miércoles, junio 17
Calor extremo en India 2026: por qué los muertos son muchos más de lo que dicen las cifras

Crisis climática · Asia del Sur

Calor extremo en India y Pakistán 2026: por qué los muertos son muchos más de lo que dicen las cifras

Desde mediados de abril, cientos de millones de personas llevan semanas expuestas a temperaturas de hasta 50°C. Las cifras oficiales hablan de decenas de muertos. La ciencia dice que la realidad es radicalmente distinta.

10 min de lectura Calentamiento Global
🌡️ Actualizado el 4 de junio de 2026. La ola de calor que comenzó a mediados de abril en India y Pakistán continúa activa. El cambio climático triplicó la probabilidad de que ocurriera, según World Weather Attribution.
46°C
Ola de calor extremo · India y Pakistán · 2026

El 19 de mayo de 2026, el Departamento Meteorológico de India emitió una alerta amarilla para Nueva Delhi. La temperatura oficial de la ciudad ese día fue de 43,4 grados centígrados. En algunas estaciones del sur de la capital, se esperaban 45 grados. En el estado de Uttar Pradesh, al norte, varios municipios registraban ya 46 grados. Y todo eso eran los datos de mitad de primavera, semanas antes de que llegara el verano.

La ola de calor extremo en India y Pakistán de 2026 no es una noticia de un día. Es una crisis que lleva activa desde mediados de abril y que ha expuesto a cientos de millones de personas a condiciones que el cuerpo humano tiene cada vez más dificultades para tolerar. Las cifras oficiales de muertos son llamativamente bajas. Los científicos llevan semanas explicando por qué eso no refleja lo que está ocurriendo en realidad.

46°C
Temperatura máxima registrada en varias ciudades del norte de India durante la ola de calor
50°C
Temperatura alcanzada en el sur de Pakistán, entre 5 y 8°C por encima de lo normal para la época
×3
Veces que el cambio climático aumentó la probabilidad de que esta ola de calor ocurriera, según World Weather Attribution
1M km²
Superficie agrícola afectada por sequía durante el episodio, poniendo en riesgo cosechas y medios de vida

Una ola de calor que empujó al cuerpo hasta sus límites fisiológicos

Hay una forma de medir el calor que va más allá de los termómetros. Se llama temperatura de bulbo húmedo, y combina el calor con la humedad del aire para calcular cuánto puede enfriarse el cuerpo humano mediante la sudoración. Cuando supera los 35 grados de bulbo húmedo, el organismo ya no puede regular su temperatura por sí mismo. En algunas zonas costeras del sur de Pakistán y el golfo de Bengala, ese umbral se rozó durante varias jornadas de esta ola de calor.

En las ciudades del interior de India, el problema era diferente pero igual de peligroso: calor extremo y seco, con temperaturas nocturnas que no bajaban de 29 o 32 grados. Cuando el cuerpo no puede recuperarse por la noche, el estrés térmico se acumula día tras día. Es lo que los médicos llaman fatiga por calor sostenido, y es una de las principales causas de muerte en episodios prolongados como este.

Nueva Delhi desplegó carpas climatizadas en algunos de los puntos más concurridos de la ciudad: 75 asientos, equipos de refrigeración, suero de rehidratación oral, gorras y paños húmedos. El debate que se abrió inmediatamente fue si 75 asientos tienen algún sentido en la segunda ciudad más poblada del mundo.

«El calor extremo ya no puede considerarse únicamente una condición meteorológica. Es una amenaza directa para la salud de millones de personas que está siendo sistemáticamente subestimada.»

— Investigadores del estudio publicado en Frontiers in Environmental Health, junio 2026

Por qué los muertos son muchos más de lo que dicen las cifras oficiales

Las cifras que circularon en los medios durante las semanas más intensas de la ola de calor fueron estas: al menos 37 muertos en India, 10 en Karachi. Números que, en un país de 1.400 millones de habitantes, parecen casi inverosímiles para un evento de esta magnitud. Y es que, en buena medida, lo son.

Los registros oficiales solo contabilizan los casos certificados explícitamente como golpe de calor o insolación. Pero el calor mata de muchas otras formas: agravando enfermedades cardiovasculares, desencadenando fallos renales, precipitando crisis respiratorias. Cuando un conductor de rickshaw de 58 años muere de un infarto en plena calle en mayo, su certificado de defunción dirá «paro cardíaco». No dirá que llevaba seis horas pedalando bajo 45 grados.

3.400
Muertes adicionales que podría provocar un solo día de calor extremo en India, según un estudio de la Universidad de California en Berkeley publicado en Frontiers in Environmental Health. Si la ola se prolonga cinco días consecutivos, la cifra podría alcanzar las 30.000 muertes no registradas.

Entre 2019 y 2022, el Registro Nacional de Delitos de India documentó más de 3.700 muertes relacionadas con el calor. Los investigadores consideran que esa cifra representa solo una fracción de la mortalidad real. El problema no es únicamente indio: es global. El calor mata de forma silenciosa, sin imágenes de derrumbes ni inundaciones, y sus víctimas raramente aparecen en los titulares.

Quiénes mueren y por qué el calor no mata igual a todos

En los mercados del casco antiguo de Delhi, los cargadores trabajan con pesos de 40 o 50 kilos sobre los hombros en jornadas de ocho horas. Los conductores de rickshaw pasan el día sobre asfalto que absorbe y reirradia el calor del sol. Los jornaleros agrícolas de Uttar Pradesh o Rajastán trabajan en campos sin sombra desde las seis de la mañana. Son ellos, los trabajadores del sector informal, quienes componen la mayor parte de las víctimas mortales del calor en India, según los datos del propio Gobierno.

A ese grupo se suman las personas mayores, los niños, quienes padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias, y los millones de personas que viven en viviendas sin ventilación y sin acceso a aire acondicionado. Cuando las temperaturas nocturnas no bajan de 30 grados, dormir se convierte en otro estresor térmico. El cuerpo llega a la mañana siguiente ya debilitado.

En Karachi, la ciudad costera de Pakistán donde murieron al menos 10 personas, el problema añadido es la humedad. Un termómetro que marca 44 grados con alta humedad genera condiciones fisiológicamente más peligrosas que 48 grados en un ambiente seco. Es la trampa del calor húmedo: se siente menos extremo, pero el cuerpo puede enfriarse mucho menos.

El cambio climático y la aritmética del desastre

Cuando ocurre un evento meteorológico extremo, existe una disciplina científica llamada atribución climática que calcula cuánto ha contribuido el cambio climático a que ese evento ocurra o sea más intenso. En el caso de la ola de calor pre-monzónica de India y Pakistán de 2026, el grupo World Weather Attribution publicó su análisis en tiempo récord.

La conclusión fue directa: el cambio climático causado por el ser humano triplicó la probabilidad de que esta ola de calor se produjera. Sin el calentamiento global acumulado desde la era preindustrial, el evento habría sido además aproximadamente un grado centígrado menos intenso. Un grado que, en términos de mortalidad, marca diferencias enormes en las franjas de población más vulnerable.

No es la primera vez que ocurre algo así. La ola de calor que mató a más de 1.200 personas en Pakistán en junio de 2015 fue uno de los episodios más letales de la historia reciente de Asia del Sur. Desde entonces, los eventos similares se han vuelto más frecuentes, más largos y más intensos. Los modelos climáticos llevan años anticipando exactamente esto.

Más allá de las personas: sequía y cosechas en riesgo

La ola de calor no afectó solo a quienes vivían bajo ella. La sequía agrícola que la acompañó cubrió más de un millón de kilómetros cuadrados, poniendo en riesgo cultivos de trigo, arroz y legumbres en una región que alimenta a gran parte del mundo. India es uno de los mayores exportadores de arroz del planeta. Cuando sus campos se resecan por el calor antes de la cosecha, las consecuencias no se quedan dentro de sus fronteras.

Al mismo tiempo, la demanda eléctrica en India batió récords históricos. Los sistemas de refrigeración funcionando a plena capacidad en las ciudades dispararon el consumo, en un país donde buena parte de la electricidad todavía se genera quemando carbón. La ironía es brutal: cuanto más calor, más energía se necesita para combatirlo; y cuanta más energía de origen fósil se consume, más dióxido de carbono se emite y más calor vendrá después.


Las imágenes que circularon en redes sociales durante las semanas más duras mostraban a familias enteras durmiendo en los tejados de sus casas, buscando algo de brisa en la oscuridad. No son imágenes de una zona de guerra ni de una catástrofe súbita. Son imágenes de un mundo que se calienta despacio, pero sin pausa, y en el que los más vulnerables llevan ya tiempo pagando una factura que no generaron.

El calor extremo en India de 2026 no es una anomalía. Es una dirección.

Preguntas frecuentes sobre el calor extremo en India 2026

¿Cuántas personas han muerto por el calor extremo en India en 2026?

Las cifras oficiales registran al menos 37 muertos en India y 10 en Karachi (Pakistán), pero están muy subestimadas. Un estudio en Frontiers in Environmental Health estima que un solo día de calor extremo puede provocar hasta 3.400 muertes adicionales que no quedan registradas como muertes por calor.

¿Qué temperaturas se han registrado en India y Pakistán en 2026?

Desde mediados de abril, numerosas ciudades han superado los 46°C. Nueva Delhi registró 43,4°C oficiales el 19 de mayo. En el sur de Pakistán se llegaron a medir 50°C, entre 5 y 8°C por encima de la media histórica para esa época del año.

¿Tiene el cambio climático relación con la ola de calor en India 2026?

Sí. World Weather Attribution concluyó que el cambio climático triplicó la probabilidad de que se produjera esta ola de calor y la hizo aproximadamente 1°C más intensa. Sin el calentamiento global acumulado, el evento habría sido significativamente menos severo.

¿Quiénes son las personas más vulnerables al calor extremo en India?

Los trabajadores del sector informal —conductores de rickshaw, cargadores de mercado, jornaleros— son el grupo más afectado. También las personas mayores, niños, enfermos cardiovasculares o respiratorios, y quienes no tienen acceso a aire acondicionado ni agua potable suficiente.

Amante de la naturaleza, en lucha contra el cambio climático y el calentamiento global desde la convicción que cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena.

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