sábado, septiembre 12

Energía · Geología · Transición energética

La energía geotérmica en Islandia: cómo un país aprendió a calentarse con el motor de la Tierra

Nueve de cada diez hogares islandeses se calientan con agua que sale caliente del suelo. Tres de cada diez kilovatios-hora que consume el país los genera el vapor de sus volcanes. No es magia geológica: es un siglo de perforaciones, tuberías y decisiones políticas —con una factura ambiental que rara vez se cuenta.

Paisaje volcánico de Islandia con columnas de vapor geotérmico saliendo del suelo entre campos de lava y musgo
En las zonas de alta temperatura islandesas, el vapor alcanza la superficie por sí solo. Bajo esos penachos, el agua supera los 200 °C a menos de mil metros de profundidad. Imagen: CalentamientoGlobal.es
~85 %De la energía primaria de Islandia es renovable
65 %De la energía primaria es geotérmica
>90 %De la energía de calefacción es geotérmica
29,7 %De la electricidad, de origen geotérmico
785 MWDe potencia geotérmica instalada
2 cmSe separan las placas cada año

Datos de 2023-2024 recopilados por Orkustofnun (Autoridad Nacional de Energía de Islandia) y publicados en el informe de país del Congreso Geotérmico Europeo de 2025. Las tres primeras cifras miden cosas distintas: no son intercambiables.

01 — El punto de partida

La ciudad que se llamaba «bahía de humo» y olía a carbón

Reykjavík significa, más o menos, «bahía humeante». El nombre se lo pusieron los primeros colonos noruegos al ver las columnas de vapor que salían del suelo en Laugardalur, donde durante siglos las mujeres de la ciudad lavaron la ropa en pozas naturales de agua hirviendo.

Durante buena parte del siglo XX, sin embargo, el humo de Reykjavík no venía del subsuelo, sino de las chimeneas. Islandia era uno de los países más pobres de Europa y se calentaba con turba, estiércol y carbón importado. Cuando las guerras mundiales cortaban el suministro o disparaban el precio, había familias que sencillamente no podían permitirse calentar la casa. La propia Orkustofnun lo reconoce sin adornos en su documentación oficial: la razón por la que Islandia empezó a excavar en busca de agua caliente no fue ambiental ni climática, sino económica. Era un país pobre intentando dejar de pagar por combustible extranjero.

Un siglo después, esa decisión tomada por motivos de bolsillo ha convertido a Islandia en el país con mayor proporción de energía renovable de su balance energético nacional. La historia de la energía geotérmica en Islandia es, en el fondo, la historia de cómo una circunstancia geológica excepcional se transformó, tubería a tubería, en infraestructura.

Tres cifras que no significan lo mismo

Casi toda la confusión sobre Islandia nace de mezclar magnitudes. Energía primaria es todo lo que entra en el sistema, incluidos los combustibles de barcos y coches: ahí las renovables son ~85 %. Electricidad es solo la generación eléctrica: prácticamente el 100 % es renovable, pero la mayor parte es hidroeléctrica, no geotérmica. Calefacción es el uso térmico de los edificios: ahí la geotermia supera el 90 %. Decir «Islandia funciona al 100 % con geotermia» es falso en las tres acepciones.

02 — La geología

Por qué Islandia tiene tanta energía geotérmica

Islandia existe porque coinciden dos anomalías geológicas que, por separado, ya serían notables. La primera es la dorsal mesoatlántica, la cordillera submarina donde las placas norteamericana y euroasiática se separan y el manto asciende para rellenar el hueco. La segunda es un punto caliente (hotspot), una columna de material anómalamente caliente que sube desde el manto profundo. La isla es lo que ocurre cuando ambas cosas se dan en el mismo sitio: tanto magma que la dorsal, en lugar de quedarse bajo el mar, emerge.

El resultado es un país donde la tectónica de placas no es un concepto de libro de texto sino algo que se ve. Unos 400 kilómetros de dorsal quedan expuestos en tierra firme. Las dos placas se separan a razón de unos 2 centímetros al año. Y la cifra que mejor resume la actividad de la isla: se producen entre 20 y 30 erupciones volcánicas cada siglo —de hecho, unas 50 desde 1900—, suficientes para emitir unos 45 kilómetros cúbicos de lava cada mil años.

Del magma al reservorio: cómo se forma un sistema geotérmico

Un sistema geotérmico necesita tres ingredientes simultáneos, y a Islandia le sobran los tres.

Una fuente de calor. Bajo la zona volcánica, que cruza el país en diagonal del suroeste al noreste, hay cámaras magmáticas y roca recién intruida a temperaturas de cientos de grados, a veces a apenas dos o tres kilómetros de la superficie.

Agua. Islandia recibe abundantes precipitaciones. Esa lluvia y ese deshielo se infiltran por las fracturas de una roca volcánica joven y muy permeable, y descienden kilómetros.

Una roca que atrape el agua y una tapa que la retenga. Al calentarse, el agua se vuelve menos densa y tiende a ascender; se establece así una celda de convección, un circuito cerrado donde el agua fría baja por los márgenes, se calienta en profundidad y sube por el centro. Cuando capas de arcilla impermeable la retienen bajo presión, se forma un reservorio geotérmico: no una caverna llena de agua, sino roca fracturada empapada de agua caliente a presión, como una esponja de piedra.

El inventario islandés es extraordinario. Se han identificado al menos 25 zonas de alta temperatura en tierra —aquellas donde se superan los 200 °C por encima de los 1.000 metros de profundidad—, unas 250 zonas de baja temperatura y más de 600 áreas con manantiales calientes de más de 20 °C.

Ilustración divulgativa del corte geológico de Islandia con la dorsal mesoatlántica, las placas norteamericana y euroasiática separándose, la cámara magmática y los sistemas geotérmicos
Islandia se asienta sobre la dorsal mesoatlántica y sobre un punto caliente del manto. Las placas norteamericana y euroasiática se separan unos 2 cm al año, y el magma asciende para rellenar el espacio. Ese calor es el que alimenta los reservorios geotérmicos.

Alta y baja temperatura: la distinción que lo ordena todo

Islandia clasifica sus recursos en dos familias. Las zonas de alta temperatura (más de 200 °C a menos de 1.000 m) están dentro de la franja volcánica activa —Hengill, Svartsengi, Krafla, Reykjanes— y son las únicas que permiten generar electricidad a gran escala. Las zonas de baja temperatura (menos de 150 °C a 1.000 m) están en los flancos, en corteza más antigua y ya enfriada; son las que abastecen la mayoría de redes de calefacción. Reykjavík creció literalmente sobre una de ellas.

03 — El mecanismo

Cómo funciona la energía geotérmica, paso a paso

Conviene deshacer un malentendido frecuente: la geotermia no consiste en «sacar calor del núcleo de la Tierra». Lo que se extrae es agua. El calor terrestre es solo lo que la calienta; el agua es lo que lo transporta hasta la superficie. Sin agua, un punto caliente subterráneo es energéticamente inútil, por muy caliente que esté la roca.

De la lluvia al radiador: el recorrido completo

🌧️1. InfiltraciónLa lluvia y el deshielo penetran por las fracturas de la roca volcánica
🔥2. CalentamientoA kilómetros de profundidad, el magma cercano calienta el agua
🔄3. ConvecciónEl agua caliente, menos densa, asciende y se acumula bajo una capa impermeable
🛢️4. PozoUna perforación libera la presión y el fluido sube hasta la superficie
5. UsoEl vapor mueve turbinas; el agua caliente entra en la red de calefacción
💧6. ReinyecciónEl fluido usado vuelve al subsuelo para no vaciar el reservorio

Ese último paso es el que separa la geotermia moderna de la del siglo pasado. Durante décadas se extrajo agua y se vertió; hoy se reinyecta una parte muy elevada. En Svartsengi, por ejemplo, se devuelve al subsuelo alrededor del 60 % de los 450 kg/s que se extraen del reservorio. La razón no es estética: sin reinyección, la presión del reservorio cae y los pozos pierden rendimiento.

Qué se puede hacer con cada temperatura

Recursos geotérmicos según temperatura y usos posibles
Tipo de recursoTemperatura orientativaTecnologíaUsos principales
Baja temperatura< 150 °C a 1.000 mIntercambiadores de calor; bombasCalefacción urbana, invernaderos, piscinas, acuicultura, deshielo de aceras
Temperatura intermedia150-200 °CCiclo binario (ORC)Electricidad en pequeñas plantas + agua caliente residual
Alta temperatura> 200 °CFlash simple o doble; cogeneraciónElectricidad a gran escala y calefacción urbana simultánea
Supercrítico (experimental)> 374 °C y alta presiónEn investigación (IDDP, KMT)Potencial de multiplicar varias veces la energía por pozo

Clasificación de Orkustofnun para el caso islandés. Los umbrales varían según el país y la normativa.

Infografía que explica cómo funciona la energía geotérmica: infiltración del agua de lluvia, calentamiento por el magma, ascenso por el pozo, separador de vapor, turbina y reinyección
El ciclo geotérmico completo: el agua de lluvia se infiltra, se calienta en profundidad por proximidad al magma, asciende por el pozo de producción, se separa en vapor y salmuera, mueve una turbina o cede su calor a la red urbana, y vuelve al subsuelo por un pozo de reinyección.

04 — La vida cotidiana

De los volcanes a las casas: la calefacción que cambió el país

Si hay que elegir un solo dato de este artículo, es este: la calefacción, no la electricidad, es lo que de verdad hace especial a Islandia. El 43 % de todo el uso de energía geotérmica del país se destina a calentar edificios; la generación eléctrica se queda en el 37 %.

92 % De la energía empleada en calefacción doméstica en Islandia era geotérmica en 2023. El 7,8 % restante es electricidad y solo un 0,2 %, petróleo. En 1970 la geotermia cubría el 43 %.

La transformación empezó con un granjero. En 1908, un agricultor de Suður-Reykir, cerca de Reykjavík, tendió una tubería de unos 500 metros desde un manantial caliente hasta su casa. En 1930 se inauguró la primera red de calefacción urbana propiamente dicha: una conducción desde las fuentes termales de Laugardalur que abastecía a una escuela y unas setenta viviendas a tres kilómetros.

Pero el salto decisivo llegó con la crisis del petróleo de los años setenta. El Gobierno islandés convirtió en política de Estado la sustitución del fuel por geotermia en las redes de calefacción. En medio siglo, la cobertura pasó del 43 % a más del 90 %.

  • Funcionan hoy unas 30 redes de calefacción urbana en ciudades y pueblos, más unos 200 sistemas pequeños en zonas rurales que abastecen granjas, invernaderos y casas de verano.
  • Veitur, la filial de Reykjavík Energy, es con diferencia la mayor: sirve a unas 250.000 personas, en torno al 65 % de la población islandesa, con unos 1.250 MW térmicos instalados y unos 90 millones de metros cúbicos de agua caliente al año.
  • El ahorro es tangible: Islandia evita del orden de 1.000 millones de dólares anuales respecto a calentarse con fuel, y su coste de calefacción está entre los más bajos del mundo.

Lo que se hace con el agua después de calentar la casa

Aquí es donde el modelo islandés se vuelve casi obsesivo. El agua que sale de los radiadores de una vivienda sigue teniendo unos 35 °C: demasiado fría para calentar, demasiado caliente para tirarla. Islandia la usa para derretir la nieve de las aceras. El país tiene aproximadamente 1,2 millones de metros cuadrados de pavimento con tuberías de deshielo enterradas; solo en el centro de Reykjavík hay 70.000 m², y unos dos tercios de esa energía procede de agua ya usada en las casas.

La cascada continúa. De los cerca de 170 centros deportivos con piscina del país, 145 se calientan con geotermia y mantienen el agua a 28-30 °C durante todo el año, en una isla subártica. Los invernaderos climatizados con agua caliente —una práctica que arrancó en 1924— producen casi el 100 % de los pepinos que se consumen en Islandia y en torno a la mitad de los tomates. Hay piscifactorías que calientan agua para las crías de salmón y trucha, secaderos industriales de algas y de cabezas de bacalao, y una planta que extrae CO₂ líquido del fluido geotérmico y cubre prácticamente todo el mercado islandés de gas carbónico para bebidas e invernaderos.

En términos sencillos

El sistema islandés no «usa» el calor una vez: lo baja de escalón. Primero mueve una turbina a 200 °C, después calienta agua de la ciudad a 80 °C, luego alimenta radiadores, más tarde derrite nieve a 35 °C y, en algunos sitios, todavía sirve para criar peces. Cada grado se aprovecha varias veces antes de devolverlo al subsuelo.

Ilustración divulgativa del recorrido del calor geotérmico desde el pozo hasta los radiadores de las viviendas, las piscinas y las aceras con deshielo en una ciudad islandesa
El calor recorre una cascada de usos: turbina, red urbana, radiadores, piscinas y, por último, deshielo de aceras con el agua sobrante a 35 °C.

05 — La electricidad

Cómo produce electricidad Islandia con el calor de la Tierra

La mecánica de una central geotérmica de alta temperatura es más sencilla de lo que sugiere su aspecto industrial. Es, en esencia, una central térmica convencional a la que le han quitado la caldera: la Tierra hace de caldera.

  1. Producción. Los pozos, de uno a tres kilómetros de profundidad, alcanzan el reservorio. Al abrirlos, la caída de presión hace que parte del agua se convierta en vapor de forma casi instantánea.
  2. Separación. Lo que llega a la superficie es una mezcla de vapor y salmuera. Un separador ciclónico los divide: el vapor va a la turbina, la salmuera sigue otro camino.
  3. Turbina y generador. El vapor a presión mueve los álabes; el generador convierte ese giro en corriente eléctrica.
  4. Condensación. El vapor de salida se enfría hasta volver a ser agua, generando el vacío que aumenta el rendimiento de la turbina.
  5. Cogeneración. En tres centrales islandesas, el calor del condensador y de la salmuera no se desperdicia: calienta agua dulce limpia que se envía por tubería a las ciudades.
  6. Reinyección. La salmuera se devuelve al reservorio mediante pozos específicos, normalmente a 1.500 metros o más.

Un detalle importante que casi nunca se explica

El agua que llega al radiador de una casa de Reykjavík no es la del reservorio. En las centrales de cogeneración, el fluido geotérmico —salino, cargado de sílice y gases— nunca entra en la red urbana: cede su calor a agua dulce limpia a través de intercambiadores. Es el mismo principio que separar el circuito de una caldera del circuito de los radiadores, pero a escala de país.

Con todo, la electricidad geotérmica es la parte minoritaria del sistema eléctrico islandés. En 2023, las centrales geotérmicas generaron 6.006 GWh de los 20.244 GWh producidos en el país: un 29,7 %. El resto lo aporta, casi íntegramente, la hidroelectricidad. Y hay un matiz que reordena la perspectiva: la mayor parte de esa electricidad no va a los hogares. La industria electrointensiva —sobre todo fundiciones de aluminio— absorbe alrededor de tres cuartas partes del consumo eléctrico islandés.

06 — El mapa industrial

Las grandes centrales geotérmicas de Islandia

Islandia opera nueve centrales geotérmicas de más de 0,5 MW, más varias unidades binarias pequeñas. Estas son las que sostienen el sistema.

Centrales geotérmicas de Islandia (producción de 2023)
CentralZona / OperadorPotenciaProducción 2023Rasgo distintivo
HellisheiðiHengill · ON Power (Reykjavík Energy)303 MWe
200 MWt
2.461 GWhLa mayor del país. Cogeneración desde 2010. Alberga Carbfix.
NesjavellirHengill · ON Power120 MWe
~300 MWt
1.023 GWhNació en 1990 como planta de agua caliente; la electricidad llegó en 1998.
TheistareykirNorte · Landsvirkjun90 MWe752 GWhLa más reciente a gran escala (2017-2018). Alimenta una planta de silicio.
ReykjanesReykjanes · HS Orka130 MWe698 GWhCondensadores refrigerados con agua de mar. Ampliada en 2023.
SvartsengiReykjanes · HS Orka76,4 MWe
190 MWt
573 GWhPionera de la cogeneración (1976). Su salmuera creó la Laguna Azul.
KraflaNorte · Landsvirkjun60 MWe453 GWhInaugurada en plena erupción (1978). Funcionó 20 años a media capacidad.
BjarnarflagNámafjall · Landsvirkjun5 MWe43 GWhLa primera de Islandia (1969), con una turbina de segunda mano.
Flúðir, Reykholt y otrasVarios · Varmaorka~1 MWe~3 GWhUnidades binarias de baja temperatura, de 40 a 300 kW.
Total geotérmico785 MWe6.006 GWh29,7 % de la electricidad islandesa

Fuente: Orkustofnun (informes OS-2024-12 y OS-2024-15), recopilados en el informe de país de Islandia para el Congreso Geotérmico Europeo de 2025. MWe = potencia eléctrica; MWt = potencia térmica para calefacción urbana.

Hellisheiði: la central que también entierra su propio CO₂

Con 303 MW eléctricos y 200 MW térmicos, Hellisheiði es la instalación insignia del sistema islandés. También es el escenario de su experimento ambiental más ambicioso: Carbfix, un proceso desarrollado por Reykjavík Energy con científicos islandeses e internacionales que disuelve el CO₂ y el sulfuro de hidrógeno de la propia central en agua y los inyecta a unos 750 metros de profundidad, dentro del basalto. Allí reaccionan con la roca y precipitan como minerales carbonatados. Es decir: el gas se convierte en piedra.

Svartsengi: una central que lleva tres años rodeada de lava

Desde diciembre de 2023, la península de Reykjanes vive una secuencia eruptiva que ha obligado a evacuar la localidad de Grindavík —con más de sesenta edificios declarados inhabitables— y ha puesto a prueba la resiliencia del sistema energético. La central de Svartsengi ha seguido funcionando protegida por diques de contención, pero en el invierno de 2024 la lava rompió la tubería de agua caliente y dejó a la ciudad de Reykjanesbær sin calefacción durante varios días en pleno invierno. La respuesta fue perforar nuevos pozos de baja temperatura fuera de la zona volcánica activa, como respaldo. Es un recordatorio incómodo: la misma geología que produce el recurso también lo amenaza.

Esquema divulgativo de una central geotérmica islandesa de cogeneración con pozo de producción, separador de vapor, turbina, generador, intercambiador de calor para la red urbana y pozo de reinyección
En una central de cogeneración, el vapor mueve la turbina y el calor residual calienta agua dulce limpia para la red urbana. El fluido geotérmico nunca entra en las tuberías de las casas: se reinyecta al reservorio.

07 — La otra cara

El precio ambiental de aprovechar el calor de la Tierra

La geotermia se presenta a menudo como una energía sin inconvenientes. No lo es. Sus impactos son claramente menores que los de los combustibles fósiles, pero existen, están documentados y en Islandia han generado conflictos concretos.

1. Emisiones de gases: bajas, pero no nulas

El fluido geotérmico de las zonas volcánicas trae disueltos gases de origen magmático, principalmente dióxido de carbono y sulfuro de hidrógeno (H₂S). Cuando el fluido se despresuriza en la central, esos gases se liberan. No provienen de quemar nada, pero se emiten igual.

Un análisis de ciclo de vida de Hellisheiði situó su huella en 15,9 gramos de CO₂ equivalente por kWh eléctrico antes de la captura, cifra que la tecnología Carbfix redujo a 11,4 g CO₂eq/kWh. Para el calor, de 15,8 a 11,2. En 2017 se reinyectaron unas 10.000 toneladas de CO₂ y 5.000 de H₂S, equivalentes al 34 % y al 68 % de las emisiones anuales de la planta; hoy el sistema captura en torno al 30 % del CO₂ y alrededor del 75 % del H₂S.

2. El olor a huevo podrido y la calidad del aire

El sulfuro de hidrógeno es el impacto más perceptible para la población. Es tóxico en altas concentraciones e irritante para ojos y vías respiratorias, y tiene un olor característico que se detecta a concentraciones bajísimas. Las centrales de Nesjavellir y Hellisheiði, ambas a menos de 35 km de Reykjavík, son las principales fuentes de H₂S en la capital. El Ayuntamiento mide sus niveles desde 2006 con un límite normativo de 50 microgramos por metro cúbico, y los estudios estiman que se superan un par de veces al año de media, con condiciones meteorológicas favorables a episodios altos entre dos y seis veces anuales. La respuesta islandesa —la reinyección de H₂S mediante el proceso SulFix— redujo el potencial de acidificación de Hellisheiði de 9,7 a unos 3,6 g SO₂eq/kWh.

3. Sismicidad inducida

Este es el impacto peor comprendido por el público. Cuando en septiembre de 2011 Hellisheiði puso en marcha su zona de reinyección de Húsmúli, con caudales del orden de 500 kg/s, la microsismicidad aumentó de inmediato en la zona situada al norte de los pozos. El 15 de octubre de 2011 se registraron dos terremotos de magnitud 4, perceptibles en las localidades cercanas, y se midieron hasta 2 centímetros de deformación del terreno entre 2011 y 2012. Es sismicidad de magnitud moderada en un país acostumbrado a temblores, pero fue suficiente para generar oposición vecinal y para obligar a modificar los protocolos de inyección.

4. Presión sobre el reservorio: el caso Hellisheiði

Que un recurso sea renovable no significa que sea inagotable al ritmo que uno quiera. Hellisheiði es el ejemplo islandés de manual. El campo resultó ser más pequeño y estar distribuido de forma distinta a lo que suponía el modelo conceptual sobre el que se diseñó la estrategia de perforación. Hacia 2012, Reykjavík Energy constató que la producción de vapor caía y que la central no podría sostener de forma estable la potencia para la que se había construido. La solución fue conectar el campo vecino de Hverahlíð, a unos 5 kilómetros, transportando el vapor por tubería, y ampliar la campaña de perforación.

Renovable no es lo mismo que sostenible

Es la propia Orkustofnun quien lo formula: la geotermia se considera un recurso renovable, pero su explotación solo es sostenible si el flujo de fluido hacia el área geotérmica está en equilibrio con la producción. Si la extracción es demasiado agresiva, con frecuencia hay que dejar descansar el campo un tiempo para que recupere el equilibrio. Un reservorio puede sobreexplotarse igual que un acuífero.

5. Paisaje, agua y territorio

Una central geotérmica no es una chimenea, pero tampoco es invisible. Requiere plataformas de perforación, kilómetros de tuberías de vapor sobre el terreno, torres de refrigeración y carreteras de acceso, y muchas de las zonas de alta temperatura islandesas coinciden con espacios de alto valor natural y turístico. El fluido geotérmico, además, arrastra sílice, arsénico y metales pesados en concentraciones que exigen control cuando se vierte en superficie. Precisamente por esos conflictos, Islandia aprobó hace unos veinticinco años un Plan Maestro (Rammaáætlun) que evalúa cada proyecto energético comparando su viabilidad económica con su impacto ambiental antes de autorizarlo; va ya por su quinta fase, y ha frenado proyectos tanto geotérmicos como hidroeléctricos.

08 — La pregunta incómoda

¿Es realmente una energía limpia?

Depende de con qué se compare, y ahí la respuesta es bastante clara. El IPCC, en el anexo técnico de su Quinto Informe de Evaluación, sitúa la mediana de emisiones de ciclo de vida de la electricidad geotérmica en 38 gramos de CO₂ equivalente por kWh, con un rango que va de 6 a 79 según el yacimiento y la tecnología. La mediana del carbón es de 820 g CO₂eq/kWh: más de veinte veces superior.

Emisiones de ciclo de vida de la generación eléctrica (mediana IPCC AR5)
Fuenteg CO₂eq/kWhComentario
Carbón820Rango 740-910
Geotermia (mediana mundial)38Rango 6-79; depende mucho del contenido en gases del yacimiento
Hellisheiði, sin captura15,9Análisis de ciclo de vida específico de la central
Hellisheiði, con Carbfix11,4Tras la captura y mineralización de parte del CO₂

Las medianas del IPCC AR5 (Anexo III) y el análisis de ciclo de vida de Hellisheiði no son estrictamente comparables por metodología y alcance, pero sirven para situar los órdenes de magnitud.

Tres matices que conviene sostener a la vez:

  • Bajas emisiones no es cero emisiones. Ninguna fuente de generación eléctrica tiene huella nula. La geotermia emite CO₂ que ya existía disuelto en el subsuelo y que, en muchos casos, habría acabado saliendo por vías naturales —pero la extracción acelera ese flujo, y eso cuenta.
  • La variabilidad entre yacimientos es enorme. El rango del IPCC va de 6 a 79 g CO₂eq/kWh. Un campo con alto contenido en gases magmáticos puede emitir un orden de magnitud más que otro. Extrapolar las cifras islandesas a cualquier proyecto geotérmico del mundo sería un error.
  • La geotermia tiene una ventaja que las renovables variables no tienen. Es energía firme: produce de noche, sin viento y en invierno, con factores de capacidad muy altos y ocupando poco suelo. En un sistema eléctrico que necesita respaldo constante, esa característica vale mucho.

La respuesta honesta, por tanto, es que la geotermia es una de las formas de generación con menor huella climática disponibles, con impactos locales reales que se pueden reducir —Islandia lleva años demostrándolo con Carbfix y SulFix— pero no eliminar del todo.

09 — La lección

Lo que Islandia puede enseñar al resto del mundo (y lo que no)

La tentación de convertir Islandia en modelo es comprensible y engañosa a partes iguales. Conviene separar lo que es geología irrepetible de lo que es política pública reproducible.

🌋

Lo que no se puede copiar

La coincidencia de una dorsal oceánica emergida con un punto caliente del manto. Muy pocos lugares del planeta tienen magma a dos o tres kilómetros de profundidad. Sin esa condición, no hay electricidad geotérmica barata a gran escala.

🏛️

Lo que sí se puede copiar

Una política de Estado sostenida durante décadas, la propiedad municipal de las redes de calor, la planificación territorial previa (el Plan Maestro), la formación técnica propia y la voluntad de aprovechar cada grado de temperatura en cascada.

Hay un matiz que casi siempre se pierde en el debate: la parte más valiosa del modelo islandés no es la electricidad, es la calefacción. Y la calefacción geotérmica no requiere volcanes. Requiere agua templada a profundidad razonable, redes de distribución urbana y una decisión política para construirlas. Recursos de baja temperatura aptos para calefactar edificios existen en buena parte de Europa —incluida España, con cuencas sedimentarias y áreas termales en Galicia, Cataluña, Madrid, la Comunidad Valenciana, Murcia o Canarias— sin necesidad de estar sobre una dorsal.

Y una última asimetría que rara vez se menciona: Islandia tiene 390.000 habitantes, dos tercios concentrados en un área metropolitana, y una densidad de población bajísima. Un país de cuarenta o cien millones de personas no puede reproducir esa aritmética aunque tuviera la misma geología. El consumo eléctrico por habitante islandés ronda los 55.000 kWh anuales frente a menos de 6.000 de media en la Unión Europea, y la explicación no es que los islandeses derrochen: es que la industria del aluminio se instaló allí precisamente por la energía barata.

Y en España, ¿qué?

España no tiene el subsuelo de Islandia, pero sí tiene un problema de calefacción y refrigeración con margen de mejora. Puedes ver cómo está evolucionando la demanda térmica de tu provincia en nuestro mapa de grados-día de calefacción y refrigeración, y el peso de las emisiones energéticas por país en el mapa mundial de emisiones de CO₂.

10 — Lo que viene

El futuro de la energía geotérmica: perforar más hondo y más caliente

La geotermia lleva un siglo limitada por una restricción tozuda: solo funciona donde la naturaleza ha colocado calor, agua y roca permeable a la vez. Las tres líneas de investigación más prometedoras intentan, cada una a su manera, romper esa dependencia.

Sistemas geotérmicos mejorados (EGS)

Si hay roca caliente pero seca o poco permeable, la idea es crear el reservorio: perforar, fracturar la roca de forma controlada e inyectar agua para que se caliente al circular. Es la tecnología que podría llevar la geotermia a lugares sin volcanes. La empresa estadounidense Fervo Energy es hoy su exponente más avanzado: su proyecto Cape Station empieza a entregar electricidad a la red en 2026 y prevé alcanzar unos 100 MW operativos a comienzos de 2027, con planes de llegar a 500 MW. El principal riesgo conocido de esta tecnología es, precisamente, la sismicidad inducida por la fracturación.

Perforación profunda y fluidos supercríticos

Aquí Islandia vuelve a estar en primera línea. El Iceland Deep Drilling Project perforó en Reykjanes hasta 4.659 metros y encontró fluido supercrítico a 427 °C y 340 bares: un estado en el que el agua deja de ser líquido o vapor y pasa a concentrar mucha más energía por unidad de masa. Un pozo así podría rendir varias veces más que uno convencional.

Perforar magma a propósito

El proyecto más audaz es el Krafla Magma Testbed, un consorcio internacional con más de cuarenta institutos y empresas de once países. En 2009, un pozo del IDDP alcanzó accidentalmente magma riolítico a unos 900 °C a apenas 2,1 kilómetros de profundidad en Krafla. Ahora la intención es hacerlo deliberadamente: perforar dos sondeos hacia la cámara magmática para obtener las primeras mediciones directas de magma en su sitio y probar un sistema geotérmico «próximo al magma». Los objetivos van más allá de la energía: monitorizar un volcán desde dentro podría mejorar sustancialmente la previsión de erupciones.

En el plano global, la Agencia Internacional de la Energía estima que, si los costes siguen bajando, la geotermia de nueva generación podría cubrir hasta el 15 % del crecimiento de la demanda eléctrica mundial hasta 2050, lo que supondría desplegar del orden de 800 GW. Buena parte del interés lo están empujando los centros de datos, que necesitan electricidad firme las veinticuatro horas.

Islandia, mientras tanto, se mueve en una escala más modesta: prevé pasar de los 785 MW actuales a unos 815 MW en 2028 y 875 MW en 2032, con la ampliación de Theistareykir y la exploración del campo de Krísuvík. Su verdadero desafío pendiente está en otra parte. El país ya ha electrificado y descarbonizado casi por completo su energía estacionaria; lo que le queda —y es el 15 % de su energía primaria— son los barcos de pesca y el transporte, donde el calor de la Tierra no llega.

Conclusión

Un recurso que ya estaba allí

La lectura fácil de Islandia es la de un país afortunado. La lectura precisa es otra. El calor bajo la isla llevaba millones de años saliendo por manantiales y fumarolas sin que nadie lo aprovechara más allá de lavar ropa y cocer pan. Lo que hizo Islandia no fue crear un recurso: fue construir, durante cien años, la infraestructura y las instituciones capaces de convertirlo en algo útil —tuberías, pozos, redes municipales, escuelas de ingeniería geotérmica, un plan estatal para elegir qué se perfora y qué no.

Esa es la parte transferible de la historia, y también la más incómoda para quien busque atajos: la geología marca el techo, pero el suelo lo pone la decisión política. En 1970, Islandia calentaba con geotermia el 43 % de sus edificios. Hoy supera el 92 %. Los volcanes eran exactamente los mismos.

Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta sobre la geotermia en Islandia

¿Por qué Islandia tiene tanta energía geotérmica?

Porque coinciden dos anomalías geológicas: la isla se asienta sobre la dorsal mesoatlántica, donde las placas norteamericana y euroasiática se separan unos 2 cm al año, y sobre un punto caliente del manto. Esa combinación coloca magma a solo dos o tres kilómetros de profundidad en muchas zonas. El agua de lluvia se infiltra, se calienta y forma reservorios de agua a presión. Islandia tiene al menos 25 zonas de alta temperatura (más de 200 °C por encima de los 1.000 m), unas 250 de baja temperatura y más de 600 áreas con manantiales calientes.

¿Qué porcentaje de la energía de Islandia es renovable?

Alrededor del 85 % de la energía primaria, la proporción más alta del mundo. De ese total, la geotermia aporta en torno al 65 % y la hidroelectricidad un 20 %. El 15 % restante son combustibles fósiles importados, destinados casi por completo al transporte y a la flota pesquera. En electricidad, la cifra es distinta: prácticamente el 100 % de la generación es renovable.

¿Qué porcentaje de la electricidad de Islandia es geotérmica?

El 29,7 % en 2023: 6.006 GWh de los 20.244 GWh generados en el país, con 785 MW de potencia instalada. El resto es casi todo hidroeléctrico. Es un error frecuente decir que Islandia funciona con geotermia: en electricidad, la fuente dominante es el agua de sus ríos glaciares, no el vapor de sus volcanes.

¿Cuántas casas se calientan con geotermia en Islandia?

En torno al 90 % de las viviendas están conectadas a una red de calefacción geotérmica, y la geotermia cubría el 92 % de toda la energía usada para calefacción doméstica en 2023 (frente a un 7,8 % de electricidad y un 0,2 % de petróleo). Existen unas 30 redes urbanas y unos 200 sistemas rurales pequeños. En 1970, antes de la crisis del petróleo, la cobertura era del 43 %.

¿Cómo funciona una central geotérmica?

Un pozo de uno a tres kilómetros alcanza el reservorio; al liberar presión, parte del agua se convierte en vapor. Un separador divide vapor y salmuera. El vapor mueve una turbina acoplada a un generador y produce electricidad. En las centrales de cogeneración, el calor sobrante calienta agua dulce limpia mediante intercambiadores y esa agua —no la geotérmica— se envía a las ciudades. Finalmente, el fluido usado se reinyecta al subsuelo para mantener la presión del reservorio.

¿La energía geotérmica contamina?

Emite mucho menos que cualquier combustible fósil, pero no es una energía de cero impacto. El fluido geotérmico libera CO₂ y sulfuro de hidrógeno de origen magmático; el IPCC sitúa la mediana de la geotermia en 38 g CO₂eq/kWh frente a los 820 del carbón. Además puede inducir microsismos —en Hellisheiði se registraron dos terremotos de magnitud 4 al iniciarse la reinyección de Húsmúli en 2011—, altera el paisaje y puede despresurizar el reservorio si se explota demasiado deprisa.

¿Islandia podría funcionar solo con energía geotérmica?

No con la tecnología actual. La geotermia cubre el grueso de la calefacción, pero solo el 30 % de la electricidad; el resto depende de la hidroelectricidad, y las zonas de alta temperatura aprovechables son limitadas y están sujetas al Plan Maestro de protección. Además, el 15 % de la energía primaria del país —transporte y pesca— sigue siendo fósil y no puede sustituirse directamente por calor geotérmico.

¿Se puede usar la geotermia en otros países como España?

La electricidad geotérmica a gran escala exige zonas de alta temperatura ligadas al vulcanismo activo, que en España se limitan sobre todo a Canarias. Pero la parte más valiosa del modelo islandés —la calefacción— no requiere volcanes, sino agua templada a profundidad razonable y redes de distribución urbana, y esos recursos de baja temperatura existen en buena parte de la península. Además, los sistemas geotérmicos mejorados (EGS) buscan precisamente crear reservorios donde la roca está caliente pero seca.

¿Es la energía geotérmica renovable e inagotable?

Renovable sí; inagotable no. La propia Orkustofnun precisa que la explotación solo es sostenible si el flujo de fluido hacia el área geotérmica está en equilibrio con la producción. Hellisheiði es el caso islandés más citado: el campo resultó menor de lo previsto, la producción de vapor cayó y hubo que conectar un yacimiento vecino a cinco kilómetros. Un reservorio geotérmico puede sobreexplotarse igual que un acuífero.

¿Qué es Carbfix y por qué importa?

Es un proceso desarrollado en la central de Hellisheiði que disuelve en agua el CO₂ y el H₂S emitidos por la propia planta y los inyecta a unos 750 metros dentro del basalto, donde reaccionan con la roca y precipitan como minerales estables. En la práctica, convierte el gas en piedra. Ha reducido la huella de la central de 15,9 a 11,4 g CO₂eq/kWh y captura hoy en torno al 30 % de su CO₂ y al 75 % de su sulfuro de hidrógeno.

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Fuentes y referencias

De dónde salen los datos de este artículo

  1. Ragnarsson, Á., Richter, B. y Haraldsson, I. G. (2025). «Geothermal Energy Use, Country Update for Iceland». GRÓ Geothermal Training Programme e Iceland GeoSurvey (ÍSOR), European Geothermal Congress 2025. Fuente principal de las cifras de potencia, producción y usos directos.
  2. Orkustofnun — Autoridad Nacional de Energía de Islandia. «Geothermal Energy» y informes estadísticos OS-2024-12 y OS-2024-15.
  3. Gobierno de Islandia. «Energy». Datos oficiales del balance energético nacional.
  4. Gunnarsson, I. et al. (2018). «Reducing emissions of carbon dioxide and hydrogen sulphide at Hellisheidi power plant in 2014-2017 and the role of CarbFix». Energy Procedia.
  5. Juncu, D. et al. (2020). «Injection-induced surface deformation and seismicity at the Hellisheidi geothermal field, Iceland». Journal of Volcanology and Geothermal Research.
  6. IPCC (2014). Quinto Informe de Evaluación, Grupo de Trabajo III, Anexo III: «Technology-specific Cost and Performance Parameters». Medianas de emisiones de ciclo de vida.
  7. Agencia Internacional de la Energía (2024). «The Future of Geothermal Energy».
  8. Krafla Magma Testbed / ICDP. Ficha del proyecto KMT e Iceland Deep Drilling Project (IDDP).
  9. Oficina Meteorológica de Islandia (Veðurstofa Íslands). Actualizaciones sobre la actividad volcánica en Svartsengi y la fila de cráteres de Sundhnúkur.
  10. HS Orka. Comunicados sobre la protección de la central de Svartsengi durante las erupciones.
  11. Comité Director del Plan Maestro para la Protección de la Naturaleza y el Uso Energético (2025). Rammaáætlun.

Última actualización: 17 de agosto de 2026. Las cifras de potencia instalada, generación y usos directos corresponden al ejercicio 2023, el más reciente consolidado por Orkustofnun en el momento de publicar. Revisaremos este artículo cuando se publiquen los datos de 2024 y 2025.

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