🌡️ Eventos climáticos
Cientos de peces, anfibios y otros organismos acuáticos han muerto en el Hüllgraben, un pequeño arroyo del noreste de Múnich que se ha quedado sin agua. El Landesbund für Vogel- und Naturschutz (LBV) atribuye el episodio a un invierno y una primavera excepcionalmente secos que han dejado el nivel freático de la ciudad en su mínimo histórico. No es un arroyo que se haya evaporado: es un acuífero que ha bajado por debajo del lecho.
¿Qué ha pasado exactamente en el Hüllgraben?
El Hüllgraben no es un río famoso. Es un cauce artificial en el barrio de Daglfing y, según el LBV, el único curso de agua superficial que queda en el noreste de Múnich al este del Isar. Ahora mismo, en lugar de agua corriente hay peces muertos sobre el fondo seco. Vecinos y visitantes citados por la organización aseguran no haber visto nunca algo así en ese tramo.
Queda algo de agua estancada en algunos puntos, pero el propio LBV da por hecho que se evaporará en los próximos días de calor. Solo un tramo conserva un nivel decente, y por un motivo que tiene su ironía: lo sostiene la presa de un castor. Otras secciones del cauce ya se han verlandet —colmatado y colonizado por vegetación terrestre— de forma permanente, lo que significa que no volverán a ser arroyo aunque llueva.
¿Cómo se queda sin agua una ciudad atravesada por el Isar?
Múnich lleva desde el 14 de julio con una ordenanza municipal que restringe el uso del agua: prohibido llenar piscinas privadas, lavar el coche fuera de un túnel de lavado, regar el césped o bombear agua de lagos, ríos y acequias. Las cerveceras de la ciudad han recibido la petición de parar sus pozos. El consumo había vuelto a superar los 360 millones de litros diarios cuando la media normal ronda los 300.
El alcalde, Dominik Krause, justificó las medidas señalando que, tras un invierno y una primavera excepcionalmente secos, los recursos hídricos de la ciudad están sometidos a una tensión extrema. Heinz Sedlmeier, gerente del LBV en Múnich, lo resume con una frase que vale para cualquier ayuntamiento español: el tiempo atmosférico no se puede controlar, pero la gestión del agua en la ciudad y su comarca sí.
Ciudad esponja
Aplicar el principio Schwammstadt con el máximo de superficie sin sellar, para que la lluvia se infiltre en lugar de irse por el alcantarillado.
Retención
Menos drenaje
Reducir o detener el drenaje de las turberas del Erdinger y el Dachauer Moos para agricultura, vivienda e infraestructuras.
Acuífero
Manantiales protegidos
Dar estatus legal de protección a los manantiales de Múnich, hoy sin blindaje frente a captaciones y obras.
Protección
Mientras tanto, el LBV está rellenando a mano charcas de reproducción de anfibios en las zonas de biotopo que gestiona. Entre las especies que dependen de ellas está el sapo corredor verde (Bufotes viridis), en peligro de extinción en Baviera. No es una medida de este año: llevan varias temporadas haciéndolo.
¿Puede pasar lo mismo en los arroyos españoles?
Está pasando, aunque con una diferencia de partida importante: en España, buena parte de la red fluvial es temporal por naturaleza. Ramblas, arroyos, torrentes y rieras se secan cada verano desde hace milenios, y su fauna está adaptada a ese ciclo. Lo que ha cambiado no es que se sequen, sino cuánto tiempo lo hacen y qué parte de la red se seca a la vez.
El verano de 2026 llega con esa presión encima. Según el balance climático de AEMET, junio dejó una precipitación media de 12,4 mm sobre la España peninsular, un 39 % de lo normal: el tercer junio más seco desde 1961 y el segundo del siglo. La temperatura media, 23,3 °C, quedó 3,2 °C por encima de lo habitual. Los embalses aguantan mejor que en 2025 —a mediados de julio rondaban el 75 % frente al 70 % de un año antes—, pero la media nacional esconde el detalle: Murcia estaba por debajo del 30 %, y la Xunta ya ha activado la prealerta por escasez en los sistemas del Lérez, el Anllóns y la Costa da Coruña.
💧 Reserva hídrica peninsular
🌡️ Junio de 2026 en España
El problema de fondo lo describe bien un trabajo publicado en Journal of Applied Ecology y liderado por Zeynep Ersoy (URJC) y Núria Bonada (Universitat de Barcelona): cuando se seca una parte grande de la red fluvial, los tramos con agua quedan aislados unos de otros y los organismos dejan de poder desplazarse entre ellos. En sus simulaciones, con la mitad de la red seca, los índices biológicos que usan las confederaciones para evaluar el estado ecológico pierden en torno a un 60 % de su capacidad para detectar impactos humanos. Traducido: cuanto más se seca el país, peor vemos lo que le estamos haciendo a los ríos.
Dudas sobre este tema
¿Por qué mueren los peces cuando un arroyo se seca?
Casi nunca mueren por falta de agua directamente. Primero el caudal se reduce y el agua restante se calienta, lo que hace caer el oxígeno disuelto y concentra nutrientes y contaminantes. Después los peces quedan atrapados en pozas cada vez más pequeñas, sin escapatoria aguas arriba ni aguas abajo. La asfixia y el estrés térmico llegan antes que el fondo seco.
¿Se puede recuperar un arroyo que se ha quedado seco?
Depende de dos cosas: que el nivel freático vuelva a subir y que queden refugios con agua conectados desde los que la fauna pueda recolonizar el tramo. Si el cauce se colmata y lo ocupa vegetación terrestre —lo que ha ocurrido ya en partes del Hüllgraben—, la recuperación es mucho más lenta y a veces no llega.
¿Están los ríos españoles en la misma situación?
La situación general es mejor que en 2025: los embalses peninsulares rondaban el 75 % a mediados de julio de 2026. Pero la media nacional oculta desequilibrios fuertes, con la Región de Murcia por debajo del 30 % y prealerta por escasez activada en varios sistemas gallegos, tras el tercer junio más seco desde 1961.
Fuentes: tz München · Abendzeitung München (nota del LBV) · Landeshauptstadt München · AEMET, balance climático de junio de 2026 · Ersoy y Bonada, Journal of Applied Ecology
