atomic Scientists. Origen de las estimaciones críticas sobre residuos y balance eléctrico.
- Seife, C. (15 de junio de 2023). «World’s Largest Fusion Project Is in Big Trouble». Scientific American.
- Belfer Center, Harvard Kennedy School (3 de abril de 2024). «Fusion Commercialization in Sight? Not Yet, Says John Holdren».
- Agencia Internacional de la Energía (2021). «Net Zero by 2050: A Roadmap for the Global Energy Sector». IPCC (2022), Sexto Informe de Evaluación, Grupo de Trabajo III, capítulo 6, «Energy Systems».
- EUROfusion / UKAEA (8 de febrero de 2024). Récord de 69 megajulios del JET. Lawrence Livermore National Laboratory, «Achieving Fusion Ignition».
- Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (19 de mayo de 2025). Acuerdo marco para las obras de IFMIF-DONES en Escúzar (Granada).
- La Moncloa (4 de marzo de 2021). Contratos de empresas españolas en el ITER. CORDIS (noviembre de 2003), decisión sobre la sede europea del ITER.
- CIEMAT — Laboratorio Nacional de Fusión. «El proyecto TJ-II». Fusion Industry Association (julio de 2026), informe anual de inversión privada en fusión.
Artículo actualizado el 28 de agosto de 2026 con el estado del montaje a esa fecha y las conclusiones del 38.º Consejo ITER de junio de 2026. Las fechas del calendario corresponden al plan de referencia aprobado en julio de 2024. Revisamos esta página cada vez que el Consejo ITER se reúne, en junio y noviembre.
