sábado, septiembre 12

Cambio climático en Valladolid

📍 Observatorio climático · Provincia de Valladolid

Cambio climático en Valladolid: todos los datos de tu provincia en un vistazo

Valladolid acumula 39,8 días de niebla al año, y en enero son 10,4: uno de cada tres días del mes. Es su rasgo climático más reconocible y, a la vez, el indicador más difícil de interpretar de todo el panel, porque la niebla depende de cuatro cosas a la vez —temperatura, humedad, viento y partículas en suspensión— y una de ellas está cambiando por una buena razón: el aire es cada vez más limpio. Este panel reúne los indicadores climáticos reales de la provincia —temperatura y anomalía, heladas, niebla, lluvia, sequía, caudal de los ríos e incendios— actualizados de forma automática desde fuentes oficiales.

39,8
días de niebla al año, de los más altos de España
AEMET · 2422
10,4
días de niebla solo en enero: uno de cada tres del mes
AEMET
56,2
días de helada al año en el observatorio de Valladolid
AEMET
433 mm
de lluvia al año en una provincia seca y de inviernos húmedos
AEMET

¿Cuánto ha llovido hoy en Valladolid?

0 mmde media en lo que va de hoy, hasta las 06:00
0 mmde media el viernes 11 de septiembre
7,9 mmde media en los últimos 4 días con dato

No llovió en ninguna de las 3 estaciones de la provincia.

Media de las 3 estaciones del pluviómetro de AEMET que dan el dato a los municipios de Valladolid; no es una rejilla ni una previsión. Actualizado hoy a las 05:20 · se vuelve a medir sobre las 11:00. La lluvia municipio a municipio · Las 52 provincias comparadas

¿Cómo es el clima de Valladolid?

El observatorio de Valladolid, a 734 metros de altitud, registra una temperatura media anual de 12,7 °C, 433 milímetros de lluvia al año repartidos en 67,7 días y 56,2 días de helada, según los valores climatológicos normales de AEMET para el periodo 1981-2010. Es un clima mediterráneo continentalizado de meseta, seco y con inviernos muy húmedos en el ambiente pero escasos en lluvia.

Ese contraste aparente es característico del fondo del valle. En enero la humedad relativa media alcanza el 83 % y en diciembre el 84 %, cifras propias de un clima oceánico, mientras la precipitación de esos meses se queda en 40 y 53 milímetros. El aire está saturado sin que llueva, y esa es exactamente la condición que produce el fenómeno más reconocible de la provincia.

El verano es el extremo opuesto. Julio recoge 13 milímetros con una media de máximas de 30,7 °C y una humedad que cae al 45 %, y agosto se queda en 16 milímetros. La provincia acumula 2.624 horas de sol y 17,5 días de tormenta al año, que concentran buena parte del agua estival en episodios breves.

El invierno, además de húmedo, es frío de forma estructural: 56,2 días de helada al año, con máximo en enero (15,9 días) y una mínima media de 0,2 °C en ese mes. La combinación de frío, humedad y aire quieto en el fondo del valle explica el resto de esta página.

⚠️ Aviso sobre un dato que AEMET no publica

La ficha de este observatorio no ofrece total anual de días de nieve: la fila correspondiente aparece sin suma, aunque sí están los valores mensuales —3,0 días en enero, 2,1 en febrero, 1,4 en diciembre, 0,8 en marzo y abril y 0,7 en noviembre—. Esta página no atribuye a la agencia una cifra anual que no publica. Es el mismo caso que ocurre en el observatorio de Segovia.

Temperatura media anual
12,7 °C en el observatorio de Valladolid, con media de máximas de 18,8 °C y media de mínimas de 6,6 °C (AEMET, 1981-2010).
Días de niebla
39,8 al año, con máximo en enero (10,4), diciembre (9,2) y noviembre (7,1). Es una de las cifras más altas de España.
Precipitación anual
433 mm en 67,7 días de lluvia igual o superior a 1 mm. Octubre y diciembre son los meses más lluviosos, con 55 y 53 mm.
Heladas
56,2 días al año, con máximo en enero (15,9). La mínima media de enero es de 0,2 °C.
Humedad invernal
83 % de media en enero y 84 % en diciembre, frente al 45 % de julio.
Verano
13 mm en julio y 16 en agosto, con medias de máximas de 30,7 y 30,1 °C.
Mecanismo de la niebla
Inversión térmica: el aire frío, más denso, se acumula en el fondo del valle bajo una capa de aire más cálido que impide su mezcla vertical.
Factores que la condicionan
Temperatura, humedad disponible, ausencia de viento y presencia de núcleos de condensación (partículas en suspensión).

¿Por qué hay tanta niebla en Valladolid?

Por la inversión térmica. En las noches despejadas de invierno el suelo se enfría rápidamente por radiación y enfría a su vez el aire en contacto con él; ese aire frío, más denso, se queda estancado en el fondo del valle del Pisuerga y del Duero, con una capa de aire más cálido por encima que actúa de tapa e impide la mezcla vertical. Si además hay humedad suficiente y no sopla viento, el vapor condensa y aparece la niebla.

Los números de AEMET describen ese proceso con precisión. La provincia acumula 39,8 días de niebla al año, concentrados casi por completo en los meses fríos: 10,4 en enero, 9,2 en diciembre y 7,1 en noviembre, frente a apenas 0,3 en julio. Y la humedad relativa media de enero, del 83 %, aporta el vapor necesario sin que haga falta que llueva.

La geografía completa la explicación. Valladolid se sitúa a 734 metros en la confluencia de dos valles fluviales dentro de una cuenca cerrada por montañas en casi todas sus orientaciones, una configuración que favorece el estancamiento del aire frío. No es casualidad que los observatorios con más días de niebla de España se concentren en la meseta norte.

¿Está desapareciendo la niebla?

Es una pregunta razonable y la respuesta honesta empieza por reconocer un límite: no existe una serie publicada de tendencia de días de niebla específica para Valladolid o el valle del Duero que permita dar aquí un porcentaje fiable. Lo que sí puede explicarse es por qué este indicador es especialmente difícil de leer, y esa explicación resulta más útil que una cifra inventada.

La niebla no depende de una variable sino de cuatro que tienen que darse a la vez: temperatura lo bastante baja para alcanzar el punto de rocío, humedad disponible en el aire, ausencia de viento que disperse la masa estancada y presencia de núcleos de condensación, las partículas microscópicas sobre las que el vapor de agua se condensa para formar gotas. Basta con que una de las cuatro falle para que no haya niebla.

Un calentamiento general actúa sobre las dos primeras en direcciones que no son idénticas: sube la temperatura, lo que dificulta alcanzar el punto de rocío, pero un aire más cálido también puede contener más vapor. Y sobre la cuarta actúa algo que no tiene nada que ver con el clima.

⚠️ El aire más limpio reduce la niebla, y eso es una buena noticia disfrazada de mala

Este es el matiz más contraintuitivo de la página. Para que se forme una gota de niebla hace falta una partícula sobre la que condensar: los llamados núcleos de condensación. Cuantas más partículas hay en suspensión, más fácil resulta que el vapor condense. Y la calidad del aire en Europa ha mejorado de forma sostenida: se han documentado descensos anuales del 2,72 % en PM10, del 2,45 % en NO₂ y del 1,72 % en PM2,5, resultado de políticas de calidad del aire, mejoras tecnológicas y procesos industriales más limpios. Menos partículas significa menos núcleos disponibles y, en consecuencia, menos niebla. Dicho de otro modo: parte de la niebla que las ciudades europeas han perdido en las últimas décadas no se ha perdido por el calentamiento, sino porque respiramos mejor. Atribuir todo el descenso al cambio climático sería, además de impreciso, injusto con una de las políticas ambientales más exitosas del continente.

⚠️ Perder niebla no es solo perder una postal

Conviene resistirse tanto a la nostalgia como al alivio. La niebla tiene efectos reales y de signo contrario. A favor: al actuar como manta, limita el enfriamiento nocturno y protege a los cultivos de las heladas de radiación más severas, además de aportar humedad al suelo en meses sin lluvia. En contra: la misma inversión térmica que la produce atrapa los contaminantes en el fondo del valle, de modo que los episodios de niebla persistente coinciden con los de peor calidad del aire respirable; y reduce la visibilidad con las consecuencias conocidas sobre el tráfico. Perder días de niebla no es por tanto una buena ni una mala noticia sin matices: es un cambio con ganadores y perdedores dentro de la misma provincia.

Las heladas, la niebla, las olas de calor, la sequía y el caudal de los ríos de la provincia de Valladolid se siguen en directo desde el Observatorio climático: lluvias y sequía, caudal de los ríos, grados-día de calefacción y avisos meteorológicos activos.

¿Qué está cambiando ya en el clima de Valladolid?

El indicador más fiable y con más margen para moverse en esta provincia son las heladas. Con 56,2 días bajo cero al año, Valladolid tiene mucho que perder en esa variable, y su descenso es una de las señales más limpias del calentamiento en la meseta norte porque no depende del ruido de la precipitación ni de factores no climáticos.

El segundo cambio afecta al verano. Con 13 milímetros en julio, máximas medias superiores a 30 °C y una humedad que cae al 45 %, la provincia llega a agosto con muy poco margen hídrico, y lo que las proyecciones anticipan es sobre todo un alargamiento de esa estación seca por ambos extremos.

El tercero es el agua del secano y del regadío. Con 433 milímetros anuales y octubre y diciembre como meses más lluviosos, el cereal, la remolacha y el viñedo de la provincia dependen de que la lluvia llegue en la ventana adecuada de primavera, y esa regularidad es lo que las proyecciones señalan como más incierto.

¿Cómo será el clima de Valladolid en 2050 y en 2100?

Las proyecciones para la meseta norte apuntan a un aumento de la temperatura media de entre 1,5 y 2 °C hacia 2050 y de hasta 4 °C hacia 2100 en escenarios de altas emisiones, con una reducción notable de los días de helada, veranos más largos y secos y una precipitación anual similar o algo menor pero peor repartida.

Proyecciones climáticas para la provincia de Valladolid
HorizonteTemperaturaAgua e inversiones térmicasCómo se nota
2050
Mitad de siglo
+1,5 a +2 °C de media anual y una caída clara respecto a los 56,2 días de helada actuales. Menos noches lo bastante frías para alcanzar el punto de rocío en el fondo del valle. Inviernos algo menos neblinosos y una estación seca más larga para el campo.
2100
Emisiones altas
Hasta +4 °C, con inviernos que pierden buena parte de su carácter continental. Periodos secos más largos sobre una provincia que ya recibe solo 433 mm al año. El regadío del Duero pasa a ser la variable que decide la viabilidad agrícola.
2100
Emisiones contenidas
El calentamiento se estabiliza cerca de los valores proyectados para mitad de siglo. El régimen de lluvias de primavera se mantiene dentro de márgenes manejables. El secano cerealista conserva su viabilidad con cambios de variedad y calendario.
⚠️ Cómo leer estas proyecciones

Una proyección climática no es una predicción del tiempo. No dice qué temperatura hará el 15 de agosto de 2050 en Valladolid, sino cómo se desplaza el conjunto de la distribución: qué deja de ser excepcional y pasa a ser habitual. Por eso el dato relevante no es el récord puntual, sino la frecuencia con la que se repite.

¿Cómo afecta el cambio climático a la vida diaria en Valladolid?

En la provincia de Valladolid el cambio climático se concreta en seis frentes: las heladas en retirada, la niebla del valle, la calidad del aire invernal, el agua del Duero y el Pisuerga, el viñedo de Rueda y Cigales y el cereal de secano.

🌫️
La niebla del valle
39,8 días al año, con 10,4 solo en enero. Depende de cuatro factores a la vez, y uno de ellos —las partículas— está bajando por buenas razones.
❄️
Heladas en retirada
56,2 días de helada al año. Es el indicador más limpio del calentamiento aquí, porque no depende de factores no climáticos.
😷
Aire de invierno
La misma inversión térmica que produce la niebla atrapa los contaminantes en el fondo del valle durante días.
💧
Duero y Pisuerga
Con 433 mm anuales, el regadío del valle sostiene buena parte de la agricultura provincial.
🍇
Rueda y Cigales
Un viñedo asociado a noches frescas y amplitud térmica, sensible al adelanto de la maduración.
🌾
Cereal de secano
Lo que decide la cosecha no es el total anual sino que llueva en la ventana justa de primavera.

¿Cómo interpretar los datos de este panel?

Valladolid es una provincia de interior sin litoral, así que en su panel no encontrarás temperatura del mar ni nivel del mar: los indicadores relevantes son los terrestres —temperatura y anomalía, días de helada, niebla, lluvia acumulada, sequía, caudal de los ríos e incendios—. Hay además cuatro cautelas propias.

  • La niebla es el indicador más difícil de leer. Depende de temperatura, humedad, viento y partículas a la vez, así que un descenso no puede atribuirse automáticamente al calentamiento.
  • Las heladas son el termómetro más fiable aquí. Con 56,2 días al año, la señal es amplia y no la contamina ningún factor ajeno al clima.
  • Humedad alta no significa lluvia. En enero la humedad relativa media es del 83 % y solo caen 40 milímetros: el aire está saturado sin que precipite.
  • La ficha no publica total anual de días de nieve. Los valores mensuales están, pero la suma no, así que cualquier cifra anual de nieve para Valladolid conviene tomarla con cautela.

Preguntas frecuentes sobre el cambio climático en Valladolid

¿Cuál es la temperatura media de Valladolid?

El observatorio de Valladolid, a 734 metros de altitud, registra una temperatura media anual de 12,7 °C, con una media de máximas de 18,8 °C y una media de mínimas de 6,6 °C, según los valores climatológicos normales de AEMET para el periodo 1981-2010.

¿Cuántos días de niebla hay en Valladolid?

39,8 días de niebla al año según AEMET, una de las cifras más altas de España. Se concentran en los meses fríos: 10,4 días en enero —uno de cada tres del mes—, 9,2 en diciembre y 7,1 en noviembre, frente a apenas 0,3 en julio.

¿Por qué hay tanta niebla en Valladolid?

Por la inversión térmica. En las noches despejadas de invierno el suelo se enfría por radiación y enfría el aire en contacto con él; ese aire frío, más denso, se estanca en el fondo del valle del Pisuerga y del Duero bajo una capa de aire más cálido que impide la mezcla vertical. Con humedad suficiente —en enero la humedad relativa media es del 83 %— y sin viento, el vapor condensa y se forma la niebla. La posición de la ciudad, a 734 metros en la confluencia de dos valles dentro de una cuenca cerrada, favorece ese estancamiento.

¿Está desapareciendo la niebla de Valladolid?

No existe una serie publicada de tendencia de días de niebla específica para Valladolid o el valle del Duero que permita dar un porcentaje fiable, y esta página prefiere reconocerlo antes que ofrecer una cifra inventada. Lo que sí puede explicarse es por qué la niebla es un indicador especialmente difícil de interpretar: depende de cuatro factores que deben darse a la vez —temperatura baja, humedad disponible, ausencia de viento y presencia de núcleos de condensación— y basta con que uno falle para que no se forme.

¿Qué son los núcleos de condensación?

Son las partículas microscópicas en suspensión sobre las que el vapor de agua condensa para formar gotas. Sin ellas, el vapor puede permanecer en el aire incluso por debajo del punto de rocío. Cuantas más partículas hay disponibles, más fácil resulta que se forme niebla, y por eso la composición del aire influye en un fenómeno que solemos considerar puramente meteorológico.

¿Puede el aire más limpio reducir la niebla?

Sí, y es uno de los efectos menos conocidos de las políticas de calidad del aire. Menos partículas en suspensión significan menos núcleos de condensación disponibles y, en consecuencia, menos niebla. La calidad del aire en Europa ha mejorado de forma sostenida, con descensos anuales documentados del 2,72 % en PM10, del 2,45 % en NO₂ y del 1,72 % en PM2,5. Parte de la niebla que las ciudades europeas han perdido en las últimas décadas no se explica por el calentamiento sino porque el aire está más limpio.

¿Es malo perder días de niebla?

Tiene efectos de signo contrario. A favor de la niebla: actúa como una manta que limita el enfriamiento nocturno y protege a los cultivos de las heladas de radiación más severas, y aporta humedad al suelo en meses sin apenas lluvia. En contra: la misma inversión térmica que la produce atrapa los contaminantes en el fondo del valle, de modo que los episodios de niebla persistente coinciden con los de peor calidad del aire respirable, además de reducir la visibilidad. No es por tanto una buena ni una mala noticia sin matices.

¿Cuántos días de helada hay en Valladolid?

56,2 días de helada al año según AEMET, con máximo en enero (15,9 días) y una mínima media de 0,2 °C en ese mes. Es el indicador más fiable del calentamiento en esta provincia, porque tiene mucho recorrido y su evolución no se ve afectada por factores ajenos al clima.

¿Cuánto llueve en Valladolid?

433 milímetros al año repartidos en 67,7 días de precipitación igual o superior a 1 mm, según AEMET. Octubre y diciembre son los meses más lluviosos, con 55 y 53 mm, mientras julio se queda en 13 y agosto en 16. Conviene no confundir humedad con lluvia: en enero la humedad relativa media es del 83 % y solo caen 40 milímetros.

¿Cuántos días de nieve hay en Valladolid?

AEMET no publica total anual para este observatorio: la fila correspondiente aparece sin suma. Sí están los valores mensuales —3,0 días en enero, 2,1 en febrero, 1,4 en diciembre, 0,8 en marzo y abril y 0,7 en noviembre—, que describen un régimen de nieve repartido entre otoño y primavera. Esta página no atribuye a la agencia una cifra anual que no publica.

¿Por qué la niebla empeora la calidad del aire?

Porque el mecanismo que la forma es el mismo que impide la ventilación. La inversión térmica actúa como una tapa sobre el fondo del valle: el aire frío queda estancado y no se mezcla con las capas superiores, de modo que todo lo que se emite dentro de esa capa —tráfico, calefacciones, industria— se acumula durante días. Por eso los episodios de niebla persistente en invierno suelen coincidir con los peores registros de contaminación urbana.

¿Cada cuánto se actualizan los datos de esta página?

Los indicadores del panel se actualizan de forma automática a diario a partir de fuentes oficiales y públicas: AEMET, Copernicus, EFFIS y la Confederación Hidrográfica del Duero.

Fuentes: Clima — valores climatológicos normales de Valladolid (indicativo 2422, 1981-2010), AEMET; la ficha no publica total anual de días de nieve · Calidad del aire y partículas — evolución de la calidad del aire en Europa, ISGlobal y informes de la Agencia Europea de Medio Ambiente · Agua — Confederación Hidrográfica del Duero · Incendios — EFFIS / Copernicus EMS · Escenarios regionales — Escenarios PNACC a partir del Sexto Informe del IPCC. Las proyecciones a 2050 y 2100 son escenarios climáticos, no predicciones meteorológicas.

Situación climática en Valladolid hoy

  • 26,9 / 9,7 °C máxima y mínima previstas hoy en Valladolid
  • Casi todos los años se daba en Valladolid un día tan cálido como hoy, en el clima de 1951-1980
  • 1 / 7 noches tropicales en Valladolid (mes / año)
  • 301 mm (−4,2 % sobre lo normal) lluvia acumulada en el año
  • 100 % · media 10 años 100 % embalses de la provincia (1)
  • 20 focos de calor detectados por satélite en Castilla y León
  • Excelente (índice 36) calidad del aire en Valladolid
  • Guadalajara clima de Valladolid en 2050 se parecerá al de

Situación climática en Valladolid a 11/09/2026: Valladolid ya suma 48 días por encima de 32 °C este año (media 1991-2020: 27; media 1961-1990: 17). 20 foco(s) de calor activos detectados por satélite en Castilla y León (últimas 48 h). Datos del Observatorio Climático de calentamientoglobal.es (fuentes: AEMET, NASA, Copernicus, NOAA, Open-Meteo).

Fuentes: AEMET, NASA FIRMS, Copernicus, NOAA, MITECO y Open-Meteo · Actualizado el 11 de septiembre de 2026 · Los cálculos y las frases son elaboración propia, reutilizables con CC BY 4.0 citando a CalentamientoGlobal.es; los datos de origen conservan la licencia de su organismo.

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