martes, febrero 10

Reino Unido: “solo queremos vivir sin miedo” — los primeros evacuados climáticos oficiales por inundaciones repetidas

Hay una frase que aparece en casi todas las historias de desastre climático… pero rara vez la escuchamos contada con esta calma: “Quiero volver a vivir una vida normal”. No una vida lujosa. No una vida perfecta. Una vida normal. En una calle donde, durante años, lo “normal” ha sido mirar al cielo con la misma tensión con la que se mira una sirena.

Eso es lo que está ocurriendo en Clydach Terrace, una pequeña hilera de casas en Ynysybwl (sur de Gales). Tras repetidas inundaciones y un impacto emocional que se ha convertido en rutina, el Rhondda Cynon Taf County Borough Council ha aprobado un plan extraordinario: comprar 16 de las 18 viviendas de la calle, por unos 2,6 millones de libras, y demolerlas. Los vecinos se convertirán así en los primeros “evacuados climáticos” oficiales del país.

No es una evacuación por un día. No es “salga de casa y vuelva cuando pase lo peor”. Es algo mucho más serio: la retirada planificada. Es reconocer que, en ese lugar concreto, la vida se ha vuelto demasiado peligrosa para seguir sosteniéndola con parches.

Lo esencial en 5 puntos

  1. La calle ha sufrido inundaciones repetidas desde un gran episodio en 2020, con daños severos y miedo crónico.
  2. El ayuntamiento compra 16 casas y planea demolerlas: una medida inédita para viviendas interiores en el Reino Unido.
  3. Muchos propietarios han quedado atrapados por un problema añadido: inasegurabilidad y caída del valor de la vivienda.
  4. Natural Resources Wales estudió defensas contra inundaciones, pero el modelo de coste-beneficio no permitió justificarlas.
  5. El contexto climático es claro: en el Reino Unido se espera más lluvia intensa con el calentamiento global.

Cuando una calle aprende a temer la lluvia

La herida de esta historia tiene fecha: febrero de 2020, con la tormenta Dennis. El agua entró con una violencia que no se olvida: algunas viviendas llegaron a quedar con casi dos metros de agua en el interior, según relatan los reportajes.

Desde entonces, la calle no solo ha lidiado con daños materiales. Ha vivido con algo más silencioso: el trauma repetido. Porque lo peor de una inundación no siempre es el agua: es lo que deja después. La sensación de inseguridad permanente. La alerta constante cada vez que el pronóstico anuncia lluvia. La casa convertida en una ruleta.

Y ahí llega una segunda tragedia, más burocrática pero igual de devastadora: cuando tu hogar se vuelve “demasiado arriesgado” para asegurar, te quedas atrapado. No puedes vender sin perderlo casi todo, no puedes arreglar sin endeudarte, no puedes seguir como si nada. Es una forma de desplazamiento lento: no te echan con sirenas; te empujan con números.

¿Por qué demoler casas? La retirada planificada deja de ser teoría

La retirada planificada suele sonar a concepto técnico, a informe de especialistas. Aquí, en cambio, se traduce en cajas, despedidas y duelo: personas que aman su barrio pero saben que quedarse es un riesgo real.

El propio caso muestra un dilema que veremos cada vez más: la solución técnica puede existir, pero el sistema decide que no “sale a cuenta” bajo ciertos criterios de financiación.
Ese choque —entre riesgo creciente y reglas antiguas— es uno de los signos más claros de que estamos entrando en una nueva etapa climática.

El contexto: ¿está cambiando la lluvia en el Reino Unido?

Aquí es importante no simplificar: una inundación concreta no “demuestra” por sí sola el cambio climático. Pero sí encaja en una tendencia bien descrita: un clima más cálido favorece episodios de precipitación intensa.

El Met Office explica que los días de lluvia intensa y prolongada probablemente aumentarán con el calentamiento global; en Inglaterra y Gales se estiman hoy unos 7 días de lluvia fuerte al año, y con +2 °C podrían pasar a 9 (con aumentos adicionales a mayores niveles de calentamiento).

Además, en su “State of the UK Climate”, el Met Office resume que el Reino Unido se está calentando desde los años 80 a un ritmo aproximado de 0,25 °C por década, y que los extremos están aumentando.

No hace falta que el clima “se vuelva loco” para romper una calle. A veces basta con que lo extremo —lo que antes era raro— empiece a repetirse.

«Evacuados climáticos” sin costa

Cuando se habla de desplazamiento climático en Reino Unido, suele pensarse en erosión costera. Este caso es distinto y, por eso, tan potente: no es una playa que desaparece, es una calle interior que se vuelve inhabitable por inundaciones recurrentes.
Es una señal de época: el clima no solo muerde por la orilla; también muerde por el río, la ladera, el drenaje saturado y los valles estrechos.

Una tendencia al alza que influirá en nuestras vidas

La decisión de comprar y demoler casas puede parecer fría. Pero, en realidad, es un acto de reconocimiento: aceptar que hay lugares donde el futuro ya no cabe en una póliza ni en un presupuesto de reparaciones.

Y, sobre todo, es una advertencia que atraviesa fronteras: la adaptación no va solo de infraestructuras. Va de vidas. De salud mental. De comunidades que no deberían tener que elegir entre su hogar y su seguridad.

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Amante de la naturaleza, en lucha contra el cambio climático y el calentamiento global desde la convicción que cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena.

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