El Campanu más tardío de la historia llega al Sella tras 23 jornadas de espera
Lo que empezó como un retraso llamativo se ha convertido en un récord negativo sin precedentes. El primer salmón de la temporada apareció el 19 de mayo. Un mes después de que abrieran los ríos.
El martes 19 de mayo, a las 9:30 de la mañana, Iván Alonso Peñayos lanzó la mosca desde el puente viejo de Villanueva y enganchó un salmón de 82 centímetros. Seis kilos y doscientos gramos. El Campanu de Asturias 2026 había llegado, por fin.
Por fin, sí. Porque la temporada había abierto el 18 de abril y, desde entonces, más de cinco mil pescadores habían recorrido los cinco cauces salmoneros del Principado sin resultado. Veintitrés jornadas hábiles. Un mes entero. Nunca había ocurrido algo así.
Una espera que ya no sorprende a nadie
Hace unas semanas publicamos un artículo preguntándonos si el calentamiento global estaba detrás del retraso del Campanu. Entonces la pregunta tenía algo de hipotética. Hoy, con los datos encima de la mesa, cuesta seguir llamándola hipótesis.
Los veteranos de los ríos asturianos llevan años viendo cómo las cosas cambian. Los cupos se reducen cada temporada, las capturas caen y la subasta del campanu —ese ritual que llenaba el entorno del Puente Romano de Cangas de Onís de público y periodistas— tuvo que cancelarse este año. La corporación municipal decidió donar los 2.500 euros del premio a la conservación del río. Un giro que hace unos años habría parecido impensable.
«En la segunda mitad del siglo pasado, los ríos asturianos llegaban a registrar 5.000 capturas en una sola temporada. En 2025 se precintaron 130 salmones. Este año el cupo máximo autorizado es de 154.»
El salmón de Iván: datos del ejemplar
Iván Alonso no es un desconocido para quienes siguen la temporada salmonera. En 2025 ya se hizo con el Campanu del río Piloña. Dos primeros salmones en dos años consecutivos es una rareza que los pescadores locales difícilmente olvidarán.
Un récord que refleja una tendencia, no una casualidad
Para entender el peso de lo que ocurrió este año conviene comparar. La tabla habla sola:
| Año | Jornadas hasta el Campanu | Capturas totales | Situación |
|---|---|---|---|
| 2001 | 1–2 días | ~2.800 | Normal |
| 2024 | 2–3 días | Bajo | Preocupante |
| 2025 | 4 días (récord) | 130 | Crítico |
| 2026 | 23 jornadas | Máx. 154 autorizado | Histórico |
No hay forma de leer esa tabla y concluir que estamos ante una fluctuación normal. La pendiente es demasiado pronunciada y demasiado constante.
¿Por qué desaparecen los salmones?
El salmón atlántico es lo que los biólogos llaman una especie indicadora: cuando algo falla en el ecosistema fluvial, el salmón lo acusa antes que nadie. Necesita agua fría, caudal suficiente, oxígeno y acceso sin obstáculos para remontar el río. Si falla uno de esos factores, el salmón llega más tarde. O no llega.
El calentamiento global no actúa sobre los ríos de un solo golpe. Lo hace poco a poco: inviernos algo más templados, primaveras más secas, ríos con menos caudal en los meses críticos de migración. Cambios que en un termómetro parecen pequeños pero que para un pez que depende de unas condiciones muy concretas pueden ser la diferencia entre entrar al río en abril o no entrar hasta mayo.
A eso hay que sumarle décadas de presión sobre las poblaciones: sobrepesca en el pasado, barreras físicas en los ríos, alteraciones en el océano donde los salmones pasan buena parte de su vida. El calentamiento global no es la única causa, pero sí el factor que está acelerando todos los demás.
Lo que se pierde cuando tarda el Campanu
En Asturias hay pueblos enteros que han vivido pendientes de la apertura del río desde que tienen memoria. La subasta del Campanu en el Puente Romano de Cangas de Onís no era solo una puja por un pez: era un acontecimiento social, un rito de inicio de primavera que reunía a pescadores, vecinos, cocineros y curiosos. Este año no hubo subasta en Cangas. El Ayuntamiento optó por destinar el dinero a conservación.
Que al final el salmón fuera subastado por otra vía —el jueves 21, en la Finca Villa María— no cambia el fondo de la cuestión. El gesto de cancelar la puja tradicional dice algo que los números solos no pueden decir: que la gente que vive junto a los ríos ya nota que algo se ha roto.
Cuando incluso la subasta del Campanu se cancela, la crisis climática deja de ser una abstracción y se convierte en una ausencia concreta.
Lo que viene ahora
La temporada continúa hasta el 15 de julio. El cupo máximo autorizado para toda Asturias en 2026 es de 154 ejemplares, repartidos entre las cinco cuencas salmoneras, con un 75% menos de capturas permitidas respecto al año anterior. Que las restricciones sean tan severas es, en sí mismo, una señal: la administración sabe que los salmones que quedan son pocos y hay que protegerlos.
El Campanu ha llegado. Con retraso histórico, pero ha llegado. El salmón de Iván Alonso pesa 6,2 kilos y mide 82 centímetros. Es real, concreto, y por unas horas ha devuelto a los ríos asturianos algo de la alegría de siempre.
Pero los números de fondo no cambian. Y cada año que pasa, la pregunta que antes parecía catastrofista —¿qué pasará cuando no haya campanu?— parece un poco menos descabellada.