Lluvias históricas en Andalucía: qué ha pasado en las últimas horas y por qué el agua sigue siendo el gran riesgo

Fecha de referencia: jueves, 5 de febrero de 2026.

En las últimas horas, Andalucía ha vivido (y sigue viviendo) uno de esos episodios meteorológicos que dejan huella: lluvias persistentes, ríos al límite, suelos saturados y una sensación compartida de “esto no se acaba cuando deja de llover”. El nombre propio del temporal es la borrasca Leonardo, pero el verdadero protagonista es el agua acumulada: la que cae, la que baja por laderas y arroyos, la que llega a embalses y cauces… y la que ya no tiene dónde infiltrarse.

A continuación, una recopilación clara —con datos, comparaciones históricas y un par de curiosidades— para entender qué ha pasado y por qué la gestión del riesgo se extiende mucho más allá del radar de lluvia.


1) Situación en tiempo real: el agua cae… y el sistema responde

La Junta activó la Situación Operativa 2 del plan de inundaciones, un nivel que se reserva para emergencias que pueden desbordar la capacidad ordinaria de la comunidad autónoma y requerir medios extraordinarios (por ejemplo, apoyo estatal). 

En paralelo, el impacto se ha visto en la movilidad y los servicios: cortes de carreteras, incidencias ferroviarias y restricciones puntuales en zonas vulnerables. En los seguimientos de última hora se hablaba de más de un centenar de carreteras afectadas y una concentración muy notable de cierres en Andalucía, con especial incidencia en Cádiz. 

Y aquí viene una idea clave que conviene subrayar: aunque la intensidad de la lluvia baje, el riesgo puede seguir subiendo si los ríos reciben aportes desde cabeceras y si los desembalses y escorrentías se intensifican por la saturación del suelo.


2) Dónde ha llovido más: la “zona cero” y los acumulados medidos

Si hay un punto que resume el episodio, ese es Grazalema. Allí, el temporal no solo ha sido intenso: ha sido excepcional por persistencia.

  • En 16 horas se registraron 390 litros por metro cuadrado (390 mm) entre medianoche y las 16:30 del miércoles. RTVE lo ponía en perspectiva con una comparación llamativa: es una cantidad similar a lo que suele llover en la ciudad de Madrid en todo un año
  • El acumulado en los últimos diez días se acercaba a 1.300 l/m², “más de lo que llueve al año” en A Coruña, citando datos de AEMET. 

Además, la red de observación hidrológica Red Hidrosur (muy útil para ver el pulso de cuencas y estaciones) mostraba esta mañana acumulados muy altos en estaciones de Cádiz y Málaga. Por ejemplo, en la fila de Grazalema aparecían 425,2 mm en 24 horas (según el resumen horario de la red), y en otras estaciones del entorno valores también significativos. 

Un “ranking” orientativo (últimas 24 h, Red Hidrosur)

  • Grazalema: 425,2 mm/24h
  • Río Guadiaro (Tr. Majaceite, Málaga): 119,4 mm/24h
  • Guadaiza / Guadalmina / Guadalmansa (Málaga, varias estaciones): ~70–78 mm/24h

Nota: distintas redes pueden ofrecer cifras diferentes según el corte horario (meteorológico vs. hidrológico), el tipo de estación y el periodo exacto de integración. Aun así, el patrón es inequívoco: el núcleo duro del episodio ha estado en el eje Cádiz–Málaga, con la sierra como “fábrica” de agua.


3) Comparaciones con el histórico: cuando el dato se convierte en contexto

Los números impresionan más cuando se comparan con lo que es “normal” en esa misma zona.

Grazalema: un día que equivale a más de un tercio de un año típico

En la serie histórica de Hidrosur, la estación de Grazalema tiene una media anual (promedio de años hidrológicos) de 1.636,7 mm

Si tomamos el dato de “un día extremo” que se ha difundido estos días (en torno a 581 mm en un día, superando el registro anterior de 1948, ~348 mm), estamos hablando de algo así como un 35% de su lluvia anual media concentrada en 24 horas

Y por si faltaba gasolina estadística: Grazalema también habría cerrado enero de 2026 con 1.279,4 l/m², un récord mensual que supera otra marca previa (diciembre de 2009). En otras palabras: un solo mes aportó cerca del 67% de la lluvia media anual que se cita para la zona (dependiendo de la serie considerada). 

Málaga interior: un “mordisco” anual en un solo día

En la tabla histórica de Hidrosur, la estación “Río Guadiaro (Tr. Majaceite)” aparece con una media anual cercana a 938,6 mm
Si en 24 horas marca 119,4 mm, eso equivale aproximadamente a un 13% de su año medio concentrado en un solo día. 

Incidencias aguas abajo: cuando la lluvia de la sierra “se paga” en la vega

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir advertía de afecciones en el Alto Genil (Granada), una cuenca de respuesta rápida, con inundaciones en zonas de cultivo, cortes de caminos y afectación puntual a viviendas en municipios como Dúdar, Pinos Genil, Huétor-Tájar, Láchar o Valderrubio, entre otros. 


4) Dato curioso: ¿cuánta agua es eso “de verdad”?

Hay un truco muy divulgativo que nunca falla:

1 milímetro de lluvia = 1 litro por metro cuadrado.

Así que:

  • 390 mm en 16 horas equivalen a 390 litros en cada m².
  • En 1 km², eso son 390.000 m³ de agua: el orden de 156 piscinas olímpicas
  • Y si hablamos de un día de ~581 mm, en 1 km² rondaríamos más de 230 piscinas olímpicas.

Es una forma sencilla de visualizar por qué, cuando el suelo ya está saturado, la situación se vuelve explosiva: no es solo “llover mucho”, es manejar volúmenes gigantescos moviéndose a favor de la gravedad.


5) ¿Qué pinta aquí el cambio climático? La pieza que encaja… sin simplificar

Sería un error atribuir automáticamente este episodio concreto al cambio climático sin un estudio de atribución específico. Pero también sería un error ignorar lo que la física y la evidencia llevan años diciendo:

  • Un mundo más cálido puede intensificar la precipitación extrema porque el aire más caliente puede contener más vapor de agua. El IPCC resume que los cambios en el máximo anual de lluvia en un día (Rx1day) escalan aproximadamente a razón de ~7% por cada 1 ºC de calentamiento global, en línea con la relación de Clausius–Clapeyron. 

A este tipo de situaciones se suman patrones atmosféricos que canalizan humedad: en medios se habla de “río atmosférico”, un término que FundéuRAE explica apoyándose en el glosario de AEMET como un flujo estrecho cargado de vapor y viento capaz de disparar precipitaciones de distinta intensidad. 

Lo importante, en clave climática, es entender el doble filo mediterráneo: puede que el total anual de lluvia no suba (incluso puede bajar en algunas zonas y estaciones), pero los episodios extremos tienen margen para ser más intensos cuando confluyen la dinámica adecuada y una atmósfera más “cargada”.


6) Qué vigilar en las próximas horas (aunque deje de llover)

  1. Crestas de ríos: el pico puede llegar después de la lluvia fuerte.
  2. Zonas inundables y vados: el riesgo súbito sigue ahí con suelos saturados.
  3. Desembalses y aforos: una gestión preventiva puede elevar caudales aguas abajo.
  4. Laderas y taludes: desprendimientos y deslizamientos, especialmente en sierras.


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Amante de la naturaleza, en lucha contra el cambio climático y el calentamiento global desde la convicción que cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena.

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