Cambio climático en Girona: todos los datos de tu provincia en un vistazo
Girona reúne el litoral más turístico del Mediterráneo español y, a la vez, el sistema de embalses del que beben Barcelona y su área metropolitana. Su observatorio de referencia registra 728 milímetros de lluvia al año, 41,3 días de helada y 48 días de niebla, cifras que poco tienen que ver con el tópico de la Costa Brava. Este panel reúne los indicadores climáticos reales de la provincia —temperatura del mar, noches tropicales, nivel del mar, lluvia, sequía, embalses e incendios— actualizados de forma automática desde fuentes oficiales.
¿Cuánto ha llovido hoy en Girona?
No llovió en ninguna de las 10 estaciones de la provincia.
Media de las 10 estaciones del pluviómetro de AEMET que dan el dato a los municipios de Girona; no es una rejilla ni una previsión. Actualizado hoy a las 05:20 · se vuelve a medir sobre las 11:00. La lluvia municipio a municipio · Las 52 provincias comparadas
¿Cómo es el clima de Girona?
Girona tiene un clima mediterráneo húmedo, más lluvioso y más frío de lo que sugiere su fama de provincia costera. Según la ficha oficial de AEMET para el observatorio de Girona Aeropuerto, situado en Vilobí d’Onyar a 143 metros de altitud, la serie 1981-2010 arroja una temperatura media anual de 14,7 °C, una precipitación de 728 milímetros, 41,3 días de helada y 48 días de niebla al año.
Conviene aclarar de entrada dónde está ese termómetro. El observatorio de referencia de la provincia no está en la costa sino en la depresión interior de la Selva, una cubeta donde el aire frío se acumula por la noche y donde la niebla es frecuente. Por eso registra 13,3 días de helada solo en enero y una mínima media de 1,1 °C, valores que no describen en absoluto lo que ocurre en Roses, Palamós o Lloret, donde la moderación del mar reduce drásticamente las heladas.
La lluvia es abundante para el estándar mediterráneo: 728 milímetros en 65,8 días, más que en Barcelona o Tarragona. El máximo se alcanza en octubre, con 88 milímetros, seguido de mayo (71 mm), septiembre y noviembre (70 mm cada uno), y ni siquiera julio queda seco del todo, con 32 milímetros. El observatorio registra además 23,9 días de tormenta al año.
La provincia, además, encaja cuatro mundos en poco espacio. El Pirineo y el Prepirineo —Cerdanya, Ripollès, Vall de Núria— son alta montaña con nieve estacional; el Empordà es llanura agrícola batida por la tramuntana, el viento del norte que puede soplar durante días; la Costa Brava, de Blanes a Portbou, es litoral rocoso y turístico; y la Selva y las Gavarres concentran el bosque mediterráneo y los alcornocales que sostienen la industria del corcho.
- Clasificación climática
- Mediterráneo húmedo (Csa/Csb) en la depresión interior y el litoral, con dominio de montaña y alta montaña en el Ripollès y la Cerdanya.
- Temperatura media anual
- 14,7 °C en Girona Aeropuerto según AEMET (serie 1981-2010), con 7,1 °C de media en enero y 23,6 °C en julio.
- Precipitación media anual
- 728 mm repartidos en 65,8 días de precipitación, con octubre (88 mm) como mes más lluvioso y 32 mm incluso en julio.
- Días de helada
- 41,3 al año en el observatorio interior, con 13,3 solo en enero y 11,1 en diciembre. En el litoral los valores son mucho menores.
- Niebla
- 48 días al año, uno de los valores más altos de la vertiente mediterránea, asociados a las inversiones térmicas de la depresión de la Selva.
- Tormentas
- 23,9 días de tormenta al año, con máximo en agosto (4,9 días) y septiembre (3,8).
- Altitud del observatorio
- 143 metros en Vilobí d’Onyar, en el interior. Es el dato que explica las heladas y la niebla, y el motivo por el que no debe leerse como un dato de costa.
¿De dónde sale el agua que bebe Barcelona?
El sistema Ter-Llobregat abastece a Barcelona, a su área metropolitana y a buena parte del entorno de Girona, y se apoya en dos grandes embalses situados sobre el río Ter en tierras gerundenses: Sau y Susqueda. Según los datos de la Agència Catalana de l’Aigua, el 21 de junio de 2026 ese sistema se encontraba al 95,2 % de su capacidad, frente al 82,7 % de un año antes.
La recuperación del conjunto ha sido notable tras la sequía histórica de los últimos años. Las cuencas internas catalanas arrancaron el verano de 2026 al 94 % de su capacidad, con 638,7 hectómetros cúbicos almacenados, veinticuatro puntos por encima del 70 % que registraban un año antes y con un volumen un 34 % superior. Susqueda alcanzaba el 97,4 %, Sau el 91,5 % y el Darnius Boadella, el embalse propio del Alt Empordà sobre el río Muga, el 88,9 % frente al 73,5 % del ejercicio anterior.
Que los embalses gerundenses estén casi llenos en 2026 es una buena noticia sin matices tramposos, y conviene decirlo con claridad. Pero deducir de ahí que la sequía dejó de ser un problema confunde dos escalas distintas. La reserva embalsada mide el resultado de los últimos meses de lluvia; lo que describe el clima es la tendencia de las aportaciones a lo largo de décadas y, sobre todo, la frecuencia con la que se repiten los episodios secos. Un sistema puede llenarse en un año húmedo y aun así estar sometido a sequías cada vez más frecuentes e intensas. El indicador útil no es la foto del pantano en junio, sino cuántos años de los últimos veinte han terminado en restricciones.
Ese detalle territorial explica buena parte de la política del agua en Cataluña: la provincia que aporta el recurso y la que lo consume mayoritariamente no son la misma. Cualquier reducción de las aportaciones del Ter, ya sea por menos lluvia o por un manto nival menor en la cabecera pirenaica, se traduce en tensión simultánea sobre el abastecimiento del área metropolitana de Barcelona, sobre los usos agrícolas del propio Ter y sobre el caudal ecológico del río.
La sequía, los embalses, la temperatura del mar y el riesgo de incendio de la provincia de Girona se siguen en directo desde el Observatorio climático: lluvias y sequía, caudal de los ríos, temperaturas del mar y incendios forestales en tiempo real.
¿Cómo afecta el cambio climático al corcho de las Gavarres?
Las comarcas del Alt y el Baix Empordà concentran casi el 40 % de todos los alcornoques de Cataluña y en torno al 80 % de los de las comarcas gerundenses, en un mosaico de alcornocales que se extiende también por las Gavarres, las Alberes, la Selva y el Gironès. El cambio climático actúa sobre ese bosque por una vía muy concreta y poco conocida: la humedad que hace posible la saca del corcho.
El descorche no se puede hacer en cualquier momento. La corteza solo se separa limpiamente cuando el árbol está en plena actividad vegetativa y con suficiente humedad; si se pela en condiciones de estrés hídrico, la plancha no salta bien y se daña la capa madre, el tejido que regenera el corcho. Una sequía severa no solo reduce el grosor que gana la corteza cada año: puede estrechar o cerrar la ventana de semanas en la que es seguro trabajar, y esa ventana es la que sostiene la campaña de toda una comarca.
El alcornocal tiene además una particularidad frente al fuego que conviene subrayar. El corcho es un aislante térmico excepcional, y por eso el alcornoque sobrevive a incendios que matan a otras especies y rebrota después. Es uno de los pocos aprovechamientos forestales que refuerzan la resistencia del bosque en lugar de debilitarla: un alcornocal trabajado, con el sotobosque desbrozado y accesos abiertos, arde peor que uno abandonado.
El deterioro de los alcornocales de las Gavarres no se explica solo por la sequía. Décadas de abandono de la actividad forestal han permitido la invasión del matorral y la acumulación de combustible, y eso ha alimentado incendios devastadores que después dificultan la recuperación del arbolado. La causa es en buena medida económica y social —el corcho dejó de ser rentable frente a alternativas industriales— y el clima actúa sobre un bosque ya debilitado por ese abandono. Reconocerlo importa porque señala una palanca disponible: mantener viva la actividad del corcho es, en sí misma, una medida de adaptación.
¿Qué papel juega la tramuntana en los incendios del Empordà?
La tramuntana, el viento del norte que se acelera al encajonarse entre el Pirineo y el mar, es el factor que convierte un incendio corriente del Empordà en un incendio incontrolable: aporta rachas fuertes y sostenidas, desploma la humedad relativa y empuja el fuego a una velocidad que ningún dispositivo terrestre puede seguir.
El mecanismo combina tres efectos simultáneos. El viento seca la vegetación antes del incendio, aporta oxígeno a la combustión y proyecta pavesas por delante del frente, generando focos secundarios a cientos de metros que saltan cortafuegos y carreteras. A eso se suma que con rachas intensas los medios aéreos no pueden operar con seguridad, de modo que el episodio se prolonga hasta que amaina el viento.
Lo que el cambio climático modifica no es la tramuntana en sí, sino el estado del combustible sobre el que sopla. Veranos más largos y secos, olas de calor más frecuentes y una ventana de riesgo que se estira hacia primavera y otoño aumentan el número de días al año en que coinciden viento fuerte y vegetación crítica. La probabilidad de que ambos factores se solapen es exactamente el indicador que empeora.
¿Cómo será el clima de Girona en 2050 y en 2100?
Las proyecciones para el nordeste peninsular apuntan a un aumento de la temperatura media de entre 1,5 y 2 °C hacia 2050 y de hasta 4 °C hacia 2100 en escenarios de altas emisiones, con menos precipitación anual repartida en episodios más intensos, menos nieve en el Pirineo, más noches tropicales en el litoral y un mar más cálido durante más meses al año.
| Horizonte | Temperatura | Agua, mar y monte | Cómo se nota |
|---|---|---|---|
| 2050 Mitad de siglo |
+1,5 a +2 °C de media anual, con menos heladas en el interior y más noches por encima de 20 °C en el litoral. | Menor innivación en el Pirineo, aportaciones al Ter más irregulares y episodios secos más frecuentes entre ciclos húmedos. | El sistema Ter-Llobregat trabaja con márgenes más estrechos y la campaña del corcho depende de ventanas de humedad más cortas. |
| 2100 Emisiones altas |
Hasta +4 °C, con un verano que se alarga por ambos extremos sobre una base de 30,1 °C de máxima media en julio. | Nieve pirenaica reducida a cotas altas, más días con viento fuerte y combustible crítico a la vez, y presión sostenida del nivel del mar sobre las calas y playas encajadas. | La ordenación del litoral y el modelo de abastecimiento metropolitano requieren decisiones estructurales. |
| 2100 Emisiones contenidas |
El calentamiento se estabiliza cerca de los niveles proyectados para mitad de siglo. | El Pirineo conserva innivación estacional útil y las aportaciones al Ter se mantienen dentro de rangos gestionables. | El alcornocal y el litoral siguen siendo viables con gestión activa del monte y una política de agua estricta. |
Una proyección climática no es una predicción del tiempo. No dice qué temperatura hará el 15 de agosto de 2050 en Girona, sino cómo se desplaza el conjunto de la distribución: qué deja de ser excepcional y pasa a ser habitual. Por eso el dato relevante no es el récord puntual, sino la frecuencia con la que se repite.
¿Cómo afecta el cambio climático a la vida diaria en Girona?
En la provincia de Girona el cambio climático se concreta en seis frentes: agua del Ter y abastecimiento, temperatura del mar y turismo, incendios con tramuntana, alcornocal y corcho, nieve del Pirineo y costa. La particularidad gerundense es que el agua que gestiona no la consume mayoritariamente ella.
¿Cómo interpretar los datos de este panel?
Girona es una provincia costera, así que su panel incluye temperatura del mar, olas de calor marinas y nivel del mar además de los indicadores terrestres. La advertencia principal es de escala: entre el observatorio de referencia, en el interior de la Selva, y la Costa Brava o la Cerdanya hay climas que no se parecen en nada.
- No leas el dato de referencia como un dato de costa. Los 41,3 días de helada y los 48 de niebla corresponden a Vilobí d’Onyar, en una cubeta interior donde el aire frío se acumula. En Roses o Palamós el mar reduce drásticamente las heladas.
- Distingue reserva de tendencia. Un embalse lleno describe los últimos meses de lluvia. Lo que mide el clima es la evolución de las aportaciones a lo largo de décadas y la frecuencia con la que vuelven los episodios secos.
- Mira octubre. Es el mes más lluvioso del año (88 mm) y coincide con el máximo de temperatura del mar tras el verano, la combinación que alimenta los episodios de lluvia intensa en el Mediterráneo.
- Cruza viento y sequedad para el riesgo de incendio. En el Empordà, superficie quemada, días de tramuntana fuerte y déficit de humedad del combustible dicen mucho más juntos que cualquiera de los tres por separado.
Preguntas frecuentes sobre el cambio climático en Girona
¿Cuál es la temperatura media de Girona?
14,7 °C de media anual en el observatorio de Girona Aeropuerto, según la ficha oficial de AEMET para la serie 1981-2010. Enero tiene una media de 7,1 °C y julio de 23,6 °C, con una media de máximas diarias de 30,1 °C en julio. El observatorio está a 143 metros de altitud, en Vilobí d’Onyar.
¿Hiela en Girona?
En el interior, mucho: 41,3 días de helada al año en el observatorio de Girona Aeropuerto según AEMET (serie 1981-2010), con 13,3 solo en enero y una mínima media de 1,1 °C. Ese observatorio está en la depresión de la Selva, una cubeta interior donde el aire frío se acumula de noche. En el litoral de la Costa Brava, la moderación del mar reduce drásticamente el número de heladas.
¿Cuánto llueve en Girona?
728 milímetros al año repartidos en 65,8 días de precipitación, según AEMET (serie 1981-2010), más que en Barcelona o Tarragona. Octubre es el mes más lluvioso con 88 mm, seguido de mayo (71 mm), septiembre y noviembre (70 mm cada uno). Ni siquiera julio queda seco del todo, con 32 mm.
¿Por qué hay tanta niebla en Girona?
Por la topografía. El observatorio de referencia está en la depresión de la Selva, una cubeta interior donde el aire frío y húmedo se estanca durante las noches despejadas de invierno y genera inversiones térmicas. La ficha de AEMET registra 48 días de niebla al año, uno de los valores más altos de toda la vertiente mediterránea española.
¿De dónde sale el agua que bebe Barcelona?
En buena parte, de la provincia de Girona. Los embalses de Sau y Susqueda, sobre el río Ter, forman junto a los del Llobregat el sistema Ter-Llobregat, que abastece a Barcelona, a su área metropolitana y a buena parte del entorno de Girona. El 21 de junio de 2026 ese sistema se encontraba al 95,2 % de su capacidad según la Agència Catalana de l’Aigua, frente al 82,7 % de un año antes.
Si los embalses están llenos, ¿se acabó la sequía?
La reserva embalsada mide el resultado de los últimos meses de lluvia; lo que describe el clima es la tendencia de las aportaciones a lo largo de décadas y la frecuencia con la que se repiten los episodios secos. Un sistema puede llenarse en un año húmedo y estar sometido a la vez a sequías cada vez más frecuentes e intensas. El indicador útil no es la foto del pantano en junio, sino cuántos de los últimos veinte años han terminado en restricciones.
¿Cuánta agua tienen los embalses de Girona?
Según los datos de la Agència Catalana de l’Aigua para el 21 de junio de 2026, Susqueda se encontraba al 97,4 %, Sau al 91,5 % y el Darnius Boadella, sobre el río Muga en el Alt Empordà, al 88,9 %, frente al 73,5 % del año anterior. El conjunto de las cuencas internas catalanas arrancó el verano al 94 % de su capacidad, con 638,7 hectómetros cúbicos almacenados.
¿Por qué la sequía afecta a la saca del corcho?
Porque el descorche solo puede hacerse cuando el alcornoque está en plena actividad vegetativa y con suficiente humedad. Si se pela en condiciones de estrés hídrico, la plancha no se separa limpiamente y se daña la capa madre, el tejido que regenera el corcho. Una sequía severa no solo reduce el grosor que gana la corteza cada año: puede estrechar o cerrar la ventana de semanas en la que es seguro trabajar.
¿Cuántos alcornoques hay en Girona?
Las comarcas del Alt y el Baix Empordà concentran casi el 40 % de todos los alcornoques de Cataluña y en torno al 80 % de los de las comarcas gerundenses, con masas también en las Gavarres, las Alberes, la Selva y el Gironès. España cuenta con unas 506.000 hectáreas de alcornocal, aproximadamente una de cada cuatro hectáreas de este bosque en el mundo.
¿El alcornoque resiste el fuego?
Sí, mejor que casi cualquier otra especie mediterránea. El corcho es un aislante térmico excepcional que protege los tejidos vivos del tronco, de modo que el alcornoque sobrevive a incendios que matan a otros árboles y rebrota después. Además, un alcornocal trabajado —con el sotobosque desbrozado y los accesos abiertos— arde peor que uno abandonado, así que mantener viva la actividad del corcho funciona como medida de adaptación.
¿Por qué la tramuntana agrava los incendios del Empordà?
Por tres efectos simultáneos: seca la vegetación antes del incendio, aporta oxígeno a la combustión y proyecta pavesas por delante del frente, generando focos secundarios que saltan cortafuegos y carreteras. Además, con rachas intensas los medios aéreos no pueden operar con seguridad. El cambio climático no modifica la tramuntana en sí, sino el estado del combustible sobre el que sopla: aumenta el número de días al año en que coinciden viento fuerte y vegetación crítica.
¿Cada cuánto se actualizan los datos de esta página?
Los indicadores del panel se actualizan de forma automática a diario a partir de fuentes oficiales y públicas: AEMET, Copernicus y Copernicus Marine, Puertos del Estado, EFFIS y la Agència Catalana de l’Aigua.
Fuentes: Clima de referencia — AEMET, valores climatológicos normales de Girona Aeropuerto (indicativo 0367, serie 1981-2010, 143 m, Vilobí d’Onyar) · Embalses y reservas — datos de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) sobre las reservas de las cuencas internas a 21 de junio de 2026 · Alcornocal y corcho — Institut Català del Suro y estudios sobre selvicultura de adaptación de los alcornocales catalanes al cambio climático · Mar — Copernicus Marine Service y Puertos del Estado · Incendios — EFFIS / Copernicus EMS y Generalitat de Catalunya · Escenarios regionales — Escenarios PNACC a partir del Sexto Informe del IPCC. Las proyecciones a 2050 y 2100 son escenarios climáticos, no predicciones meteorológicas.
Situación climática en Girona hoy
- 28,1 / 12,9 °C máxima y mínima previstas hoy en Girona
- Casi todos los años se daba en Girona un día tan cálido como hoy, en el clima de 1951-1980
- 0 / 32 noches tropicales en Girona (mes / año)
- 505 mm (−13,2 % sobre lo normal) lluvia acumulada en el año
- 76,9 % · media 10 años 57,8 % embalses de la provincia (2)
- 12 focos de calor detectados por satélite en Cataluña
- Excelente (índice 40) calidad del aire en Girona
- 25,6 °C (+1,6 °C sobre lo normal) temperatura del mar en Costa Brava
- Cambrils clima de Girona en 2050 se parecerá al de
Situación climática en Girona a 11/09/2026: Nivel del mar muy elevado en Costa Brava: +15.2 cm sobre la media 1993-2012. Girona ya suma 32 días por encima de 32 °C este año (media 1991-2020: 16; media 1961-1990: 5). 12 foco(s) de calor activos detectados por satélite en Cataluña (últimas 48 h). Datos del Observatorio Climático de calentamientoglobal.es (fuentes: AEMET, NASA, Copernicus, NOAA, Open-Meteo).
Fuentes: AEMET, NASA FIRMS, Copernicus, NOAA, MITECO y Open-Meteo · Actualizado el 11 de septiembre de 2026 · Los cálculos y las frases son elaboración propia, reutilizables con CC BY 4.0 citando a CalentamientoGlobal.es; los datos de origen conservan la licencia de su organismo.
Lo más destacado hoy en Girona
- Nivel del mar muy elevado en Costa Brava: +15.2 cm sobre la media 1993-2012 · 44.º día consecutivo
- Girona ya suma 32 días por encima de 32 °C este año (media 1991-2020: 16; media 1961-1990: 5) · 11.º día consecutivo
- 12 foco(s) de calor activos detectados por satélite en Cataluña (últimas 48 h) · 44.º día consecutivo
Ver también: Embalses de Girona esta semana · Datos para periodistas · Las 52 provincias comparadas